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“El fútbol yo lo siento muy adentro”

Texto y Fotos Francisco Montes Rodríguez.

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Su nombre es Ascensión Ramos, tiene 74 años, nació en Aguamilpa, y desde los 6 vive en San Vicente población que hoy es una importante delegación de Bahía de Banderas; su primer partido, como miembro de un equipo fue a los 14 años, ha visto desaparecer dos canchas, y de la tercera ha hecho su segunda casa, disfrutando cada minuto de esas instalaciones cuando hay partidos de fútbol.

Ascensión es un apasionado del fútbol, deporte que practicó y que le abrió puertas para tener hoy muchos amigos que lo reconocen más como “Pispis” que por su nombre de pila, cree que su apodo viene porque era muy corto de estatura.

Tener un balón en sus pies era la mayor felicidad, al igual que muchos niños con quienes disfrutaba las cascaritas, imaginaba un gran campo de fútbol en su mente, mientras jugaba en los lotes baldíos formando porterías con piedras.

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Una pasión

“Antes los equipos no eran tan elegantes en su juego como hoy. Jugábamos a lo que podíamos”, señala, recordando que la primera cancha de fútbol que tuvo San Vicente se ubicó en donde hoy está la escuela secundaria Luis Donaldo Colosio, “duró mucho tiempo ahí, pero la quitaron y abrieron otra en la entrada, donde está hoy la Bodega Aurrerá, y de allá nos corrieron acá a lo que conocen como Infonavit”, señala con voz melancólica.

Su pasión, dice, ha sido por siempre el fútbol. Ha disfrutado todas sus etapas. Como jugador tuvo oportunidad de conocer otros pueblos y ciudades. Luego, ya retirado, se dedicó a la enseñanza y formación de jugadores, creando equipos infantiles y promoviendo el fútbol en su comunidad. Los años han hecho mella en su salud, pero no abandona las canchas, y se la vive en el campo de San Vicente, regándola y pintándola los días que hay partidos, “es mi pasión el fútbol, y esta es mi casa”, indica.

“No, pues el fútbol yo lo siento muy adentro, aunque ya no veo bien, siempre he estado aquí en la cancha”, dice, al momento de indicar que su decisión ha creado conflictos entre sus hijos debido a que algunos no están de acuerdo en que se la viva en el campo, aunque otros sí se lo permiten pues le sirve de distracción.

“Mira, aquí me llevo diario, voy a ajustar 9 años aquí, en este campo, sin sueldo, vengo a tirar agua, barro, hago lo que puedo, sin sueldo, lo que me pagan ahorita los que juegan, porque pinto, esa es mi paga, pero ando a gusto”.

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Viejas memorias

En su mente están recuerdos agradables, como ser invitado para jugar en Culiacán y Guamúchil, del estado de Sinaloa. En Tepic, Las Varas y Compostela también dejó huella con algunos equipos. En Puerto Vallarta también fue invitado a jugar, y no se diga en su pueblo San Vicente.

Compañeros de generación lo recuerdan como un jugador hábil, pero que gustaba siempre ser de bajo perfil, que prefería ir a equipos “medianos o pequeños, en lugar de los grandes”.

Y el mismo “Pispis” Ramos lo confirma, señalando, “jugué en equipos donde tanteaba que podía jugar, porque en equipos grandes no sentía yo interés, como se habla de Imperial, Colonia; yo con los débiles, y aquí en San Vicente con la primera siempre estuve. Tampoco nunca cobré por jugar, y por eso estoy en desacuerdo que hoy los jugadores quieran cobrar por jugar en nuestro fútbol. Tuve equipos hasta en la cáscara y máster, y ahí me querían cobrar por jugar con mi equipo, pues no”.

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¿Qué posición desempeñó en el campo?

En ese tiempo se usaban 5 delanteros, yo era extremo izquierdo. Tuve la suerte de patear con los dos pies, si faltaba un derecho ahí me iba, si faltaba un izquierdo o defensa central, ahí me mandaban, a veces hasta de portero, para mí el fútbol fue lo mismo. Me destaqué más como goleador y fui de los primeros seleccionados para (jugar) en Puerto Vallarta. No sabía hablar, pero aun así jugué en muchos equipos, me conoció mucha gente y me conoce.

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¿San Vicente fue siempre competitivo?

Sí, fuimos de los primeros campeones de éste bajío. No existían ni San Juan o Bucerías, San Vicente solamente tenía equipo en Vallarta, y fuimos campeones contra el Social Vallarta, y ya quedamos pocos de la generación.

Aquí no había tanta rivalidad, pero destacaban siempre los juegos de Valle contra San Vicente, rivalidad ahí sí, pero cuando se formaron los equipos de San Juan y los demás, nunca hubo. En Vallarta pues porque éramos de aquí, hasta los árbitros nos trataban mal porque éramos de otro estado, ahorita lo veo normal, jugando Jalisco y Nayarit juntos.

En los 80’s era mucha la pasión por el fútbol, Vallarta tenía a Los Pelones y Ceguetas de Las Juntas, Olímpicos Ixtapa, Unión San Miguel, y acá estábamos fuertes con Valle,  Bucerías, San Juan tardó más en organizarse y apenas hace poco elevó su nivel con buenos jugadores.

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¿Todavía hay amor por la camiseta de San Vicente en las nuevas generaciones?

De San Vicente han salido buenos jugadores, pero ahora el pago es una limitante, Enrique Alfaro ha sido el máximo jugador de San Vicente, el que ha llegado a profesional. Ha habido otros aquí localmente, pero ahorita ya hay puro jugador de paga. No sienten la camiseta, juegan por negocio. Tengo equipo de máster, hay jugadores que no tienen ni buen nivel y quieren cobrar, a mí nunca me pagaron y nunca voy a pagar porque jueguen en mi equipo.

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¿Qué mensaje daría a las nuevas generaciones?

A los  niños, que son las  nuevas generaciones les digo que prefieran el fútbol u otro deporte, que andar de vagos, me da gusto ver tantos niños los domingos que hay futbol infantil aquí, les pinto, ya no pude traer equipo de niños por problemas de la vista, también porque no puedo caminar bien, aquí me siento a ver lo que puedo ver, piensan que el ayuntamiento me paga, pero no es así, mientras pueda caminar aquí voy a estar presente.

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¿Cómo le gustaría que lo recordaran?

Yo lo hago por mi familia, cuando me hacen un reconocimiento, son 7 hijos, 20 nietos, todos los tengo aquí en el corazón, me siento muy contento que  me apoyen, ven que no gano nada, a veces gasto, yo inculco que jueguen fútbol, no hay pretextos.