El eterno problema de la UAN

Por Luis Alberto Alcaraz

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Y OTRA VEZ LA BURRA AL TRIGO. Desde el año de 2004, cuando Ney González Sánchez era alcalde de Tepic, el problema del jineteo del impuesto especial del 12% que pagan muchos nayaritas ya tenía niveles de escándalo. Y es que el desvío de ese impuesto que recaudan los municipios para entregar al patronato de la UAN implica graves responsabilidades penales, al grado de que el propio Ney debió hacer grandes maniobras para evitar que el asunto le evitara ser gobernador de Nayarit. Pese a ese ostentoso ejemplo desde entonces el problema se repite una y otra vez debido a la constante práctica de los ayuntamientos nayaritas de disponer de un dinero que no les corresponde. A la luz de sus apremios financieros, lo más fácil para los alcaldes es echar mano de ese dinero sin importar el grave daño que le ocasionan a la Universidad Autónoma de Nayarit y, lo más grave, sin preocuparles las consecuencias de ese acto porque hasta el día de hoy nadie se ha fajado los pantalones para someter a un proceso penal a un funcionario por negarse a enterar en tiempo y forma el impuesto especial. El problema viene desde el mismo Patronato, que increíblemente deja pasar años antes de hacer una denuncia pública para obligar a los alcaldes morosos a ponerse al corriente. No se entiende tal pasividad desde ninguna óptica, porque la obligación del patronato es garantizar el correcto uso de ese impuesto que proviene de la sociedad nayarita para beneficio de su alma máter.

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LO QUE MAL EMPIEZA, MAL ACABA. De entrada hay que reconocer que el impuesto especial del 12 % es un abuso de los gobiernos nayaritas del pasado, quienes encontraron en los contribuyentes cautivos una forma segura de financiar el presupuesto de la Universidad Autónoma de Nayarit –encabezada hoy por el rector Jorge Ignacio Peña González-, presupuesto que como ya hemos visto en el pasado no siempre se utiliza de manera correcta. Todavía no ha sido posible obligar al ex rector de la UAN a explicar ese embrollo de los depósitos millonarios a la cuenta de un simple vigilante de la UAN. Como ocurre en la mayoría de las universidades autónomas del país, ese rasgo de autonomía es mal interpretado como una facultad para hacer lo que les venga en gana con el presupuesto de la institución, que lo mismo sirve para beneficiar a una burocracia dorada que para comprar complicidades con los medios de comunicación. Al igual que lo ocurrido por décadas con el impuesto de la tenencia, diseñado de manera temporal para financiar los juegos olímpicos del 68 y cobrado de manera permanente hasta hace poco, el impuesto especial del 12% de la UAN es a todas luces una arbitrariedad porque nunca el fin justificará los medios. Los gobiernos están facultados para establecer impuestos que contribuyan al financiamiento público pero debiera haber limitantes. Pasa lo mismo con el impuesto del 2% al Turismo, que por ley pagan los huéspedes de cualquier hotel con el argumento que servirá para la promoción turística de cada entidad, aunque en la práctica muchos hoteleros se roban buena parte del impuesto gracias a la opacidad con la que manejan sus ocupaciones. Y de la parte que enteran al gobierno, una buena tajada es destinada a proyectos de beneficio personal o grupal que nada tiene que ver con la promoción turística. Pero mientras haya ciudadanos agachones dispuestos a tolerar los excesos de la clase gobernante no habrá forma de acabar con estos atropellos.

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UN MAL NECESARIO. En el caso del impuesto especial del 12% el hecho de que sea dinero público destinado al financiamiento de la máxima universidad nayarita le da un halo de sagrado, aunque a los presidentes municipales ese halo les vale cacahuate porque en lugar de entregarlo de manera inmediata al Patronato de la UAN prefieren destinarlo al gasto corriente de sus administraciones, confiados en que nadie les exigirá en el corto plazo que cumplan con su obligación. Se entiende hasta cierto punto que los alcaldes de Huajicori o La Yesca tengan graves problemas económicos y por eso incurran en el jineteo del impuesto de la UAN, pero es una burla que ayuntamientos como el de Bahía de Banderas, con un presupuesto de egresos superior a los mil millones de pesos al año in curra en este tipo de desvíos abusivos. Lo más increíble de todo es que ahora es el Congreso del Estado, a través de la Comisión de Hacienda, el que hizo un exhorto para que 13 municipios cumplan con su obligación de enterar el impuesto al patronato de la UAN. Hasta donde se sabe el Patronato tiene las facultades legales suficientes para proceder penalmente en contra de los alcaldes morosos, pero está visto que los responsables de este organismo no están interesados en pelearse abiertamente con los alcaldes nayaritas, así que prefieren seguir arrodillados suplicándoles que les entreguen el dinero que el pueblo aportó para beneficio de la UAN. Estamos seguros que el día en que se procese penalmente al primer alcalde por negarse a pagar el impuesto de la UAN el resto de ediles cumplirá puntualmente con esa obligación.

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FISCALIZACIÓN PARA TODOS. El lamentable episodio  ocurrido durante la administración del rector Juan López es un claro indicio de la forma oscura en la que se maneja el millonario presupuesto de la UAN, dinero que es gastado al antojo de unos cuantos bajo el amparo de la autonomía que beneficia a muchas universidades pública de nuestro país. Ojalá que los aires de transparencia y democracia que empiezan a resoplar en nuestro país gracias a la inminente Cuarta Transformación también toque a las universidades autónomas que históricamente han sido consideradas como botín de unos cuantos grupos políticos. Aquí cerca tenemos ejemplos tan escandalosos como el de la Universidad de Guadalajara, donde el ex rector Raúl Padilla López maneja a su antojo el multimillonario presupuesto de la universidad, lo mismo para financiar proyectos culturales como el de la feria del Libro o el Festival de Cine que para promover aventuras destinadas al fracaso como la del equipo de futbol Leones Negros, cuya fugaz estadía en la primera división costó millonadas del presupuesto público sin que se lograra beneficios a cambio para la comunidad universitaria, salvo para el grupillo que se paseaba por todo el país impulsando al equipo con cargo al presupuesto. La UAN no es diferente, como ya se vio con los excesos del rector Juan López, así que confiamos en que muy pronto también se acabe la opacidad en esa máxima casa de estudios.

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POSDATA. Lo grave no es el escándalo de las Manuelitas, 45 mujeres chiapanecas obligadas a renunciar a sus cargos de elección popular para dejar el cargo a hombres, lo terriblemente grave es que el responsable de esto, el gobernador de Chiapas, Manuel  Velasco, es uno de los personajes más cercanos al presidente electo Andrés Manuel López Obrador, quien lo ve con muy buenos ojos.

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VOX POPULI. Como ya es bien sabido, gracias a la generosidad de Manuel Velasco, senador con licencia del Partido Verde, Morena pudo conseguir la mayoría en la Cámara de Diputados debido a que cinco diputados federales del Verde decidieron pasarse a la bancada de Morena a cambio de generosas concesiones para el Partido Verde. Este tipo de componendas, propias del régimen que está a punto de morir, no deberían ser una constante en la nueva etapa del país que encabeza Andrés Manuel López Obrador.