Paola Espinosa: una madre campeona

La clavadista enfoca ahora su mente en conseguir un oro en Tokio 2020.

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  •  Ni la edad ni la maternidad le impide cumplir sus sueños, revela la clavadista que ya se prepara para los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

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Por José Luis Simón
México

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Paola Espinosa es una madre campeona, con lo cual muestra que la maternidad no impide cumplir sueños y la edad tampoco es un obstáculo para tratar ser medallista en los Juegos Panamericanos Lima 2019 y los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

En los Juegos Olímpicos Río 2016 fue sexta en clavados sincronizados junto a Alejandra Orozco, y cuarta en lo individual, se quedó a 12.10 puntos de la medalla de bronce y no pudo igualar a Joaquín Capilla con tres preseas consecutivas.

Anteriormente, Paola ya había ganado bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y plata en Londres 2012, en la disciplina de sincronizados.

Después, se convirtió en mamá, junto con su pareja Iván García, también clavadista, se dudó de su continuidad competitiva, se despidió de la plataforma porque volvió a los entrenamientos en el trampolín de un metro y de tres, donde en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018 ganó preseas de plata.

“Estos Juegos Centroamericanos fueron muy buenos con dos medallas que me saben muy bien y valoro mucho, porque me costó trabajo, simplemente por el regreso, el hacer activación física después de mi embarazo”, expresó en entrevista con Notimex.

Precisó que su medallero histórico no sólo está compuesto por preseas de oro, también tiene plata y bronce, y algunas veces ni al podio subió, por eso esas dos argentas no las menosprecia, al contrario, las valora mucho, porque le costaron muchas horas y días de trabajo de entrenamiento.

Además del embarazo y el ser mamá, se suma el cambio de prueba, y aunque hace años hizo maravillas en el trampolín, el dejar la plataforma significó empezar de nuevo en la palanca, “en esta nueva etapa me siento cómoda y feliz”.

En retrospectiva ve ahora que la plataforma es muy peligrosa, muy riesgosa, porque el competidor se puede golpear con la misma base, caer mal en el agua y pueden pasar un millón de situaciones, aunque ella salió ilesa y sí lo disfrutó al máximo.

Ahora la siguiente meta son los Juegos Panamericanos Lima 2019, donde llegará con ilusiones, porque al decidir quedarse a otro ciclo olímpico es para seguir ascendiendo, “ganar medalla para conseguir el pase a Tokio 2020”.

“También sueño con ese oro olímpico. Espero que sea mi momento y dé una buena pelea por una medalla”, compartió, por lo que se entusiasma y siente grandes cosas a su favor.

La primera, es su experiencia; la segunda, se va especializar en una prueba; la tercera, que tiene en Iván Bautista un gran entrenador; y cuarta, a Ivana, la hija, e Iván García, su pareja, amigo y compañero, que son su gran motivación.

Paola proyecta elegancia en cada uno de los movimientos y lo artístico en la elasticidad para que se vea bonita la figura que se hace en fracción de segundos en los saltos ornamentales.

“Para mí es un gran reto el decir a todo el mundo que la maternidad no está peleada para seguir cumpliendo tus sueños y objetivos. Mentalmente me considero una mujer muy fuerte, que le gustan los retos, los sueños y dentro de mi historia eso se ha caracterizado así: llena de récords”, apuntó.

Enfatizó que cumplió 32 años y se siente bien física y mentalmente, “Dios me dio talento para hacer esto. En el deporte no importa la edad que tengas, lo que se aprecia es el trabajo, al talento y entrenamiento”.