La importancia de impulsar la cultura emprendedora en los jóvenes

Vale más hacer la cosa más insignificante del mundo, que estar media hora sin hacer nada.
– Goethe.

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Por Mtro. Luís Ignacio Zúñiga Bobadilla (*)
luis.zuniga@univa.mx

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El emprendimiento se constituye como un importante motor para el crecimiento y desarrollo económico y social de los países y los jóvenes son un núcleo importante de la sociedad que pueden llevarlo a cabo, dadas ciertas ventajas que les confiere su corta edad.

Sin embargo, deben crearse las condiciones del entorno a fin de que este propósito pueda materializarse ya que las condiciones sistémicas de los países en desarrollo, sobre todo en América Latina distan de ser ideales, por los esquemas educativos desde los niveles básicos hasta los profesionales que recibe este potencial capital humano emprendedor. Sin embargo, en la última década se han ampliado las posibilidades a través de esquemas impulsados tanto del sector público, como del sector privado y las universidades.

La incidencia a favor del desarrollo de un país en el crecimiento económico, la equidad, la innovación y el desarrollo productivo, hace necesario promover el emprendimiento, tanto a nivel general como de forma particular con quienes constituyen una fortaleza de la sociedad como son los jóvenes.

El emprendimiento es una fuente importante de crecimiento económico y social, pues contribuye a la generación empleos, a la diversificación de la economía, a la innovación, al fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas, a elevar su competitividad y a una mejor distribución de la riqueza, además de otros valores agregados como su contribución a la movilidad social.

Afortunadamente en los últimos años, el desarrollo del emprendimiento está tendiendo hacia un crecimiento, a partir de las oportunidades que se gestan desde las políticas públicas y que son respaldadas en la educación, favoreciendo el cambio social.

Una sociedad que emprende, expresa dicha evolución en la transformación económico social que muestra que es capaz de generar iniciativas y proyectos innovadores en distintos espacios de actuación e incorporarse en la dinámica de un mundo globalizado que presenta cada vez más y significativos retos por la competencia y por una sociedad cada vez más exigente.

El emprendimiento debe entenderse no solo en el sentido empresarial, sino también al emprendimiento social o personal y que esta pueda darse desde las grandes, medianas, pequeñas y micro empresas, en la medida que se involucran en procesos de innovación en sus negocios, que les demanda cada vez más recursos humanos con perfil emprendedor. En este contexto es fundamental promover el desarrollo de capacidades emprendedoras en los jóvenes a quienes se puede y debe vincular con el sector empresarial y social, a fin de contribuir en el desarrollo de estas competencias.

Para que los resultados de esta vinculación, sean favorables para todos los participantes, es necesario que funcione adecuadamente el sistema de procesos y elementos que inciden sobre el desarrollo de capacidades emprendedoras y la gestación de emprendimientos con capacidad de transformarse en tiempos razonables en nuevas pymes que contribuya a dinamizar la economía.

El desarrollo de las competencias de emprendimiento, se va gestando a lo largo de la vida de un individuo desde edades tempranas, pasando por una serie de momentos y circunstancias que pueden ir capitalizando el potencial innovador, cuyo funcionamiento puede contribuir en distinto grado al desarrollo de sus vocaciones y capacidades emprendedoras.

La heterogeneidad de estos ámbitos formativos puede afectar la igualdad de oportunidades para emprender, hay quien pueda capitalizarlo favorablemente o habrá casos en los que se dejarán pasar esas oportunidades. Todo ello estará ligado a contexto socioeconómico del individuo.

El desarrollo del emprendimiento desde una perspectiva sistémica, depende de un conjunto de factores que van desde análisis del mercado, el surgimiento de la motivación para emprender, la identificación de la oportunidad para el emprendimiento y la elaboración del proyecto emprendedor hasta su fase de lanzamiento, concreción y primeros años de vida.

Un modelo de desarrollo emprendedores debe contribuir a comprender su carácter sistémico y la perspectiva de largo plazo del fenómeno. Una descripción simplificada del mismo permite clasificar los factores en los que están vinculados la oferta de emprendedores y la demanda de emprendimientos, así como las oportunidades de negocios.

La fortaleza del perfil del emprendedor está relacionada con factores muy ligados entre sí que inciden en la existencia de personas con motivaciones y capacidades para emprender como son su cultura y su educación. El contexto cultural, a través del sistema de valores y actitudes dominantes en diferentes ambientes, puede promover o inhibir, en distinta medida, la adopción de conductas emprendedoras. El seno familiar influye significativamente en los procesos formativos, tarea que continúan las instituciones educativas en sus distintos niveles, cuya responsabilidad en el perfil de actitudes y capacidades de la población es clave.

En su incursión al campo laboral, las empresas en donde un potencial emprendedor trabaja, pueden contribuir o incluso bloquear el desarrollo de sus capacidades emprendedoras. Los jóvenes de distinta extracción social pueden transitar por ámbitos incubadores de distinto perfil y calidad. Lo que alienta o inhibe la vocación de los jóvenes para emprender.

El proceso de formación de capital humano emprendedor puede verse potenciado a través del capital social existente en la medida en que las personas estén inmersos a redes de contacto con otros actores e instituciones facilitadoras de información, recursos y apoyos variados.

Además de otros factores que incide sobre la oferta de recursos para emprender, haciendo que su concreción sea más o menos factible, en tanto que el marco normativo y regulatorio puede hacer más o menos fácil la vida de quienes desean crear su propia empresa.

Por otro lado, el de la demanda, se vincula a la capacidad del mercado para aceptar una propuesta emprendedora que dependerá de la estructura social, como también otras variables socioeconómicas que permean el funcionamiento del sistema de desarrollo emprendedor.

Una visión sistémica sobre el tema del emprendimiento, puede mostrar la complejidad del fenómeno emprendedor, en contraposición con la visión más simplista que implícita en el enfoque económico convencional, que asume la existencia, de una fila de emprendedores aptos para explotar cualquier oportunidad de negocios que reúna los requerimientos de ganancia apropiados.

La necesidad de desarrollar políticas para promover el emprendimiento, enfrenta grandes retos por la brecha entre el comportamiento deseado del sistema de desarrollo emprendedor y su funcionamiento efectivo, con sus consecuencias sobre la fertilidad empresarial, por ello la importancia de impulsar la cultura emprendedora en los jóvenes.

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(*) Director de la UNIVA-PV.