Noche de perros

Por Luis Alberto Alcaraz

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Y TODO SERENO. Andaba suelto el diablo el sábado pasado, cuando poco después de la medianoche el terror se apoderó de algunas personas que vivieron las horas más dramáticas de su vida a consecuencia de una delincuencia cada vez más descontrolada. La historia empezó por los rumbos de la Macroplaza, cuando un automovilista estuvo a punto de ser despojado de su camioneta. La necesidad de consultar su WhatsApp lo hizo detenerse en un estacionamiento afuera de un edificio, con el motor en marcha y los vidrios subidos. De pronto escuchó unos golpes secos sobre el cristal de la puerta y al voltear descubrió la figura de un sujeto con el cuello de la camiseta levantado hasta la altura de la nariz a manera de cubrebocas. La cacha de la pistola volvió a chocar contra el cristal del auto mientras el sujeto le hacía señas para que abriera la puerta. En unos cuantos segundos el afectado analizó la situación y decidió meter el cambio y pisar a fondo el acelerador. Jura que no sintió miedo, ni siquiera cuando escuchó el estruendo del disparo y el cristal del auto se opacó con una especie de telaraña que se formó justo frente a sus ojos. No miró el retrovisor, no intentó marcar el 911, solamente aceleró tratando de escapar de su agresor, el cual por suerte no intentó seguirlo, simplemente le tiró un balazo a la cabeza enfurecido por la inesperada fuga. Lejos del lugar del atraco finalmente se detuvo y bajó del auto, revisó el orificio de entrada de la bala y acarició incrédulo la telaraña de cristal pulverizado al frente del parabrisas. Con la tranquilidad de quien sabe que ha vuelto a nacer esa noche se dirigió al edificio de la Fiscalía a presentar la denuncia correspondiente.

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DE QUE TOCA, TOCA. Ya era la una de la mañana, madrugada del domingo, cuando se activaron las sirenas de la Policía Municipal. Por el rumbo de Av. México y Av. de Los Poetas una persona fue despojada de su camioneta con lujo de violencia. Tras golpearlo en la cabeza con las cachas de una pistola, dos hampones despojaron de un vehículo a un conductor y lo obligaron a subir al vehículo para poco después abandonarlo en la vía pública totalmente ensangrentado. La rápida reacción del afectado al llamar al 911 generó una alerta en todas las unidades policiacas, lo que permitió que una patrulla que circulaba de norte a sur frente a Las Juntas tuviera a la vista el vehículo con reporte de robo, dando inicio a una intensa persecución de película que culminó en el municipio de Bahía de Banderas, en el fraccionamiento Costa Coral, donde los delincuentes chocaron contra un poste y tuvieron que escapar corriendo, en medio de una tremenda balacera. Por desgracia ambos criminales lograron perderse en la oscuridad de la noche, mientras que el vehículo recuperado mostraba grandes daños por la aparatosa colisión. Noche de contrastes la del sábado para amanecer domingo, cuando dos delincuentes sembraron el pánico en la región y se fueron a dormir con las manos vacías después de vaciar sus cargadores contras los agentes de la Policía Municipal. Mucha violencia innecesaria, mucha inseguridad en el puerto, mientras usted dormía.

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VERDADES A MEDIAS. Es verdad que vivimos en una de las ciudades más seguras del país, pero esa relativa seguridad no sirve de nada cuando todos corremos a diario el riesgo de ser víctimas de un acto criminal. Por desgracia las estadísticas y las encuestas de percepción del INEGI no reflejan esa lamentable situación. Todos los días en diversos rumbos de la ciudad se registran hechos criminales de todo tipo, desde simples robos a comercios o casa habitación hasta asaltos a mano armada tras salir del banco o el robo de vehículos a mano armada, como se registró la noche del pasado fin de semana. ¿Qué imagen proyecta Puerto Vallarta cuando delincuentes de todo tipo se atreven a delinquir con la certeza de que saldrán bien librados? ¿Cómo realizar nuestras rutinas cotidianas sabiendo que todos estamos expuestos a ser víctimas de la inseguridad en cualquier momento? ¿Cuánto dolor y sangre más deberán ser derramados para que nuestras autoridades acepten que tenemos un gravísimo problema de inseguridad y que son incapaces de solucionarlo? Esta ola de inseguridad provocó la renuncia del anterior comisario de la Policía, pero la respuesta que dio el Ayuntamiento fue contratar a quien hasta hace poco fuera director de Tránsito de Bahía de Banderas, Jorge Misael López. ¿De verdad un jefe de Tránsito sirve para lo mismo que un jefe de la Policía? Ellos piensan que sí, pero la realidad dice todo lo contrario.

