Investigadora avala salvamento arqueológico de la Mandarina

Doctora Ana María Salazar, investigadora de la UNAM.

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  • Respalda el trabajo realizado por el arqueólogo Rodolfo Cid y lo califica como uno de los esfuerzos de investigación y conservación de la mayor calidad.

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Por Eugenio Ortiz Carreño
Riviera Nayarit

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Tras conocer el trabajo de salvamento arqueológico que se realiza en el desarrollo turístico Mandarina, en las inmediaciones del ejido La Peñita de Jaltemba, en el pueblo de El Monteón, la doctora Ana María Salazar Peralta, investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, lo calificó como uno de los esfuerzos de investigación y conservación de la mayor calidad que ha visto.

Cuestionada expresamente respeto a la labor realizada por el arqueólogo José Rodolfo Cid en la Mandarina, la investigadora de la UNAM consideró que “está bien el trabajo de salvamento” porque se realiza con mucho control, con mucha meticulosidad y con una mirada interdisciplinaria, recuperando información no solo de los medios culturales, sino haciendo asociación con el tema marino.

Según el reporte dado a conocer por el INAH, dentro del polígono se han recuperado y estudiado más de 97 mil 934 tiestos, muchos asociados a artefactos de molienda y utensilios domésticos, como vasijas y cerámica bicroma, además de 37 cascabeles metálicos y dos espejos manufacturados sobre núcleos agotados de obsidiana.
Asimismo, a lo largo de los siete sitios arqueológicos se han identificado 426 petrograbados con motivos que van desde sencillas líneas hasta espirales, figuras antropomorfas e incluso tallas que aluden a elementos acuáticos del Altiplano Central mesoamericano, como los chalchihuites.

Al respecto, añade la doctora Ana María Salazar Peral, “estamos en lo que se llama arqueológicamente los contextos de concheros, por el tipo de vocación de estas poblaciones antiguas y él (Rodolfo Cid) lo está haciendo de forma muy meticulosa”.

Y puntualizó que “de hecho la visita que hice ahí, tras la lectura de un boletín que él había presentado junto con los arqueólogos que trabajan con él, de los hallazgos que se han encontrado en todo el terreno, es un terreno inmenso (con cinco kilómetros de costa) donde se está haciendo el desarrollo turístico…”

Explica asimismo la zona donde se encontraron los sitios, qué tipo de evidencia arqueológica presentan y también el salvamento de los petrograbados, si se asocian ahí hay una cadena de petrograbados de forma paralela al mar, cómo se asocian los sitios que él encontró, y todo esto es remarcado.

Respecto a la empresa, observó que “es un desarrollo turístico con una mirada de protección al patrimonio cultural, incluso al patrimonio natural, porque las especies endémicas de esta región que son especies de selva baja, también las protegen; igualmente la fauna encontrada, a veces una coralillo, o animal de determinado orden, cuentan con reservas ecológicas controladas por biólogos, entonces la empresa, dentro de todo lo que se puede hablar de las empresas turísticas, lo está haciendo no solo técnica, sino de forma muy racional, al atender todos los aspectos de sustentabilidad, de forma muy cuidadosa y sensible a la presencia tanto de bienes culturales, y naturales.

Descartó que en el lugar haya pirámides, y las definió más bien como plataformas, y argumentó que la arqueología de los concheros no es la arqueología monumental del centro de México, sino son promontorios en donde se yergue la parte alta, las cosas que realizaban esas comunidades, además hay réplicas de maquetas en la sala de Occidente en el Museo Nacional de Antropología, en el Museo de Antropología de Tepic, y en el Museo de Compostela, que dan cuenta de la forma de vida de estas poblaciones de pescadores ribereños prehispánicos.

En suma, dijo, “creo que es uno de los ejemplos de conservación de bienes culturales y naturales, que he visto de la mejor calidad, el trabajo de investigación  de la mayor calidad que he visto, no me ha tocado ver el trabajo in situ del doctor Beltrán, pero lo mismo el actualmente está haciendo el salvamento arqueológico de este enorme sitio, esa necrópolis que está en Mazatán (Nayarit)”.

En ese sitio, él encuentra pistas, encuentra tumbas de tiro, y una enorme cantidad de registros arqueológicos que dan cuenta no solamente de la demografía de este momento arqueológico, sino que los temas funerarios, de las traslaciones prehispánicas construyeron en la defunción de sus ancestros.

Por todo eso concluye que “hay una gran riqueza cultural que desconocemos” y admite que en ocasiones si hay algunos ingenieros connacionales que desprecian la cultura y pasan  sobre los sitios y cortan el sitio arqueológico en lugar de haber hecho un nuevo trazo que no hubiera afectado el sitio arqueológico, pero de eso poco se sabe.

En tales casos, recomienda que la población defienda sus sitios y los proteja como hoy se está haciendo con el acceso a la playa La Lancha, donde incluso participan agrupaciones como el de las Mujeres Unidas, porque es la única manera de que las acciones sociales tengan efecto positivo, porque de otra forma “las cosas pasan como aplanadora”.