Las tribus salvajes

Porfirio Muñoz Ledo.

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Por Humberto Aguilar

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Recuerdos nada agradables se vivieron durante la toma de poder de Felipe Calderón, cuando las tribus del PRD trataron de impedir que tomara posesión como presidente de México. Fueron tiempos en los que los congresistas priistas intervinieron para que esa ceremonia se llevara hasta el fin.

Durante los seis años de Felipe Calderón las tribus perredistas se opusieron a los mandatos presidenciales. Todo pasó finalmente hasta que llegó la segunda alternativa.

Enrique Peña Nieto convenció a los partidos para firmar ese acuerdo que ha transformado al país con los cambios realizados para facilitar que empresarios extranjeros tomen parte en el desarrollo y en la producción de petróleo. Acuerdo también para las reformas estructurales, sobre los energéticos, sobre la educación. Todo lo que se ha hecho hasta este año que viene la siguiente alternativa.

Las nuevas tribus de Morena se comportan ya con salvajismo. Durante el informe de Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional, salieron de Palacio el pelotón de La Marina con sus comandantes, en la misma puerta de Palacio Nacional un grupo de mujeres los insultaron con todo tipo de adjetivos. Los marinos escucharon sin que se les viera un gesto en la cara y mucho menos responder a los insultos vejatorios, tanto a los marinos como al uniforme, sin respeto en absoluto.

Las escenas circulan en las redes sociales y en los noticieros de televisión, lo cual desde luego, es muy lamentable.

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EN EL CONGRESO DE LA NACIÓN

En la Cámara de Diputados, en la primera sesión oficial, las tribus de Morena insultaron a su presidente Porfirio Muñoz Ledo. Porfirio respondió con orden. Al más desafiante de los diputados de Morena le negó el micrófono y la palabra diciéndole en forma terminante: “A usted no le voy a dar la palabra”, en tanto que continuaban los insultos y la demanda de ese personaje diputado federal identificado plenamente.

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EN LA CASA DE LA MUJER

En las montañas de Guerrero, precisamente en La Casa de la Mujer, Rosario Robles se enfrentó a un grupo de ocho mujeres que protestaban porque los salarios no les llegan puntualmente y exigían el pago de un mes retrasado que nunca les llegó. En forma airada, llena de coraje les dijo, entre otras cosas, que se atuvieran a las consecuencias porque iba a tomar decisiones. Esas decisiones fueron correr a esas ocho mujeres y a otros 25 empleados de La Casa de la Mujer de la Sierra de Guerrero.

Las mujeres que ahora protestan ante los medios televisivos y ante los Derechos Humanos son profesionistas en diferentes carreras. Abogadas, licenciadas en diseño, que se atrevieron a protestar por exigir sus derechos. Algunas de ellas hablan hasta tres idiomas, así como la lengua indígena mixteca y zapoteco. Su relación con la población es estrecha y ellas han demostrado que cumplen con su trabajo. El asunto es, que una funcionaria como Rosario Robles tiene el afecto de Peña Nieto, quien la ha mantenido en ese importante cargo, pero simplemente ha fallado.