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CAMBIAR PARA SEGUIR IGUALES. Dentro de 33 días finalmente asumirá el gobierno la nueva administración, lo malo es que el que llega es el mismo que se va. Arturo Dávalos, el mismo que ha gobernado Vallarta durante este trienio, será el próximo alcalde por tres años más gracias a la reelección, lo cual es una lamentable señal de que todo seguirá igual, porque tres años han sido suficientes para demostrar que en el tema de combate a la inseguridad no se tiene la menor idea de cómo conseguir buenos resultados. Evidentemente que la solución no son las patrullas, porque sin patrullas y con patrullas la inseguridad es la misma desde hace seis años, lo que se requiere es una estrategia, con metas concretas en el corto, mediano y largo plazo. Con responsables bien identificados que deberán rendir cuentas y pagar consecuencias si no cumplen con las metas. Por desgracia el nuevo modelo de justicia penal hasta el momento ha sido contraproducente porque sólo ha beneficiado al criminal, el cual se beneficia del desconocimiento y la falta de capacitación de los policías municipales, que de la noche a la mañana se han convertido en una especie de ministerios públicos obligados a integrar engorrosas averiguaciones previas cada que un ciudadano denuncia un delito. Mientras nuestros políticos presumen sus logros y se preparan para vivir del presupuesto tres años más, muchos ciudadanos vallartenses se juegan literalmente la vida cada día por el simple hecho de vivir en esta ciudad.

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POSDATA. Emulando los pasos de AMLO, el gobernador electo de Jalisco, Enrique Alfaro, ya empezó a perfilar algunos de los futuros nombramientos, como el de la regidora Susana Rodríguez, quien será la representante del gobernador en Puerto Vallarta. El puesto en realidad sólo es un premio de consolación para quienes aspirando a más se quedan sin nada. Lo inventó Francisco Ramírez Acuña para darle una buena remuneración a quien le servía de anfitrión cuando visitaba el puerto, más de 100 mil pesos de aquella época al mes. Luego Emilio González Márquez lo usó como premio de consolación para el finado Chema Ibarría cuando éste no consiguió la alcaldía, lo mismo que Aristóteles Sandoval cuando designó a Andrés González Palomera tras negarle la candidatura a la presidencia municipal. Hoy le toca a Susana Rodríguez, aunque el sueldo no es lo suculento que fue al inicio. Alejada de palacio por el desprecio que le prodiga Arturo Dávalos, doña Susana tiene por delante 6 años de buena chamba y reflectores para seguir pegada a la teta presupuestal, nada mal para una dama que hasta hace poco era edecán y vio su suerte cambiada cuando se enamoró del dirigente nacional de los jóvenes del MC, cuyo nombre ni siquiera ella debe recordar.

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VOX POPULI. Quienes creyeron fervientemente en López Obrador como la única opción para mandar al carajo a los priistas no deben ver con buenos ojos decisiones como la de perfilar como próximo director del ISSSTE al priista oaxaqueño Luis Antonio Ramírez. Lo bueno es que los morenistas están saliendo igualitos de disciplinados que los priistas, quienes por más de 80 años siguieron al pie de la letra una bonita frase que decía: “si un olote nos ponen de candidato, por un olote votamos”.