Puerto Vallarta y los cocodrilos

  • El mismo campo de golf de la Marina es un escenario habitual para estos lagartos, al grado de que hace tiempo uno de estos arrancó una pierna a un joven que se atrevió a caminar por la zona a medianoche.
  • Marco Antonio Cortés.
  • Fernando González Corona.

Por Luis Alberto Alcaraz

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UNA IMAGEN RECURRENTE. Sí, es verdad, el ser humano ha desplazado de su hábitat a muchas especies que por su naturaleza son peligrosas para la convivencia humana. Históricamente el pomadoso fraccionamiento Marina Vallarta era una zona de esteros que fue radicalmente alterada cuando el Grupo Sidek construyó la marina. Por lo mismo es natural que los cocodrilos que nacen en la bahía traigan en su ADN toda esa zona como parte de su hábitat. El mismo campo de golf de la Marina es un escenario habitual para estos lagartos, al grado de que hace tiempo uno de estos arrancó una pierna a un joven que se atrevió a caminar por la zona a medianoche. En la misma marina es ya un espectáculo habitual el enorme cocodrilo que pasea tranquilamente entre los muelles, estimulado por los desechos de pescado que le arrojan los pescadores al terminar cada jornada. La nota más fuerte la dio el cocodrilo en días pasados, cuando se hizo viral en redes sociales un video donde se le aprecia con un jugoso perro en sus fauces. No es difícil adivinar lo que falta para que el cocodrilo cambie al perro por un niño, cuestión de que se alineen los planetas y el diablo meta la cola. Al mismo tiempo ha aumentado considerablemente el número de avistamientos de cocodrilos en algunas playas de la zona hotelera norte, cercanas a las desembocaduras de los ríos y esteros pero a distancias bastante retiradas de su hábitat. Es fácil anticipar lo que le espera a Puerto Vallarta como destino de playa internacional cuando los cocodrilos comiencen a ser una constante en sus playas.

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UN LUNES PARA MORIR. La historia comenzó poco después de las ocho de la mañana del lunes pasado, cuando un pasajero de un camión urbano alcanzó a ver por la ventanilla que un hombre forcejeaba con un enorme cocodrilo justo bajo el puente del río Ameca. Tras la llamada al 911 se implementó un operativo de la Unidad de Protección Civil para verificar la denuncia, encontrándose que efectivamente, en la zona señalada se encontraba un enorme lagarto que sostenía en su hocico el cuerpo entero de una persona del sexo masculino, evidentemente ya sin vida. Respetuosos del protocolo y apoyados por expertos del manejo ambiental los socorristas procedieron a la captura del enorme saurio, el cual estuvo a punto de ser atrapado con las manos en la masa pero dado su enorme tamaño terminó evadiendo a sus captores. Aplaudo el respeto que muestran por estos salvajes animales nuestros sufridos funcionarios y académicos, sin embargo creo que hay momentos en que la prioridad no es preservar la vida de un animal que claramente constituye un gravísimo peligro para quienes vivimos en la región. Por supuesto que hay un letrero que nos advierte de no merodear bajo el puente y zonas aledañas porque es territorio lagarto, pero es factible que ese peligroso animal se desplace por cualquier parte de la bahía en un corto lapso de tiempo. Intentar capturarlo con vida y reubicarlo en otro hábitat tal vez no fue la mejor opción, porque al final de cuentas el animal escapó y ahora no hay forma de diferenciarlo de entre la enorme cantidad de cocodrilos que se ven en los ríos y esteros de la región.

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LO PRIMERO ES LO PRIMERO. La semana pasada circularon masivamente las imágenes del cocodrilo que fue descabezado por desconocidos en las cercanías del Centro de Convenciones. El enorme animal apareció con la cola y la cabeza cercenadas generando una enorme indignación entre los defensores de los animales. Espero que hoy estén igualmente indignados por la brutal forma en que otro lagarto empató el marcador merendándose a un cristiano. Por desgracia la vida de un animal salvaje no siempre debería ser prioridad, porque al menos en este caso de trata de un cocodrilo potencialmente peligroso para muchos habitantes y visitantes de la región, por lo cual lo más lógico habría sido sacrificarlo toda vez que ha mostrado su fascinación por la carne humana. Pretender capturarlo vivo y reubicarlo tal vez no fue una buena idea, porque ahora el animal anda libre perdido entre decenas, tal vez cientos, de ejemplares similares que, esos sí, conviven en relativa armonía con los habitantes de la región. Es difícil imaginar el momento y las condiciones del ataque si tomamos en cuenta lo lento que son estos animales y lo poco proclive que son de atacar a los humanos. O eran, porque hoy tenemos por lo menos a un enorme cocodrilo suelto que gusta de devorar seres humanos.

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YA LO PASADO, PASADO. Como decíamos al principio, la zona norte de la ciudad está asentada sobre los antiguos esteros por lo que es muy común ver a estos animales desde Marina Vallarta hasta Nuevo Vallarta, con mayor frecuencia en la desembocadura del río Ameca y amplias zonas de la rivera de ese afluente, justo ahí donde el poderoso Grupo Vidanta está edificando lo que será una gran atracción internacional. ¿Qué vamos a hacer entonces una vez que queda claro que humanos y cocodrilos no nos llevamos bien? ¿Nos vamos nosotros y les dejamos el territorio? Por supuesto que no, eso es imposible, pero también es imposible seguir trabajando en la promoción turística de Puerto Vallarta mientras buena parte de sus playas empiezan a lucir infestadas de cocodrilos. Porque no se trata de casos aislados, lo avistamientos son frecuentes, hoy ya con un terrible pérdida humana. Por suerte ayer mismo finalmente fue rescatado el cuerpo de la persona que perdió la vida en las fauces de este depredador, pero el animalote sigue libre, acechando a su siguiente víctima en cualquier rincón de la bahía. Yo, por suerte, tengo varios años que no me meto al mar, muchos menos a los ríos.

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POSDATA. Para que no me vayan a corregir los eruditos, cocodrilo, caimán, lagarto, saurio y reptil son sinónimos, aunque su aplicación depende de la ubicación geográfica donde habite, pero todos provienen de la familia de los saurios.

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VOX POPULI. Se aplaude la generosidad del rector CUC, Marco Antonio Cortés, y sus mecenas como Fernando González Corona, pero eso de llenar las colonias populares de Puerto Vallarta con cacharros de hojalata y lámina de acero inoxidable que supuestamente son esculturas de arte no parece ser una buena decisión. El CUC, por ser un centro universitario donde se fomenta el arte y la cultura es el mejor escenario para crear y exponer estas obras que para algunos tienen un gran valor, aunque para otros no sean más que simples extractores de aire bautizados pomposamente y provistos de una contextualización que sólo el autor comprende. En castellano pues: si les sobra no repartan, exhiban sus armatostes en la sala de su casa y dejen en paz las plazas públicas. Si no les alcanza para un buen bronce no contaminen con sus excentricidades, porque ciertamente el pueblo puede ser inculto pero jamás será tonto. La buena noticia es que estos esperpentos muy pronto terminarán vendidos por kilo en las chatarrerías de la ciudad.