Morena, ¿la esperanza de Vallarta?

Por Luis Alberto Alcaraz

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EL PRIVILEGIO DE LA DUDA. A menos de dos semanas para que termine esta administración y arranque un nuevo gobierno que en forma y fondo será más de lo mismo gracias a la bendita reelección, lo único que nos queda a los vallartenses es literalmente rezar para que los cuatro regidores que integrarán el nuevo Ayuntamiento como representantes del frente Morena-PT realmente asuman un papel de auténtica oposición, aunque a juzgar por sus antecedentes difícilmente serán regidores combativos ante un Arturo Dávalos que ha demostrado su alta eficiencia a la hora de comprar opositores como si fueran puercos flacos. Con un presupuesto ilimitado, para el alcalde ha sido muy fácil acabar con la oposición en Puerto Vallarta, como lo demostró cuando sin ningún problema compró a los dos regidores del PAN provocando que por primera vez en 30 años de historia el partido blanquiazul dejara de tener representantes en el cabildo vallartense. Lo mismo hizo con el primer regidor independiente de la historia, a quien le bastó darle chamba de segundo nivel a su hijo en Servicios Médicos Municipales para tenerlo comiendo de su mano, aunque ahora queda claro que el verdadero plan del doctor Francisco Sánchez era incrustar a su hijo en esa dependencia para preparar su privatización, lo cual finalmente consiguió en días pasados gracias a lo cual podrán explotar comercialmente durante 40 años una valiosa propiedad del pueblo vallartense bajo el pretexto de ofertar servicios médicos de bajo costo. ¡Que tiemble el Dr. Simi, el Dr. Paco está de vuelta!

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QUE TANTO ES TANTITO. En ese escenario de desesperanza por los tres años que nos quedan por delante de pan con lo mismo, surge la posibilidad de que los cuatro regidores emanados de Morena, aunque uno de ellos ya pintó su raya alegando ser del PT, finalmente jueguen un auténtico papel de opositores, porque de los regidores de PRI y PAN difícilmente tendremos protagonismo. Del priista Roberto González Gutiérrez no hay mucho que esperar porque su perfil nunca ha sido de la confrontación sino todo lo contrario. Aunque en el arranque de su campaña Roberto González nos sorprendió con un tono inusualmente agresivo en contra del gobierno de Arturo Dávalos lo más probable es que ya instalado en el nuevo Ayuntamiento priorice su beneficio personal en lugar de sacrificarse defendiendo los intereses de la ciudadanía. Seguramente el priista quedó muy mermado de sus finanzas personales por lo que buscará un buen entendimiento con el alcalde Dávalos a fin de salir de su bache financiero. En cuanto al panista Saúl López Orozco su condición de empresario turistero le impide romper lanzas contra el gobierno municipal así que seguramente su desempeño en cabildo será activo pero respetuoso de las formas y siempre a favor de las iniciativas del futuro alcalde.

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LA MARCA IMPONE. Así llegamos a nuestra única esperanza, los cuatro regidores que llegaron al poder gracias al impacto electoral de Andrés Manuel López Obrador, aunque a juzgar por sus antecedentes no hay mucho que esperar de ellos. De Laurel Carrillo no hay nada nuevo que decir, es una dama proclive a los reflectores dueña de una empresa que financieramente va a la baja, así que también cabe la posibilidad de que se deje seducir por los lingotes de oro del “rey Arturo”. Quisiéramos tener mayores expectativas de doña Laurel pero en política la ingenuidad es un pecado capital. Los 27 mil votos que consiguió en la pasada contienda le cayeron del cielo, porque si por ella hubiera sido no habría conseguido ni los necesarios para su regiduría plurinominal. Y es que de los 69 mil 367 vallartenses que votaron por AMLO, 42 mil de plano no confiaron en el proyecto de Laurel Carrillo, quien si hubiese realizado una buena campaña fácilmente habría conseguido la victoria trepada en el efecto de López Obrador. Por desgracia a Laurel la candidatura le cayó del cielo, jamás se preparó para ser un cuadro político y, visto está, que lo que Natura no da Salamanca no lo presta. Pese a todo, cabe la posibilidad de que Laurel le apueste al futuro y se rodee de buenos asesores que le permitan hacer un destacado papel en la próxima administración, lo malo es que un buenaseso cuesta caro, y con el presupuesto que tiene el ayuntamiento vallartense a lo más que puede aspirar es a que le hereden a un auxiliar mediocre de la talla del ex periodista Vicente Pahua, quien por 7 mil pesos al mes está dispuesto a cargarle las bolsas del mandado pero nada más.

