El final de la clase política

Por Luis Alberto Alcaraz

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LO QUE VIENE Y LO QUE SE VA. Cuando el próximo 1 de octubre inicie la nueva administración municipal de Puerto Vallarta estaremos ante el inicio de una nueva era en la que la militancia y la ideología no importarán. Es el final de una época en la que predominaron los políticos, que pese a sus graves vicios también tuvieron sus ventajas. En su lugar emergerá una nueva clase gobernante cuyo sello principal será el oportunismo, sin pasión por el servicio público, sólo una clara obsesión por el poder político que garantiza el poder económico. Durante décadas los vallartenses vivieron bajo la hegemonía de la clase política priista hasta 1995, cuando el panismo tradicional revolucionado por un empresario ligado al PRI ganó por primera vez la alcaldía, dando inicio a una época de 9 años de panismo gobernante. La falta de oficio político que caracteriza a los panistas permitió en el 2003 el retorno del PRI, con una clase política carismática pero inmadura, que fue presa fácil de los apetitos del poder, llegando a su clímax con los hermanos González Reséndiz, quienes se olvidaron del manual político que les heredó su padre y se dedicaron a enriquecerse ostentosamente, aunque con ello labraran su derrumbe político que llegó a su punto de quiebre cuando Rafael González Reséndiz fue derrotado por El Mochilas en la diputación local. Lo que siguió fue un híbrido formado entre expanistas y expriistas que permitió que panistas talacheros como Arturo Dávalos finalmente llegaran al poder.

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UN FUTURO GRIS. La  extraña condición que implica que en Vallarta los partidos se mantienen  tres trienios en el poder indica que el próximo trienio será el último que el MC encabezará en Puerto Vallarta. Con Enrique Alfaro ya desligado del MC y con un Arturo Dávalos ya en su segundo mandato sin posibilidades de otra reelección el futuro inmediato de Movimiento Ciudadano es incierto a nivel local, estatal y nacional. Incluso de no haber sido por la enorme votación que le dio Alfaro en la pasada elección el MC fácilmente habría perdido su registro como partido nacional, lo cual es otro indicio nada bueno del futuro que le aguarda. Por ello no será extraño que en los próximos meses veamos una fuga de cuadros emecistas hacia Morena, partido que está llamado a ser el nuevo PRI, sobre todo si vemos el enorme peso que tendrán en el nuevo gobierno federal algunos políticos que se formaron en el tricolor, empezando por el propio Andrés Manuel López Obrador, quien tiene en su currículum el nada honroso mérito de haber sido el compositor del himno priista en Tabasco. La debacle de Ramón Guerrero en la pasada elección será sin duda su principal aliciente para dar por finalizada su militancia en el MC y empezar a trabajar en su trasvase a Morena, donde seguramente le allanará el camino otro gran oportunista de la política, el ex panista Abraham González Uyeda, quien en el proceso anterior anunció su adhesión a la campaña de Andrés Manuel López Obrador.

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TIERRA DE NADIE. Ante el derrumbe de la clase política tradicional tenemos el surgimiento de una clase que por donde se le vea no muestra indicios de conocer el oficio, ni en la política ni en la administración. El Mochilas fue derrotado por una profesora que evidentemente domina el lenguaje de Andrés Manuel López Obrador pero en su accionar político opera como el más ostentoso dinosaurio priista. Al grado de que su primera actividad como diputada federal electa fue viajar a Tomatlán para literalmente advertirle a los maestros de la zona que deberán afiliarse a Morena si quieren recibir atención de Carlos Lomelí y Andrés Manuel López Obrador. Por su parte en Vallarta los nuevos tótems de la política son el empresario Bruno Blancas y la química Laurel Carrillo. Al primero se le conoce por haber sido empleado del restaurante River Café durante algunos años, la segunda es una reconocida dama de sociedad cuyo máximo logro es haber organizado por varios años el festival Madonnari en Puerto Vallarta, ese donde algunos artistas trazan figuras con gises de colores sobre el piso de la Plaza de Armas. La mediocridad de ambos quedó de manifiesto durante la contienda pasada, donde fueron incapaces de capitalizar el enorme voto duro que les otorgó López Obrador y terminaron mordiendo el polvo. Laurel Carrillo consiguió 40 mil votos menos que López Obrador, por su parte Bruno Blancas logró 35 mil votos menos que AMLO. Cualquier otro candidato con un poco más de talento político habría sido capaz de treparse a la ola de Andrés Manuel y conseguir el triunfo, pero estos dos pagaron muy cara su incapacidad. Por suerte para ambos, perdiendo ganaron, porque Brunos Blancas consiguió la diputación local por la vía del repechaje y Laurel Carrillo obtuvo una regiduría que en mucho la ayudará a salir de sus problemas económicos, problemas que la animaron a incursión en la política dando la espalda a un negocio particular que ya no es exitoso.

