Descumplir

Por J. Mario R. Fuentes (*)
jomarefu@hotmail.com

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Realmente no me desanima cumplir un año más. No finjo, sólo comprendo la intención de alcanzar metas sorteando obstáculos, a lo largo de mi existencia eso me desgastó, aunque debo admitir nunca di un paso atrás, los tropiezos no faltaron ni faltarán, seguiré pateando a la mediocridad acurrucada en mentes limitadas.

Los regalos no me gustan, comprometen para responder igual, la mayoría llega escondiendo las verdaderas intenciones, esto en la gran mayoría. No me gusta fingir, no se me da la hipocresía. Un año más viejo, ese lapso el cual se suma a un cumulo de amigos falsos y sentimientos contrarios a lo que expresan por conveniencia están enterrados para mí y muy lejos de hacerme más daño. Me desagradan las felicitaciones de cualquier tipo, prefiero pasar este día con personas a las que realmente si les importo.

Hubo celebraciones de cumpleaños especiales, me lo recordaron con cariño y verdad por parte de los apegos sinceros. Hoy me cae un año más y lo recibo con regocijo después de analizar a través de este generoso e importante espacio, en el pasado lo hice en otros, siempre con la intención de llamar a mis lectores a la reflexión. En las últimas seis décadas los gobiernos encabezados por los apóstoles de la nada (diría LEA) aplicaron programas sociales sin fortuna para la sociedad, si para justificar su ineptitud.

Los análisis, a partir de las cifras publicadas por instituciones oficiales, ahora lo único que se desprende es un lamentable fracaso, me refiero a las cifras publicadas del INEGI, al último reporte del Coneval, los menos favorecidos por la información es la Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados (Coplamar) en éste tuve la oportunidad de participar desde el llamado Programa Alimentario; se estimó trascendente y de moda y quedó solamente en buenas intenciones, sin los resultados esperados.

Por el contrario, las personas en la pobreza se incrementaron en el ámbito nacional; se recordará la propuesta alimentaria y educativa sintetizado y bautizado pomposamente como: Programa de Educación, Salud y Alimentación (Progresa), notable por su fracaso como lo fueron: el Programa de Desarrollo Humano y Oportunidades (Oportunidades) Programa de Inclusión Social (Prospera) Programa para el Desarrollo Local (Microrregiones). La mirada bajó a los municipios con la Estrategia Integral para el Desarrollo Social y Económico de los Municipios con el Menor Índice de Desarrollo Humano  (Estrategia 100X100), la Cruzada Nacional Contra el Hambre (CNCH) y la Estrategia Nacional de Inclusión (ENI). Resultados mínimos.

Se incrementaron las propuestas desde el escritorio de diversas dependencias del sector público, resultaron solamente para unos cuantos. Las cifras ahí están y son vacías en su mayoría. No sería adecuado comparar mi cumpleaños con los avances de la política, insuficientemente aplicada en las últimas seis décadas, ahora con la nueva administración federal se corrigen tantas inconsistencias, el combate a la pobreza y las cifras reales de los empleos serán prioridad, sin duda también el combate a la corrupción y simulación.

Después del brutal descalabro de las votaciones, los canallas se reparten culpas hasta llegar a polarizar sus opiniones, al interior del PRIAN y otros oportunistas como los del PRD y el Verde Ecologista, sus esfuerzos fueron banales por mantener el poder;  tuvieron mucho tiempo, más que suficiente para demostrar su interés por los que confiaron en ellos, los traicionaron por sexenios, causan vergüenza de cómo quedaron y como los contempla el mundo, utopías y mentadas mal repartidas tuvieron sus consecuencias.

A lo largo de mis años cumplidos ─y los que espero cumplir─ he visto tantas promesas incumplidas, como las felicitaciones, de un mundo cada vez más deshumanizado, destructivo y feroz, por eso prefiero no acordarme de mi edad. Cuando las fuerzas me abandonen me encontraré con el mar, las montañas, los sitios inexplorados en todo este tiempo; me sentiré orgulloso de los jóvenes reflexivos y sentiré tristeza por los limitados, esos que se negaron a ser; valoraré las sonrisas francas, recordaré los consejos de mi madre muerta, lo que me resta de existencia lo dedicaré a modificarme sin caer jamás en la hipócrita actitud insana; descifraré los susurros del viento para entenderlo y valorar más la vida, olvidaré el tiempo inexorable.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.