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LA ESPERANZA MUERE AL ÚLTIMO. Lo único que nos resta es confiar en que para Andrés Manuel López Obrador Puerto Vallarta sea considerado un municipio importante y se le dé una atención especial, obligando a sus regidores y diputados a desempeñar un papel acorde con los estándares nacionales de Morena, aunque eso de no robar, no mentir y no traicionar como que no nos sirve de mucho porque no pasa de ser un bonito código de ética personal. Por lo pronto Laurel Carrillo y sus consortes ya le mandaron un mensaje a Arturo Dávalos, a quien le advierten que si los sigue despreciando podrían echarle a perder el negocito de la privatización de los Servicios Médicos municipales y el de la renta de la UMA a Pensiones del Estado. En realidad los ediles morenistas están a disgusto porque a menos de 2 semanas de que tomen protesta como regidores el alcalde electo Arturo Dávalos no los ha tomado en cuenta en el proceso de la entrega-recepción. Pero es bien sabido que una vez que arranque el nuevo trienio Dávalos pondrá en juego sus dotes de encantador y de inmediato apapachará a la chiquillada para tenerla contenta. Si eso llegara a pasar la única opción que tendremos en Vallarta de un contrapeso ante el gobierno municipal será el de la diputada federal Lorena Jiménez, quien ya demostró ser una mini Peje, con un lenguaje muy combativo que al menos públicamente suena muy bien. Es un hecho que la profesora será una fuerte aspirante a la candidatura a la presidencia municipal por Morena dentro de tres años, así que seguramente la veremos en la pasarela pública fustigando los actos del próximo gobierno municipal. De Bruno Blancas no hay mucho que esperar, su proyecto de ser alcalde le absorbe todo su tiempo, así que no tendrá chance de nada más.

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POSDATA. Entre auxiliares y asistentes, nombramientos oficiales que se les da a los supuestos asesores de los regidores vallartenses, el municipio de Puerto Vallarta gasta cada mes más de 800 mil pesos, aunque en realidad de todos no se hace uno. Porque más que asesores, esto “cobrones” en realidad son milusos que sirven casi para todo, porque igualmente son choferes, niñeras y mensajeros, menos auténticos asesores, de ahí la mediocre calidad del trabajo de nuestros honorables regidores. Tal vez valdría la pena tener calidad en lugar de cantidad, en lugar de los más de 70 achichincles que actualmente cobran en la nómina eventual podría contratarse a unos dos buenos asesores por cada edil, lo que permitiría contar con auténticos expertos en cada comisión con sueldos realmente competitivos.

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VOX POPULI. ¿Quién dice que no existe la buena suerte? Al joven Rigoberto lo cocieron a puñaladas la noche del pasado lunes, pero con tan buena suerte que el salvaje ataque ocurrió en las mismísimas puertas del Hospital Medasist, lo que permitió que inmediatamente recibiera atención médica de primer nivel porque una de las puñaladas le perforó un pulmón poniendo en riesgo su vida. Claro que la buena suerte existe, pero ahora el buen Rigo necesita un milagro para poder pagar la cuenta, aunque la otra opción es que venda un riñón para saldar su cuenta y continuar su vida con normalidad.