La vía corta a la desaprobación

Por José Reyes Burgos

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Inconcluso sexenio. 6 los después de su planteamiento, la Vía Corta está muy lejos de ser una realidad para vallartenses, tapatíos y viajeros mexicanos en general. Lejos está de terminarse, como se prometió. Y para variar a esté triste caso, la primera etapa que está entregada, por tercera ocasión es cerrada debido a que su mala ejecución de obra permite que la naturaleza reclamé su territorio, entiéndase por los derrumbes.

Atole con el dedo del dio la actual administración federal y local a Jalisco, en la promesa de una autopista completa desde Guadalajara hasta la costa turística del estado. Retraso tras retraso, no se le ve pronta conclusión a la obra que prometía acercar más “el paraíso” al resto del país, por la vía terrestre. Y lo preocupante es que el gobernador electo, Enrique Alfaro, no ha mostrador mayor interés en terminarla bajo su gestión.

Eso puede tener una razón muy evidente: no depende exclusivamente del gobierno estatal. Porque quien deberá etiquetar y ejecutar más recursos para que la Vía Corta sea una realidad, es Andrés Manuel López Obrador a través del próximo titular de Obra Pública federal Javier Jiménez Espirú, y Carlos Lomelí, delegado federal en Jalisco.

Vayamos a saber con qué prontitud o no serán asignados esos recursos para constituir la tercera etapa Las Varas – Bucerías, porque hay tanto en puerta en la materia para el próximo gobierno federal: desde el anunciado Tren Maya para beneficiar al turismo de la Riviera Maya y la Península de Yucatán, hasta el nuevo Aeropuerto de la CDMX, pasando por la enorme lista de programas sociales que se prometieron.

Así pues, incertidumbre y mucho enojo es lo que hay, y se acumulan más con cada accidente nuevo que ocurre en la carretera 200 que impide el tráfico y demuestra lo obsoleta que es ya está vía para traer turismo a la región. Empero, la vía más corta para exterminar la simpatía por ambos nuevos gobiernos entre los vallartenses, será no dar conclusión pronta a esta autopista.

Davalistas, muy confiados

Quienes van a terminar muy cómodamente una gestión son los davalistas y funcionarios del actual ayuntamiento, porque ya no hay nada de qué preocuparse pues la gestión se reeligió y tomará nuevamente protesta. Las elecciones ya pasaron y para el gobierno municipal ya no es necesario atender a la orden del día al ciudadano vallartense.

Inundaciones torrenciales, crímenes contra la fauna e inseguridad y accidentes de motociclistas siguen azotando a Vallarta, pero al estar próxima una entrega recepción del mismo equipo (algo meramente protocolario) ya nadie en el cabildo se preocupa por indagar sobre los problemas descritos, entre otros.

Para variar un poco, los servicios de salud municipales fueron asignados hasta por 45 años a una sola empresa que concursó por iniciativa de dos regidores emecistas, en un sospechoso proceso que de todas las sospechas de ser un conflicto de interés.

No parece haber ninguna preocupación por cuidar la imagen de la administración de Movimiento Ciudadano, o mejor dicho, de Arturo Dávalos, en un contexto donde Vallarta sufre de un desarrollo inmobiliario excesivo que daña la imagen de pueblo típico y cuando la flora y fauna de la bahía corre arduo peligro. ¿Será que la confianza es mucha y el temor a la ciudadanía es poco? Tampoco ha habido muchas voces que reclamen…

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Lío en el PAN, se cocina la oposición

Una cosa es burlarse de gran parte de la militancia de tu partido para lograr con éxito la candidatura presidencial de tu país, asumiendo por defecto la máxima autoridad moral y legal ante todos tus correligionarios; y otra muy distinta es perder esa contienda con el peor resultado de la historia y pretender que después, continúes como si no hubiera pasado nada siendo el mandamás.

Esa es la situación del grupo Ricardo Anaya, representado por Damián Zepeda y Marko Cortés, este último pretende extender el dominio del queretano sobre el PAN ganando la presidencia de su partido, algo que pocas posibilidades tiene de lograr si la elección se hace de forma democrática por votación de los militantes.

Nada menos que 9 gobernadores del PAN de han alineado afín al grupo del ex presidente de México Felipe Calderón y del ex gobernador poblano, Rafael Moreno Valle, cuya carta es Héctor Larios, ex senador, quién tiene todo a su favor para acabar por la vía de las urnas con la carrera política de Anaya.

Y en Jalisco, es una cúpula de ex presidentes del PAN quienes quieren continuar dominando al partido, aún tras 10 años de perder  elecciones, pero ya hay perfiles que alzan la mano para renovar y darle verdadera vida opositora al partido rumbo al 2021 y 2024, tal es el caso de César Madrigal.

Reiterarse con dignidad y demostrando tener vergüenza, es lo que deberían hacer las actuales cúpulas panistas de Jalisco y el Comité Ejecutivo Nacional, porque más adelante, si insisten en controlar al PAN, lo único que van a provocar es dividirlo como oposición ante un partido presidencial, Morena, que todo tiene para acabar con su existencia y aprobar cuanto se les plazca.