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¿Qué pasaría si faltare el Presidente de la República?

Una de las preguntas que se vuelve reiterada cuando se da el cambio en el Poder Ejecutivo Federal, y que subsiste en todo momento es: ¿qué pasa si faltare el Presidente de la República.

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Por Lic. Carlos Raúl Sánchez Ortiz

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Una de las preguntas que se vuelve reiterada cuando se da el cambio en el Poder Ejecutivo Federal, y que subsiste en todo momento, incluso en unaa reunión de amigos, es: ¿qué pasa si faltare el Presidente de la República?, vaya cuestionamiento, sin embargo, tratare de dar la repuesta de la siguiente forma:

Se imagina que usted, está ante el Congreso de la Unión, 500 diputados, 128 senadores,  presidentes o ministros de otros países, invitados especiales, la familia, medios de comunicación, el pueblo, todos pendiente de usted, porque va a protestar el cargo de Presidente de la Republica y dirá: : “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente de la república que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la unión; y si así no lo hiciere que la nación me lo demande.” Y que la salud lo traicione por esa altísima emoción que está experimentando en ese momento, por eso mencionaré las diferentes respuestas, para el antes, y después de esa hipotética situación.

Si al comenzar el periodo constitucional hubiese falta absoluta del Presidente de la República, asumirá provisionalmente el cargo el Presidente de la Cámara de Senadores, en tanto el Congreso designa al presidente interino, conforme al artículo anterior.

Cuando la falta absoluta del Presidente ocurriese en los dos primeros años del período respectivo, si el Congreso de la Unión se encontrase en sesiones y concurriendo, cuando menos, las dos terceras partes del número total de los miembros de cada Cámara, se constituirá inmediatamente en Colegio Electoral y nombrará en escrutinio secreto y por mayoría absoluta de votos, un presidente interino en los términos que disponga la Ley del Congreso.

El mismo Congreso expedirá, dentro de los diez días siguientes a dicho nombramiento, la convocatoria para la elección del Presidente que deba concluir el período respectivo, debiendo mediar entre la fecha de la convocatoria y la que se señale para la realización de la jornada electoral, un plazo no menor de siete meses ni mayor de nueve. El así electo iniciará su encargo y rendirá protesta ante el Congreso siete días después de concluido el proceso electoral.

Cuando la falta absoluta del Presidente ocurriese en los cuatro últimos años del período respectivo, si el Congreso de la Unión se encontrase en sesiones, designará al presidente substituto que deberá concluir el período, siguiendo, en lo conducente, el mismo procedimiento que en el caso del presidente interino.

Si el Congreso no estuviere reunido, la Comisión Permanente lo convocará inmediatamente a sesiones extraordinarias para que se constituya en Colegio Electoral y nombre un presidente

Quedan debidamente aclarados los momentos para el antes y después de la toma de protesta, que cuando el Presidente faltare de manera absoluta, el encargado inmediato del Poder Ejecutivo lo será el Secretario de Gobernación, luego el Congreso de la Unión, según la época de falta, nombra al Presidente Interino y si la falta fuera después de los 4 años, se nombrara a un Presidente Substituto.

Por otro lado, ¿qué pasaría si existiere una rebelión, motín o movimiento armado, como fue el asesinato del Presidente Francisco I. Madero en aquella época? En caso de que, por cualquier trastorno público se establezca un gobierno contrario a los principios que sanciona la constitución mexicana, tan luego como el pueblo recobre su libertad, se restablecerá su observancia, y con arreglo a ella y a las leyes que en su virtud se hubieren expedido, serán juzgados así los que hubieren figurado en el gobierno emanado de la rebelión, como los que hubieren cooperado a ésta. Así el estado de derecho volvería al país y el pueblo recuperaría o recobraría su libertad.

Estas hipótesis de falta absoluta de Presidente de la República siempre subsisten, y la respuesta la debemos tener en todo momento a la mano, ya que la certidumbre en ella es sin duda la salida a un gigantesco problema que se creará y que todos nosotros debemos de dominar y así nunca seremos engañados.

Espero que esta información sea de su completa utilidad, y así contribuir la cultura jurídica. Como siempre a sus órdenes, para sus comentarios escríbame a caxim@hotmail.com.