La noche de los ídolos

Por Dr. en derecho Miguel Ángel Rodríguez Herrera

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Por ídolo se entiende a toda aquella persona o cosa amada o admirada con exaltación. Nuestra sociedad actual está deseosa, ansiosa hasta quedar exánime por tener ídolos. El ídolo de las adicciones, el de las riquezas, del placer, de la autoestima en grado superlativo, del poder público, de la fama son los ídolos más apetecidos por la generalidad: adictos, ricos, gozosos, engreídos, funcionarios públicos y famosos. Todos los ídolos necesitan imperativamente ser admirados y amados hasta la exaltación por causa de un gran vacío existencial y los idólatras necesitan, al igual, de admirar y amar hasta la exaltación a un ídolo también por causa de un igual vacío existencial.

Ambos se aproximan porque se necesitan, porque son indispensables entre sí. Existen millones y millones de ídolos y de idólatras. Porque para sentirme que soy yo y autoafirmarme como un ser feliz requiero que me admiren que me amen hasta decir basta en tanto que el idólatra le pasa lo mismo. Son seres humanos que necesitan a otros seres humanos para poder ser. Hay una tremenda adicción mutua. Situación a la que yo le llamo adicción ambivalente o adicción simbiótica. El idólatra como el ídolo se despersonalizan porque el uno se convierte en el otro y viceversa. Entrambos se admiran y se aman hasta la saciedad. El idólatra se siente el ídolo y éste se siente aquél. El rico ama y admira al pobre porque sólo de esta manera él se siente rico; si hubiese sólo ricos el rico no se sentiría rico. Al igual, el pobre ama y admira al rico porque se imagina ser rico; si hubiese sólo pobres el pobre no se sentiría pobre y así sucede con todos los ídolos e idólatras. ¿Por qué se atiborran los estadios deportivos? Por la sencilla razón de que el público se transforma en los jugadores y no habría jugadores si no hubiese público, y viceversa, ¿no es así? Y todo por el gran vacío existencial ocasionado por el abandono de DIOS y por la entrega al Mundo repleto de ídolos de oropel. En el fondo todos buscamos a Dios.

Dios excede a todo ídolo. Confía en El.