Formas sin fondo

Enrique Peña Nieto.

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Por J. Mario R. Fuentes (*)
jomarefu@hotmail.com

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Feneciente la actual administración se despide como inició, con graves problemas de comunicación. No se podría solicitar calidad en este importante renglón de la vida a ignotos.

Para cualquier estratega en el área de la información desde la construcción simbólica de lo que se desea comunicar lleva sin remedio a la conformación de una estrategia directa que demuestre en todo momento que los receptores son influenciados íntimamente; esto por la misma esencia del acto de comunicar, el cual acompaña al ser humano desde su aparición. Si recordamos los postulados del gran filósofo Aristóteles, el ser humano es un “animal político”.

En algún momento los asesores del todavía Presidente de la República, Peña Nieto; parece que lo olvidaron en la producción de los spots, los cuales por cierto a ningún mexicano bien nacido convencieron, a los que han sido víctimas de la ineptitud administrativa desde servicios deficientes de salud hasta los que enfrentan males mayores derivados de la inseguridad pública, la ausencia de una verdadera justicia, esos con justa razón cambiaron de canal o definitivamente apagaron su aparato receptor.

Mediante un análisis de contenido sencillo se percibió la reacción de la ciudadanía, la respuesta fue el rechazo a los dichos presidenciales ya sea por desconocer el contenido de los mensajes o por no estar familiarizados con los “logros” del sexenio peñista. No es necesario ser un especialista en economía o política para saber cómo se resintió en los bolsillos y en la mesa familiar la carestía generada por los tropiezos del sexenio que afortunadamente llegará a su fin a partir del primero de diciembre de este sufrido año 2018. Su herencia: mentiras, pobreza y niveles nunca vistos de corrupción en todos los sentidos.

Ante una falta de conciencia del proceso de la comunicación el mandatario saliente cree que los mexicanos comparten sus quimeras, nada más alejado de la realidad. Si bien es ausente la cultura política, no así los estragos de un modelo fincado para favorecer a los “cercanos”, se acataron los mensajes del último informe de gobierno, no se compartieron.

La información masiva tiene sus reglas suficientemente conocidas: imposiciones sobre los mensajes marginales. Regreso al análisis de los spots, desarticulados y en cadena nacional, como cualquier anuncio publicitario para vender jabones y no los avances de una administración que se debatió entre incredulidades y corrupción. La imagen de Peña Nieto no fue suficientemente cuidada, fueron sus asesores en materia de comunicación, estrategas en declive.

Se puede afirmar, sin el mínimo temor a equivocarse que la comunicación fue uno de tantos talones de Aquiles de esta administración, para cerrar con broche de oro se dio el mayor tropezón, los mensajes se diversificaron en redes y medios informativos tradicionales. Doble mensaje para no convencer; los gastos fueron millonarios, por encima de lo autorizado, no es raro, nunca se respetaron los topes establecidos.

Quedó sellada la capacidad para convencer a una sociedad agraviada, los escándalos su telón principal “la verdad histórica”, “la Casa Blanca”, los jugosos contratos otorgados a los “amigos del mandatario saliente, el caso Odebrecht que significó cárcel a mandatarios de otros países mientras que en México ha dicho AMLO “…no vamos nosotros a desatar ninguna persecución. Dije en la campaña que queremos justicia, no venganza. No vamos a actuar como lo han hecho otros gobiernos, que por espectacularidad se mete a la cárcel a personas, políticos y empresarios y ese mismo gobierno termina manchado de corrupción”. Sin embargo, se sabe habrá investigación al respecto, sobre todo por asignación de obra.

Olvidaron los “comunicólogos” improvisados la historia de la importancia de esta ciencia y la política, elementos sustanciales en la conformación social; quisieron convencer e influir a lo largo de seis años, jamás lograron ese objetivo. Finalmente “regaron el tepache”, es fácil invadir profesiones, lo difícil será por siempre dar los resultados deseados. Con los cientos de spots de este último informe de gobierno peñista no se justificaron los modelos políticos, jurídicos, sociales o económicos; la conciencia social estuvo fracturada en la comunicación y el poder presidencial y se demostró hasta el final.

En todos los regímenes políticos, en todas las culturas y épocas, la comunicación se ha orientado a fortalecer el mandato de un determinado tipo de dominación y, de esta forma, garantizar la obediencia de los ciudadanos; en otras palabras, crear las condiciones necesarias para el funcionamiento de cualquier relación dominante-dominado (Max Weber).

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.