Verdades a medias

Por Luis Alberto Alcaraz

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EL FIN DE UNA CARRERA. Cuando faltan 20 días para que Arturo Dávalos Peña asuma por segunda ocasión la presidencia municipal de Puerto Vallarta, los vallartenses comienzan a conocer su verdadero sentir ante algunos temas que impactan a fondo el bienestar de la ciudadanía. Y es que por delante quedan tres años de ejercicio del poder sin mayores aspiraciones, difícilmente veremos a Arturo Dávalos postulándose para un nuevo cargo de elección popular, toda vez que ha pasado a la historia al convertirse en el primer alcalde vallartense en conseguir la reelección. Si tres años eran más que suficientes para consolidar las finanzas personales de cualquier presidente municipal, es fácil imaginar lo que representan seis años en un cargo de esta naturaleza, sobre todo en un municipio cuyo presupuesto anual de egresos es muy cercano a los mil 500 millones de pesos. Es algo similar a Enrique Alfaro, quien pese a su juventud y a su experiencia ya anunció que la gubernatura será su último cargo de elección popular, sin importar el resultado de su próxima gestión. Esto quiere decir que si resulta un extraordinario gobernante y el país lo reclama como presidente de la nación de ninguna manera está dispuesto a sacrificarse por el beneficio de los demás. Con seis años de gobernador Enrique Alfaro tendrá suficiente para retirarse de la vida pública y dedicarse a disfrutar de sus bien merecidos logros que le ha dado su trabajo político. Con Dávalos pasará lo mismo, difícilmente lo veremos en Morena y difícilmente el MC tendrá fuerza para garantizarle una diputación federal o local dentro de tres años, así que seguramente ni siquiera veremos el ejercicio de la ratificación de mandato que los emecistas nos suelen recetar a mediados de su mandato.

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EL ROSTRO VERDADERO. Ya sin la obligación de cuidar su futuro político Arturo Dávalos se mostrará como es realmente, sin maquillajes, como ya lo demostró la semana pasada cuando finalmente se manifestó a favor de la explosión inmobiliaria del centro de la ciudad. La gran cantidad de edificios de apartamentos que se ha construido en la colonia Lázaro Cárdenas en los últimos años ha generado un enorme malestar entre todos los sectores de la sociedad vallartense, cuyos voceros alertan del peligro de saturar de viviendas una zona tan reducida y tan delicada como lo es el viejo Vallarta. Pese al abierto rechazo de importantes personajes de la ciudad, el alcalde Arturo Dávalos finalmente señaló que el desarrollo vertical de las ciudades es una recomendación de la ONU y por lo tanto es lo mejor que se puede hacer para Puerto Vallarta. En unas cuantas palabras el alcalde electo dejó muy que está totalmente de acuerdo con la construcción de estos modernos condominios que en el corto plazo nos darán la impresión de estar viviendo en cualquiera de las grandes ciudades de los Estados Unidos, con calles en las que de plano nunca da el sol debido a la altura de las construcciones. Aunque inicialmente se intentó acusar a las pasadas administraciones de ser las responsables del otorgamiento de estos cuestionables desarrollos, ahora nos queda muy claro que el presidente municipal no solo está de acuerdo con ellos, sino que está convencido de sus bondades porque entiende que es una recomendación de la ONU que hay que aplicar al pie de la letra.

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ES CIERTO, PERO A MEDIAS. Tiene toda la razón cuando Arturo Dávalos refiere que la ONU promueve el desarrollo vertical de las ciudades para evitar que los ciudadanos sufran grandes desplazamientos para movilizarse entre sus centros de trabajo y sus centros habitacionales y recreativos. En la Ciudad de México, por ejemplo, hay miles de personas que cada día pierden hasta cuatro horas en sus traslados, lo que ha originado que muchos desarrollos habitacionales estén convertidos prácticamente en dormitorios a donde sus moradores sólo llegan a dormir y de donde parten a trabajar a muy temprana hora. En Guadalajara, por ejemplo, durante el sexenio de Emilio González Márquez se impulsó un proyecto para repoblar el centro de Guadalajara aprovechando la necesidad de construir una villa panamericana, misma que sería edificada en los alrededores del parque Morelos con la intención de destinarla a departamentos habitacionales una vez que terminaran los juegos panamericanos. Y es que el centro de Guadalajara está prácticamente desierto, con muchos comercios pero sin habitantes, así que la idea de repoblar el centro no parecía mala. Por desgracia el proyecto no prosperó y la villa panamericana se construyó cerca del nuevo estadio de las Chivas, siendo hasta la actualidad un enorme elefante blanco que le representa una gran pérdida económica al gobierno de Jalisco. Por lo tanto, es verdad que hay ciudades que requieren con urgencia una repoblación de su centro, pero hay otras que ya están muy saturadas.

