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Acelerar el paso

Fomentar una cultura ecológica es fundamental para sostener y fortalecer la economía de cada nación y, a su vez, el progreso mundial.

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Por Carmina López Martínez
(arizbeth.lopez@univa.mx)

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Un proyecto ambicioso propone la Organización de las Naciones Unidas (ONU) al publicar en el 2015 la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Es claro el objetivo de tal documento para quienes forman parte de esta loable figura internacional y, aunque para muchos resulte utópico considerar la erradicación total de la pobreza en el mundo, para otras personas es una forma de visualizar un posible futuro de la humanidad, uno que represente bienestar y progreso para cada individuo.

La ONU busca vigorizar sus alianzas con todos los países y lograr que exista esa misma dinámica entre las naciones, sin importar su nivel de desarrollo, de lo contrario el impacto medioambiental o social será un problema constante que requerirá de más tiempo y dinero.

Desde 1945, la ONU ha mantenido su postura ante los conflictos bélicos y guerras epistolares entre los altos líderes mundiales, por eso reafirma su visión del futuro desde una perspectiva aspiracional para alcanzar la universalidad de conceptos nodales para lograr cumplir los objetivos planteados en la Agenda 2030.

No se queda fuera la realidad actual en el mundo, se aborda la violencia, la desigualdad, el desempleo, la pobreza extrema, el racismo, el extremismo, terrorismo, crisis humanitarias y más terribles situaciones que son parte de la vida de millones de seres humanos.

Conseguir un cambio verdadero depende mucho del cuidado del medioambiente, es así que fomentar una cultura ecológica es fundamental para sostener y fortalecer la economía de cada nación y, a su vez, el progreso mundial.

A eso se suma el desarrollo social para asegurar que cada individuo tenga acceso a la salud, reciba educación –mínimo- hasta la secundaria, tenga oportunidades de crecimiento, sean respetados sus derechos civiles y sus creencias religiosas, viva en un entorno seguro, tenga libertad de expresión, pueda consumir alimentos que lo nutran, entre otros aspectos sumamente importantes para la trasformación plena del mundo.

El reto es grande, sobre todo si no se unifican en cada país esos derechos a los ciudadanos, pero la ONU es clara al respecto, respeta la soberanía de cada país porque cada uno tiene sus objetivos, métodos y planes a futuro acordes a necesidades específicas.

La Carta de las Naciones Unidas comienza con la célebre frase “Nosotros los pueblos”. Hoy día somos “nosotros los pueblos” quienes emprendemos el camino hacia 2030. En nuestro viaje nos acompañarán los gobiernos, así como los parlamentos, el sistema de las Naciones Unidas y otras instituciones internacionales, las autoridades locales, los pueblos indígenas, la sociedad civil, las empresas y el sector privado, la comunidad científica y académica y toda la población. Ya se han comprometido con esta Agenda millones de personas que la asumirán como propia. Es una Agenda del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, y precisamente por ello creemos que tiene el éxito garantizado”. (Fuente: Resolución aprobada por la Asamblea General de la ONU el 25 de septiembre de 2015)

Metas, retos y objetivos, cada uno sinceramente especificados en todo el documento. Se especifican los porcentajes que serán aportados por las naciones de economías fortalecidas y el compromiso de éstas por apoyar a los países en desarrollo o con problemas para enfrentar crisis económico-sociales.

La ONU no dejó fuera nada, la protección de los recursos naturales, vivienda, energía, los derechos humanos, natalidad y mortalidad anual, ecosistemas, condiciones del ambiente (aire, tierra, mares), la educación, desarrollo industrial y tecnológico, condiciones migratorias, la conectividad por internet, empleos, salud, la pobreza, desigualdad, la resiliencia, discriminación hacia la mujer, violencia de género, inclusión son solo algunos de los temas presentados como parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en el mundo.

Para conocer los primeros resultados, me dediqué a investigar en el sitio oficial de la organización internacional, sinceramente me preocupa lo que encontré: “Si bien en general las personas viven mejor que lo que lo hacían hace una década, el progreso para asegurar que nadie se quede atrás no ha sido lo suficientemente rápido como para cumplir con las metas de la Agenda 2030. De hecho, la tasa de progreso mundial no está logrando seguirle el ritmo a la Agenda para cumplir con sus ambiciones; es necesario que los países y las partes interesadas a todos los niveles tomen medidas inmediatas y aceleradas”.

Espero por el bien de todos, se ponga mayor atención a los objetivos de la Agenda 2030 y no pasen otros dos años o se cumpla el plazo sin resultados positivos.

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*Comunicóloga, responsable del área de difusión institucional de la UNIVA Plantel Puerto Vallarta.