Morenistas, sin partido; Mochilas, sin SEPAL

  • Yeidckol Polevsky, presidente nacional de Morena.
  • Ramón Guerrero Martínez.
  • Daños por fuertes lluvias en Guadalajara, problema que persiste.

Por José Reyes Burgos 

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“NO POR MUCHO MADRUGAR, amanece más temprano, dice el refrán. Y quien ya lo tomó al pie de la letra, en un sorpresivo giro, es Yeidckol Polevsky, la presidente nacional del Movimiento de Regeneración Nacional. En la sesión de consejo nacional ocurrida hace 8 días, dio a conocer una decisión muy drástica: no habrá ni uno solo afiliado hasta noviembre del 2018, esto para “poner orden”.

En este contexto, tampoco, por ende, habrán elecciones internas en los comités estatales ni municipales de todo el país hasta esa fecha, toda vez que la única elección que se realizó fue la de ratificar en el cargo a Yeidckol por otros 3 años como dirigente nacional. Para una buena cantidad de estados en el país, dónde Morena tiene tu registro desde el 2015, como la Ciudad de México o Veracruz, esto significa que también sus dirigentes locales quedarán en el cargo hasta que hayan elecciones internas.

Para Jalisco, está decisión implica que Morena siga sin existir como partido y no haya dirigentes no grupos jerárquicos establecidos, que quienes trabajaron en un proyecto y con alguna candidatura, no sepan a quien dirigirse el próximo año y medio. El único liderazgo claro, es el del doctor Carlos Lomelí Bolaños que tendrá un cargo de alta jerarquía a partir del próximo 1 de diciembre, delegado federal del presidente de México en el estado. Todo lo demás, será política sin bases sólidas.

No es un camino trazado sin ingeniería; pues ante la enorme oleada de nuevas “voluntades” de actores provenientes de los demás partidos políticos por integrarse al próximo partido del presidente de la República, fue verdaderamente alarmante para la cúpula de Morena el desprestigio y la anarquía que quizás de venía con tantos nuevos integrantes no alineados con el nuevo proyecto de nación, ni con Andrés Manuel de antaño.

Si para ejemplo, la elección fue muy complicada y trajo gran caos en la militancia cuando en no pocos lugares fueron impuestos candidatos de nula historia dentro del movimiento de izquierda u originarios de otros institutos políticos, a veces incluso adversos a lo que se consolidó como Morena en 2015. Por eso, Yeidckol utilizó la frase “poner orden”, pues este tiempo de agonía para muchos que esperan ver recompensados sus esfuerzos en campañas servirá para “congelar” a todos aquellos que, o no están realmente comprometidos con el proyecto, o bien están generando caos y movimientos innecesarios y paralelos en la política para lograr sus pretensiones personales.

Empero: para nadie que no haya ganado un cargo habrá espacios hasta nuevo aviso. Es una purga en toda su expresión: porque mientras todos esperaban la confirmación inmediata de un partido fuerte en Jalisco y la reorganización con tal triunfo presidencial en el resto del país, ahora solamente habrá más incertidumbre y hermetismo. Toda vez que la única actividad que se generará, será la de constituir supuestamente una escuela en cuadros, que parece más un invento sacado del bolsillo para “maicear” a la militancia, pues sin una jerarquía partidista será complicado construir realmente liderazgos. Solo deben recordar los morenistas que en la historia política moderna de México, el partido político afín siempre ha sido la mano derecha del presidente.

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No habrá SEAPAL para Mochilas ¿Y colectores para Vallarta? 

En su rueda de prensa aquí en Puerto Vallarta, el gobernador electo de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, parece haber desmentido los rumores de que Ramón Guerrero “El Mochilas” sería asignado a la titularidad del SEAPAL, tras su derrota en las urnas rumbo a la diputación federal. En su lugar, el ex alcalde de Guadalajara aseguró que en ese organismo estaría al frente un técnico que pudiera conocer de tajo los proyectos en la materia e implementarlos, pero ningún político.

Aunque al ser cuestionado sobre el futuro del ex alcalde de Vallarta  y su posible integración al gabinete estatal, Alfaro no descartó para nada ofrecerle un cargo en incluso lo refirió como un importante polar político de su proyecto en la región, por lo que es probable que a Mochilas se le vea despachando en Guadalajara o alguna oficina del gobierno estatal de un municipio.

Ahora bien, prometió instalar dos vectores de aguas pluviales para Puerto Vallarta y coordinarse incluso con el vecino municipio perteneciente a otro estado de Bahía de Banderas, para tener una agenda en común sobre el abastecimiento del agua en la zona conurbada que ya es la bahía entera. Desde luego, este sería un tema prioritario  de su gestión, pues a  muchos preocupa el tema de las inundaciones y la falta de agua en esta región.

Pero antes de hacernos ilusiones, es preciso mirar hacia los casos que ya fueron de la competencia del gobernador electo: Guadalajara. Luego de 3 años de gestión como alcalde, con acciones propias y de su interino, Enrique Ibarra Pedroza, realmente la ciudadanía tapatía no observa diferencias sustanciales en cuanto al problema de la saturación de aguas de lluvia en las calles de la gran urbe.

Tampoco en Zapopan, dónde un gobierno de su mismo partido reconstruyó una avenida que se inunda sin tocar el drenaje, con la excusa de que el colector era responsabilidad del SIAPA (el SEAPAL de la Zona Metropolitana de Guadalajara). Así también se colocaron vialidades de concreto y carpetas asfálticas en Puerto Vallarta sin considerar la adecuación de los drenajes pluviales. Por eso, cuando los gobiernos del partido que ganó la gubernatura no resultó un problema, es complicado pensar que los próximos 6 años “refundarán” el drenaje. Hay que dar el beneficio de la duda, pero de eso a creer ciegamente, hay un enorme salto.