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UN MAL EXPERIMENTO. Del PAN y del PRI hablaremos pronto, pero ambos partidos difícilmente volverán a ser protagonistas en el corto o mediano plazo, principalmente porque están agotados en sus recursos humanos, sin militantes atractivos que les garanticen buenos resultados en las próximas elecciones. Ambos partidos serán, en el mejor de los casos, una pequeña fábrica de regidurías, como lo demostraron en esta elección. Ante ese lamentable escenario, agravado por el debilitamiento del MC, lo que veremos en tres años será una guerra entre el morenismo emergente y el actual grupo gobernante que no se resignará a renunciar al poder y buscará retenerlo sin importar el partido que elija para ello. Porque más que a un partido, Arturo Dávalos debe su reelección a una extraña mezcla de políticos, funcionarios y empresarios de conductas sospechosas, mismos que en tres años operarán para intentar ganar de nuevo la elección. Por lo tanto la estrella del show será Morena, partido que dependerá en gran medida del desempeño de AMLO, porque si el tabasqueño cumple sus promesas y lleva al país a un gran momento entonces quienes sean sus candidatos arrasarán de nueva cuenta. En Vallarta tendremos un encontronazo entre Bruno Blancas y Lorena Jiménez, el primero encabezando a los fifís de Vallarta que impulsaron a Laurel Carrillo, la segunda impulsada por la base militante que en masa votó por AMLO y le regateó su apoyo a la Química. La posición de la profesora Jiménez en la política nacional y su perfil más parecido al de AMLO la colocan con ventaja desde hoy, aunque Bruno Blancas ha demostrado ser un político muy tenebroso capaz de conseguir lo que se propone.

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POSDATA. La inseguridad sigue de mal en peor en Puerto Vallarta, cuando por suerte faltan menos de 40 días para que Arturo Dávalos reasuma el poder. Basta leer la prensa y las redes sociales para comprobar la gran cantidad de robos y asaltos por todo el municipio. Al mismo tiempo la abundante temporada de lluvias ha colapsado la ciudad y ha evidenciado que hemos crecido sin planeación, arrastrando graves deficiencias en el tema de prevención de inundaciones. Lo malo de esto es que resolver este problema implica mucho dinero que no luce porque queda enterrado.

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VOX POPULI. Según el ayuntamiento urge la reubicación de 2,429 personas que viven en 550 casas asentadas en 12 zonas de riesgo en colonias como Las peñas, Ramblases, Paso Ancho y la Buenos Aires. De acuerdo con la regidora Elisa Ramírez, urge reubicar a estas personas, pero será hasta la próxima administración porque en esta ya no hay tiempo ni dinero. Según la edil, el problema se ha generado a lo largo de los últimos 15 años, cuando cientos de familias se han asentado en zonas de riesgo sin que la autoridad competente interviniera. El problema es cíclico, porque hace 25 años el municipio reubicó a decenas de familias, a quienes se les dotó de terrenos gratuitos en Las Mojoneras, así que de nada servirá reubicar de nuevo a estas 550 familias si al mismo tiempo se sigue permitiendo que nuevas familias construyan sus viviendas en zonas de riesgo. Lo que sí es claro es que todo ese dinero derrochado en materiales para la construcción con fines electoreros fuera destinado a estas personas que están en situación vulnerable fácilmente se resolvería el problema.