Empresarios como Gerard ¿para qué?

Por Luis Alberto Alcaraz

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CUESTIÓN DE ENFOQUES. Mientras el dirigente obrero Rafael Yerena Zambrano advirtió a tiempo de la llegada del tradicional Septihambre, el empresario Carlos Gerard presume que el llamado Septihambre no existe más en Puerto Vallarta gracias a los eventos turísticos organizados por diversos empresarios, lo cual contribuye que la temporada baja no sea tan grave en esta ocasión. El problema es que mientras el cetemista habla a ras de suelo, el empresario lo hace desde las alturas de sus sábanas de seda. Mientras el líder obrero representa el sentir de miles de trabajadores vallartenses que con tal de no ser despedidos aceptan los llamados “permisos y descansos solidarios”, hermoso término acuñado por la industria turística para dejar sin sueldo a sus trabajadores con el argumento de la temporada baja, cuando la ocupación hotelera desciende a ocupaciones promedio del 20-30%. Lo interesante es que si en Vallarta tenemos temporadas altas en la que muchos hoteles alcanzan el 100% de su ocupación, cómo es que esos mismos hoteles no se preparan para hacer frente a los meses cuando la ocupación cae estrepitosamente. Como si el Septihambre fuera un fenómeno inesperado e improvisado, muchos hoteleros sólo encuentran como remedio el descanso solidario de sus empleados, como si en diciembre no se hubieran atascado de millones que se llevaron a sus cuentas sin guardar la parte necesaria para la temporada de crisis.

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¿CRISIS? ¿CUÁL CRISIS? Escuchar las declaraciones del empresario Carlos Gerard puede ser peligroso, porque genera la impresión de que a todos en Puerto Vallarta les está yendo muy bien. Por supuesto que a Carlitos le va genial, sobre todo porque lo único que tuvo que hacer en esta vida para ser un millonario exitoso fue nacer, nacer entre las sábanas de seda que le heredó su padre del mismo nombre, ése sí un emprendedor exitoso, pionero de la industria turística local. Ya después Carlitos Junior tuvo a bien arrejuntarse con políticos exitosos como Ramón Guerrero El Mochilas y Arturo Dávalos para que le terminara de ir mejor, tomando por asalto la Canaco por lo que se pudiera ofrecer. Con ese entramado político empresarial no tiene nada de extraño que el joven Carlos Gerard forme parte del grupo de inversionistas que inyecta a cuenta gotas 300 millones de pesos en la construcción del llamado Puerto Mágico, producto de una concesión para la remodelación de la terminal marítima de API, donde en 25 mil metros cuadrados se contempla la construcción de un gran centro comercial. Por eso es evidente que en el Vallarta de Carlos Gerard no hay espacio para el Setihambre, mientras que en el Vallarta de Rafael Yerena sigue predominando la temporada baja que golpea a miles de humildes vallartenses en este mes patrio.

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EL QUE MUCHO ABARCA… Mucho aprieta. Porque eso es lo que están haciendo estos empresarios tipo Carlos Gerard, decididos a no permitir que ni siquiera un miserable dólar se les vaya de las manos, acaparándolo todo en unas cuantas familias sin importarles el estrangulamiento que están provocando en la industria local. Si antes había quejas de la poca derrama que dejan los pasajeros de cruceros, ahora, con este moderno centro comercial denominado Puerto Mágico, la derrama quedará en muchas menos manos ya que muchos de los cruceristas ni siquiera tendrán que cruzar la avenida de ingreso para comprar agua embotellada y souvenirs para seguir adelante con su travesía por el salvaje Pacífico mexicano. Antaño el hotelero vendía habitaciones, el taxista transportaba, el restaurantero daba de comer y el entretenedor vendía sus tours por mar o tierra. Hoy esta camada de empresarios lo quiere todo abusando de que desde que viene en altamar el turista de crucero es sometido a todo tipo de presiones para que adquiera servicios y productos al descender en Puerto Vallarta. Mientras los taxistas amarillos se pelean a muerte las calles con los conductores de Uber, disputándose las migajas de la derrama turística, los grandes grupos político-empresariales representados por Carlos Gerard abusan de su condición de privilegio para quedarse con la enorme rebanada del pastel, sin importarles las consecuencias en el corto, mediano y largo plazo.

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LO QUE SEA SU VOLUNTAD. Ante la falta de un proyecto conjunto a largo plazo que garantice la supervivencia y consolidación de Puerto Vallarta como destino turístico internacional estos empresarios oportunistas se dedican a la explotación intensiva del turismo consiguiendo enormes ganancias a corto plazo sin preocuparles la enorme depredación que generan. Sin la menor piedad, con cero generosidad, buscan por encima de cualquier cosa la mayor ganancia con el menor esfuerzo posible. Incapaces de lograr un incremento importante en el número de arribos optan por apoderarse al máximo del dinero derramado por los cruceristas, exprimiéndolos en unas cuantas empresas propiedad de un reducido grupo de inversionistas. El resultado en el mediano plazo es una alta concentración de la derrama turística en unos cuantos, provocando crisis económica y social en la mayoría de los habitantes del municipio que ven con enojo y resentimiento la forma en que los ricos de Vallarta son cada vez más ricos y los pobres son más pobres. Se entiende que Puerto Vallarta se rige en una economía de mercado en donde el tiburón se come al pez más chico, pero en una sociedad tan peculiar como la nuestra todavía cabe apelar a la generosidad de los hombres del dinero para que sacrifiquen un poco sus millonarias ganancias a cambio de un mejoramiento sustancial en las condiciones de vida de los obreros de la industria turística local.

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POSDATA. Una de cal por las que van de arena. Tras un fuerte operativo la policía vallartense que dirige Jorge Misael López se llenó de gloria  al lograr la captura de torvo sujeto que armado de pavoroso cuchillo cebollero había asaltado Farmacia Guadalajara de Av. Fluvial Vallarta. El sujeto de nombre Gerardo y vecino de Volcanes, fue detenido cuando se daba a la fuga llevando en una mano el filoso puñal y en la otra 770 pesos producto del botín. En su bolsillo llevaba un condón, lo cual demuestra que a veces no sirve de nada la protección. Al ser presentado ante la autoridad correspondiente el malandrín confesó ser autor de otros atracos de tiendas de conveniencia de Vallarta y Bahía de Banderas, así que las cajeras de Oxxo y Kiosko tendrán unos días de aburrimiento mientras el malandrín es dejado en libertad por el juez para que vuelva a las andadas.

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VOX POPULI. A escasos 100 metros de ahí, un día antes, dos sujetos armados que viajaban en una motocicleta despojaron de 211 mil pesos a un empleado de conocida Notaría que acababa de retirar el dinero de Banorte sucursal Villas Vallarta. Y ahí sí, como dicen los clásicos, pese al fuerte operativo policiaco no fue posible la captura de los delincuentes. Como es bien sabido, este columnista está especializado en temas políticos, pero ante la desaparición de la clase política y el incremento de la criminalidad nos estamos capacitando para mantener bien informados a nuestros lectores, so pena de caer en el desempleo.