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Comida desperdiciada

Hay que terminarnos nuestra comida, no preparemos más de lo necesario, evitemos la discriminación de alimentos en supermercados, no le “hagamos el feo” a frutas que no cumplan con los estándares de tamaño, forma, brillo.

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Por Néstor Cabral Biurcos

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Algo que todos en México seguro tienen en común, es que, durante nuestra infancia, era el pan de cada día la típica frase: “Termínate todo tu plato, no desperdicies la comida”. Personalmente esta corta oración la oía con mucha, mucha frecuencia. Solía ignorar este comentario, pensando ignorantemente que no pasaría nada por tirar un poco de la comida, tristemente, seguro no soy la única persona que, así como en el país, y en todo el mundo pensó o piensa de esta manera.

Irónicamente, México siendo uno de los primeros lugares en obesidad, también es uno de los primeros lugares en hambre y con esto refiriéndome a las cantidades mínimas para sobrevivir. Según un estudio de la ¨Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura¨, o también conocida como la ¨FAO¨, se desperdician un total de mil trescientos millones de toneladas de comida al día. Esto equivale a una tercera parte de la comida producida cada día. Esto nos indica que si se salvara y utilizara la mitad de la comida que desperdiciamos para aprovechamiento humano diariamente, podríamos fácilmente acabar con el hambre en todo el mundo. Esto hablando a una escala mundial, pero…

¿Qué hay de México? Según un estudio realizado por la Secretaría de Desarrollo Social o por sus siglas “SEDESOL”, cada minuto se tiran diecinueve toneladas de comida en buen estado, de las cuales sólo se llegan a recuperar ciento veinte mil toneladas al año. Esto es equivalente a tan sólo el dos por ciento. De la misma manera que a nivel mundial, sí salváramos la mitad de la comida que se desperdicia en el país, estaríamos hablando de terminar el hambre en el país y más.

Existen otros aspectos que se tienen que considerar de este problema que tenemos de frente día con día. Según otro estudio de la FAO, la cantidad de comida que desperdiciamos diariamente también tiene un rol muy importante en el calentamiento global, ya que su huella de gases de efecto invernadero equivale a tres mil trescientos millones de toneladas de CO2 al año. Si la contaminación fuera del país estaría en el número tres del ranking mundial por debajo de China y Estados Unidos.

Existen soluciones, existen instituciones como los bancos de alimentos, los cuales toman la labor de recolectar esta comida que no se consume para aprovecharla de la manera que debería ser. Estos mismos se encargan de almacenar la comida que se recupera de restaurantes, supermercados, mercados de abastos, campos, y cualquier tipo de industria de transformación de alimentos. Estos los reparten en lugares e instituciones a lo largo de toda la República, asilos de ancianos, casas hogar, migrantes y más. Sin embargo, no es suficiente ya que, al año, su alcance es de tan sólo el dos por ciento como ya mencioné.

¿Qué podemos hacer como sociedad? Sencillo, hay que terminarnos nuestra comida, no preparemos más de lo necesario, evitemos la discriminación de alimentos en supermercados, no le hagamos el feo a frutas que no cumplan con los estándares de tamaño, forma, brillo, que sea “bonita” como en la foto en la cual se nos anuncia.

Si lleváramos a la práctica esta acción cada vez que vamos a comprar nuestros alimentos, imagínense que lo hiciera cada persona que usted conozca. Sin duda habría un cambio considerable en todas estas cifras. Como se dice, el cambio ahora sí que empieza por cada uno de nosotros, y es hora de un cambio para bien. Los invito a seguir estas recomendaciones y apoyar una causa, la cual, a fin de cuentas, nos beneficia a todos de alguna manera. Muchas gracias por leer y que tenga un excelente día.