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NI VIENDO ATINAN. En el caso concreto de Puerto Vallarta, lo que la ONU quiere decir es que los gobiernos deben aprovechar el suelo para dotar de vivienda digna a los habitantes de todas las ciudades. Seguramente a nivel nacional Puerto Vallarta es una de las ciudades más caras en cuanto al costo del terreno habitacional, lo que ha provocado que las empresas constructoras estén haciendo sus desarrollos habitacionales a más de una hora de distancia de Puerto Vallarta, donde todavía pueden comprar una hectárea de suelo en un millón de pesos, en lugar de pagar 2 mil y hasta 4 mil pesos por metro cuadrado de tierra en las colonias de la ciudad. Tiene toda la razón Arturo Dávalos cuando asegura que la ONU recomienda el desarrollo vertical de las ciudades, pero esto quiere decir que hay que construir torres de departamentos a lo largo de la Av. de los Poetas, no en El Colorado o El Zancudo. Desarrollar verticalmente el centro de la ciudad es atentar contra la imagen que tiene Puerto Vallarta como pueblito típico mexicano, porque además ese desarrollo vertical del que habla la ONU es para beneficio de los habitantes de la ciudad, no para hacer negocios inmobiliarios millonarios que en el corto plazo terminarán siendo una feroz competencia para la industria hotelera tradicional. Y es que la gran mayoría de esos condominios están siendo adquiridos como segunda casa, que será utilizada unos cuantos días al año por sus propietarios y el resto del tiempo serán alquiladas a extranjeros. Ninguno de los condominios que se están construyendo en el centro beneficiará a los vallartenses porque se venden en dólares a precios totalmente inalcanzables para el vallartense común, el cual seguirá obligado a ejercer su crédito conyugal de Infonavit en El Colorado, donde por 450 mil pesos es posible adquirir un departamento de menos de 50 metros cuadrados, a más de una hora de distancia en camión del centro de la ciudad, aunque sus promotores presumen que se encuentra a 5 minutos de la playa.

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POSDATA. Ya encarrerado septiembre, empieza la cuenta regresiva para el inicio de la próxima administración, la cual a simple vista pareciera una continuidad de la actual, pero que en términos prácticos deberá ser diferente por lo que ya decíamos anteriormente. Muchos de los actuales funcionarios municipales son militantes del MC pero están en sus cargos por negociaciones políticas que ya no tendrán gran peso al momento de integrar el nuevo gabinete. Ya sin proyecto político a mediano y largo plazo, Arturo Dávalos gobernará rodeado de sus verdaderos amigos, así que los recomendados seguramente tendrán que buscar chamba en el Seapal o la Unirse. Entre los que tienen chamba segura son el alcalde interino, Rodolfo Domínguez, y el secretario general, Víctor Bernal, quienes supieron cuidarle muy bien el changarro a su jefe. También son inamovibles Santiago Centeno y Ricardo René Rodríguez Ramírez.

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VOX POPULI. Donde de plano Arturo Dávalos tendrá que empeñarse a fondo es en el tema de la seguridad pública, porque el emergente Jorge Misael López de plano no ha dado el ancho, y es que lo que natura no da Salamanca no lo presta. Misael no es un experto en seguridad pública y por lo mismo no tiene nada que aportar en la solución de la problemática. A menos que Arturo Dávalos se resigne a gobernar una ciudad en la que cualquier ciudadano puede ser ejecutado al salir de su casa, como ocurrió el sábado pasado en el céntrico fraccionamiento Vallarta 750, donde un masculino de 45 años fue asesinado en el estacionamiento del desarrollo cuando se preparaba para abordar su vehículo en las primeras horas de la madrugada. El occiso trabajaba en una frutería y el uso de un arma de bajo calibre hace suponer que se trató de un acto de delincuencia común, no del crimen organizado.