ROSA, del cielo al infierno

Por Luis Alberto Alcaraz

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EL AMIGO AUSENTE. El sábado pasado Saúl “El Canelo” Álvarez acarició la gloria al ganar en Las Vegas el campeonato mundial de boxeo. Previo al encuentro las cámaras de la televisión nacional dieron cuenta de la soledad de su camerino, donde ya no estuvo como antaño el ex gobernador de Nayarit, Roberto Sandoval Castañeda, quien fue padrino y mecenas del pugilista jalisciense desde que éste tenía 16 años de edad. Por ello la figura del mandatario nayarita era normal durante los encuentros del boxeador, quien en reciprocidad en varias ocasiones formó parte de las campañas de promoción del político del sombrero. Hoy, mientras El Canelo disfruta las mieles del triunfo al conseguir un campeonato mundial, su gran amigo lo felicita desde la lejanía de su muro de Facebook, unas horas después de haber sido inhabilitado para ocupar cargos públicos por 12 años en el estado de Nayarit por el Congreso del Estado, aunque en realidad el fallo no es definitivo porque falta la etapa en la que el propio acusado deberá presentar sus argumentos de defensa y posteriormente el pleno del Congreso someterá a votación la propuesta de inhabilitación para que sea aprobada o desechada. Mientras tanto la vida sigue para los protagonistas de esta historia, El Canelo listo para disfrutar los 30 mdd que se embolsó el sábado pasado mientras que Roberto sigue confinado a su retiro de Guadalajara a la CDMX, desde donde esporádicamente manda sus bendiciones a través de la red social.

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¿CÓMO PUDO SER POSIBLE? Leer en el diario El Universal el reportaje publicado el 8 de agosto de 2017 por Esteban David Rodríguez es un paseo inevitable por la indignación. Cuando faltaban 40 días para que Roberto Sandoval Castañeda dejara la gubernatura de Nayarit el diario nacional hizo un recuento de lo que fue el paso de Sandoval por la gubernatura: seis años de excesos en los que la frivolidad fue la constante con cargo al erario público. La mítica figura del ex tablajero montando a pelo a su famoso Dandy fue una imagen de culto durante la pasada administración, donde la presumida paz narca permitió al mandatario dar rienda suelta a sus pretensiones de político inmortal al nivel de grandes ídolos del pueblo como Joan Sebastian y el mismo Canelo Álvarez. Imposible no indignarse por los abusos y excesos de este político que pese a gobernar uno de los estados más pobres de la Federación logró darse una vida de jeque sin que nadie se lo objetara con la fuerza necesaria para obligarlo a moderar su actitud. Hoy, a toro pasado, es evidente que el mal de raíz que promueve estas conductas perniciosas de nuestros gobernantes es el control absoluto de los medios de comunicación que se ejerce desde el poder mediante el manejo discriminado del dinero público. Mediante el control de un presupuesto multimillonario los gobernadores de todo el país, e incluso muchos alcaldes de municipios importantes, consiguen controlar con facilidad la línea editorial de prácticamente la totalidad de los medios de comunicación, acallando por completo cualquier crítica.

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LA HORA DE CAMBIAR. En el marco de la cuarta transformación que envuelve al país con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador se hace prioritario colocar sobre la mesa de análisis la conveniencia se regular de manera efectiva el gasto público en publicidad y propaganda. De entrada es oportuna la pregunta: ¿es importante que los gobiernos gasten carretadas de dinero público pagando publicidad y propaganda en los medios de comunicación? Se entiende que es necesario utilizar los medios de comunicación para difundir campañas sociales, pero usar dinero público para promover la figura de nuestros gobernantes parece a todas luces innecesario. Así como la ley electoral cerró la puerta a los partidos políticos para comprar tiempo en los medios electrónicos, utilizando el tiempo oficial para promover las campañas políticas, sería conveniente que se prohibiera por completo la compra de publicidad de parte de los gobiernos, porque de lo contrario, mientras existan presupuestos millonarios para compra de publicidad, existirá la tentación de utilizar ese poder para influir en los medios y conseguir impunidad a cambio de compra de espacios. Si los partidos políticos tienen derecho a tiempos públicos durante los meses de las campañas, meses en los que los gobiernos no se pueden anunciar, entonces sería factible que durante las épocas no electorales los tiempos oficiales sean destinados en buena parte a difundir los programas de gobierno de interés social.

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CAMBIAR PARA SEGUIR IGUALES. Y es que la solución que plantea Andrés Manuel López Obrador de reducir al 50% el gasto de publicidad oficial no parece suficiente, sobre todo si tomamos en cuenta que el gobierno de Enrique Peña Nieto destinó un millón de pesos por hora en la compra de publicidad, lo que implicó un gasto de 2 mil millones de dólares a diciembre del 2017, según nota publicada por Univisión a finales del año pasado. Reducir a la mitad el gasto de propaganda, que implicaría gastar 500 mil pesos por hora, seguiría siendo un derroche en un país donde el atraso social parece infinito. Lo peor de todo es que los principales beneficiados con una prensa crítica e independiente serían los propios políticos, que se verían obligados a gobernar con mesura para cumplir sus encargos sin complicación. Seguramente el propio Roberto Sandoval Castañeda hoy tiene claro que le habría convenido gobernar con contrapesos que lo obligaran a ser cauteloso para no terminar su sexenio viviendo asalto de mata, como ocurre en la actualidad. Los mismos medios de comunicación, al no contar en exceso con dinero público que compromete su línea editorial, buscarán en sus lectores y anunciantes la fuente más sana de financiamiento. Y aquellos que sean incapaces de sobrevivir sin el presupuesto público merecido tendrán su desaparición, porque ningún bien le hacen al país ni a sus lectores.

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POSDATA. Al arrancar en Tepic su gira de agradecimiento Andrés Manuel López Obrador mando el primer cubetazo de agua fría para quienes piensan que el país cambiará como por arte de magia a partir del primero de diciembre. Aunque había dicho que el país tiene estabilidad económica, de golpe y porrazo el presidente electo habló de un país en bancarrota, por lo que seguramente será imposible cumplir con todos los reclamos de la gente, aunque dejó claro que cumplirá todos sus compromisos de campaña. Si lo logra, con  eso estaremos del otro lado.

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VOX POPULI. Y esta primera gira de AMLO empieza a perfilar lo que será su mandato en término de movilidad, porque recorrer el país sin una flota aérea a su servicio representa un gran ahorro al país pero implica un enorme reto de organización, sobre todo porque las aerolíneas comerciales dependen de muchos factores para funcionar con normalidad. Como lo comprobó durante su campaña, cuando una tormenta impidió que la avioneta que lo trasladaba de Mazatlán pudiera aterrizar en Tepic a tiempo, los tiempos de las giras presidenciales no estarán por completo en manos del equipo presidencial, lo que seguramente generará constantes retrasos en sus eventos. Pero como dice el refrán, con los brincos de la carreta se acomodan las calabazas.