Reto de la alimentación sana para todos en México

Comer es una necesidad, pero comer de forma inteligente es un arte.
– La Rochefoucauld.

.

Por Mtro. Luís Ignacio Zúñiga Bobadilla
luis.zuniga@univa.mx

.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO (Food and Agriculture Organization), es un organismo especializado de la ONU responsable de  las políticas y acciones internacionales encaminadas a erradicar el hambre. Su aportación está encaminada tanto a países desarrollados como a países en vías de desarrollo; un espacio de convergencia de las naciones afiliadas para negociar acuerdos y debatir políticas.

A través de los diversos estudios e investigaciones que realiza, constituye una fuente de consulta e información que aporta para los países en vías de desarrollo y transición, elementos para definición de estrategias para modernizar y mejorar sus actividades agrícolas, forestales y pesqueras con el fin de asegurar una buena nutrición para sus habitantes.

Surge en 1945 a iniciativa de un grupo de 34 países, entre ellos México, con una significativa propuesta para incidir en la historia de la humanidad y proponer programas para la población que no puede acceder a los alimentos indispensables para satisfacer sus necesidades vitales esenciales. Se ha constituido como una expresión de cooperación internacional para dar respuesta a una prioridad fundamental: erradicar el hambre del mundo.

La FAO ha enfrentado, desde sus orígenes, el desafío de eliminar el flagelo del hambre que ha acompañado a los seres humanos en toda su historia, con enormes costos en vidas, sociales, económicos y ambientales.

En cooperación con los Países Miembros, la FAO organiza y orienta sus esfuerzos y recursos hacia el logro de la seguridad alimentaria para el conjunto de la población mundial.

En el caso particular de México, la FAO ha aplicado  una amplia gama de actividades de asistencia técnica, con resultados favorables, sin embargo insuficientes para erradicar el problema.

 La identidad e idiosincrasia de los mexicanos, están profundamente arraigadas en su campo, su agricultura y la riqueza histórica de su vida rural. No obstante las radicales transformaciones derivadas del proceso de avances tecnológicos y de los mercados, que están cambiando el país en forma cada vez más acelerada, la agricultura y la el entorno rural siguen manteniendo una extraordinaria presencia en la vida nacional.

La experiencia mexicana, como la de otras grandes naciones y su historia compartida con otros muchos más que se encuentran en desarrollo,  favorece los beneficios que se pueden obtener de la sistematización de las lecciones aprendidas. De manera particular, la capacidad técnica que ha desarrollado México y que ha permitido avances significativos en la seguridad alimentaria nacional puede ser aprovechada también en otras naciones.

Desde sus orígenes, la FAO ha llevado a cabo un importante plan de acción de cooperación técnica en México, con aportes significativos en apoyo del desarrollo rural y agroalimentario del país, lo que ha permitido a favor de nuestro país, capitalizarlas a favor, lo que también ha permitido en muchos casos, que las capacidades desarrolladas por México, hayan sido compartidas con otros países, y contribuido a encontrar soluciones a problemas específicos.

En este sentido de la cooperación entre naciones, la representación de la FAO en México  ha propuesto presentar una visión integrada y de largo plazo de la cooperación técnica llevada a cabo durante siete décadas en México, tanto como reconocimiento a los esfuerzos realizados en el país en el pasado como por el aporte para visualizar oportunidades futuras.

Establece la representación de la FAO en México, en “algunos casos se trata de esfuerzos poco conocidos que, sin embargo, han significado cambios trascendentes en diversas regiones y para diversos grupos sociales. En ocasiones, ha desencadenado transformaciones sostenibles en el ámbito nacional e internacional”.

Atender un problema en materia de alimentación en nuestro país, no es tema sencillo y requiere de trabajarse de forma integral, enfrentamos un gran problema por la falta de alimento suficiente y de calidad para una franja importante de nuestra población.

De acuerdo con la UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), “una buena nutrición es la base de la supervivencia, la salud y el desarrollo infantil. Los niños bien alimentados están mejor preparados para crecer y aprender, para participar en las comunidades y colaborar con ellas, así como para resistir posibles enfermedades, desastres y otras crisis globales”.

Sin embargo, en nuestro país, hay millones de niños que padecen malnutrición y cada año, alrededor de tres millones de niños mueren a causa de esta enfermedad; muchos otros, por la malnutrición crónica, acaba desembocando en retraso en su crecimiento, un problema irreversible que atrofia el crecimiento físico y cognitivo de los niños.

Datos aportados por la UNICEF, señalan que en el 2012, sólo el 38% de los recién nacidos fueron alimentados con leche materna durante la primera hora de vida, y tan sólo 14% recibieron leche materna exclusiva durante los primeros 6 meses.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ESANUT) en el 2012 en todo el país 2.8% de los menores de cinco años presentaron bajo peso, 13.6% mostraron baja talla y 1.6% desnutrición aguda. De 5 a 11 años, presentaron una prevalencia nacional combinada de sobrepeso y obesidad en 2012 de 34.4%, 19.8% para sobrepeso y 14.6% para obesidad.

En 2014, 55.2% de los niños y niñas de entre 2 y 5 años de edad, vivían en pobreza y 13.1% en pobreza extrema. Además, 60.5% de ellos presentaba carencias en el acceso a la seguridad social y 25.8% en el acceso a la alimentación; hasta el 2014, 1.5 millones de niños y niñas menores de 5 años se encuentran en desnutrición crónica. En el caso de los niños de 0 a 5 años que habitan en hogares indígenas, la prevalencia de desnutrición crónica es de 33.1 comparada con el 11.7 de los hogares no indígenas, según datos aportados por UNICEF.

1 de cada 3 niños y niñas en zonas rurales padece desnutrición crónica. En los niños indígenas esta prevalencia es más del doble que en los niños no indígenas. (UNICEF). Son diversas las instancias que deben participar y enfrentar la importante problemática que presenta nuestro país en materia alimentación y que constituyen el reto de la alimentación sana para todos en México.

(*) Director de la Univa-PV.