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¿Vientos de cambio?

Hagamos los cambios necesarios, iniciando con nuestras acciones cotidianas, pero continuando con la exigencia a los “nuevos” dirigentes del escenario político que ya en diciembre tomaran posesión.

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Por Dr. Jesús Cabral Araiza

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Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo… y por los mismos motivos.
Sir George Bernard Shaw

Desde las pasadas elecciones del primero de julio, algunas cosas han cambiado en la realidad y en el imaginario colectivo de la nación. Existen desde voces experimentadas y abocadas a los análisis sociopolíticos, hasta los comentarios coloquiales de personas que leen algún encabezado o se imaginan aspectos negativos catastróficos de lo que será la nueva administración federal. Lo cierto es que hasta los analistas más expertos se han equivocado en hacer pronósticos tanto en Europa como en los Estados Unidos sobre diversos temas, tanto en elecciones gubernamentales como salidas o ingresos de tratados comerciales internacionales.

En el caso de México, tenemos un panorama como hacía décadas no teníamos, la esperanza muy cercana de avizorar un futuro mejor. Algunos dirán que eso era los últimos seis u ocho sexenios, pero la diferencia ahora es que llega al poder un partido diferente, querría decir de izquierda, pero en el panorama actual es difícil argumentar si son de izquierda o derecha, las líneas que dividían se han desdibujado.

En dicho contexto no faltan las voces pesimistas que auguran desde antes de las elecciones, los cataclismos más inimaginables. Sin embargo, la realidad al parecer va siendo otra. Pues ni se ha ido medio país al extranjero, ni el peso ronda los 30 por dólar, ni la gente se está muriendo de hambre. En todo caso lo que sí estamos presenciando son algunos fenómenos políticos nacionales a los que nos hemos habituado y que tenemos la esperanza de erradicar.

¿A qué me refiero? Por ejemplo, que el gobernador del estado de Chiapas modifique a modo la constitución de su estado para poder regresar como gobernador “suplente” justamente a “suplirse” a él mismo, o como que las presidencias de las bancadas de los partidos sean arreglos no claros al interior de los partidos, buscando regresar o arreglar favores y no necesariamente pensar en el bien del país.

Otra mala nota, la salida de personajes encarcelados y que por no “contar con pruebas suficientes” quedan libres, cuando es claro que los ingresos fueron estratosféricos y con seguridad mal habidos. El regreso de personajes a la escena política nacional con trayectoria de dudosa procedencia, entre otras malas notas.

Ante este escenario las preguntas que me parece si son válidas serían: ¿Este es el México nuevo?, ¿de qué manera se terminará la corrupción o impunidad galopantes en México? ¿Son las mismas prácticas de política corrupta, solo mas disfrazadas y con diferente nombre?

Considero que los mexicanos ya no aguantamos más de lo mismo (aunque no me subestimo) y que hemos llegado a un punto en el que la información diversa y a diario que fluye de persona a persona y vía las diversas redes sociales, nos permite tomar conciencia y acciones que hasta hace poco tiempo no hacíamos. Ello no significa necesariamente que estemos ante una revolución violenta, pero sí pienso que es más bien una revolución de conciencia, pues sabemos que el tema político va unido a otro tema que es aún más inmediato y debería ser de mayor preocupación, me refiero al Calentamiento Global, del cual nadie escapa, dado que tenemos un planeta y no podemos simplemente desecharlo como hacemos con la basura cotidianamente.

De hecho, si lo pensamos bien, en muchos aspectos nosotros nos comportamos como el virus, como el ente que hace daño al resto de las especies y a la vida global del planeta. Es decir, nos hemos convertido en el cáncer, en el mal que al ser extirpado hace que de manera natural la salud regrese al organismo global, en este caso el planeta mismo. Por tanto y sin llegar a extremos, pensemos qué estamos haciendo en nuestra vida cotidiana y hagamos los cambios necesarios, es decir iniciando justamente con nuestras acciones cotidianas, pero continuando con la exigencia a los “nuevos” dirigentes del escenario político, que ya en diciembre tomaran posesión. No solo la conciencia de ellos les impedirá volver a los viejos vicios, necesitan una sociedad más activa, crítica y participante, ellos sólo son los administradores del país o el planeta. Nuestra conciencia social son la base de las acciones y las exigencias, no lo olvidemos. Pase buen día.