Falso o verdadero

Andrés Manuel López Obrador.

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Por J. Mario R. Fuentes (*)
jomarefu@hotmail.com

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La declaración del Presidente electo de México el pasado domingo, me hizo reflexionar profundamente con relación a que el país está en el filo de la navaja con una economía en bancarrota.

Desafortunada y polémica expresión del futuro mandatario federal, sobre todo cuando afirmó: “El país lleva 30 años en bancarrota, desde que se está aplicando la política neoliberal”, como que sus asesores en la materia  siguen en campaña con señalamientos guajiros.

Habría necesidad de avisarle a esa caterva de ayudantes que sus percepciones corresponden a tres décadas y media atrás. En ese entonces sí estuvo en bancarrota el país, precisamente durante el gobierno del licenciado José López Portillo (1982); la clave está en el anunció emitido por el maestro Jesús Silva Herzog (titular de la Secretaría de Hacienda) referente a la suspensión de pagos a los acreedores mundiales para renegociar la deuda mexicana. Bastaría revisar documentos de dicha época.

Por lo pronto, aunque con sensible retraso José Antonio González Anaya, actual titular de la SHCP explicó el asunto,  al señalar que México tiene sanas sus finanzas y aclarar que se está por encima de naciones como Brasil, Colombia Chile, así como de un crecimiento arriba de Estados Unidos.

Los indicadores expuestos por el presidente electo me parecen fuera de lugar y en códigos cifrados, tal vez con una visión justificadora para evitar cumplir con las promesas, lo cual es arriesgado al extremo, de ser así le estaría jalando los bigotes al tigre. Citaré información de la SHCP:

-Los ingresos tributarios de 4%, manifiestos hasta el mes de  julio vislumbran aumentos en el padrón de contribuyentes fiscales, al pasar de 38.4 millones al inicio de esta administración peñista al actual de 68.4 millones, esto durante el año que transcurre (2018)

La dependencia en cuestión mantiene información comprobable en materia de reservas del Banco de México, totalmente actualizadas del orden de los 173.5 mil millones de dólares; si se revisan los materiales informativos históricos al respecto, resultan los más altos de la historia del país, según la SHCP.

En este sentido en los últimos siete meses del año en curso se publicaron documentos informativos relacionados a un superávit, por 160 mil millones de pesos, sin considerar egresos. En este escenario los registros de la Bolsa Mexicana de Valores decrecieron 0.4 por ciento con respecto a Wall Street, con una peso firme y estable frente al dólar 18.87 en materia de pagos y obligaciones.

Se debe tener claro que el gobierno peñista ha manipulado políticamente algunos escenarios económicos, sin embargo no se puede mantener un agnosticismo total de su gobierno, no resultaría ético; por tanto y en la línea de interpretación me permito remitirme al caso griego; se declaró en bancarrota, no pudo atender a sus acreedores (2015) y se le dieron diversas líneas de crédito, hasta el último momento, México no ha requerido de esto en las últimas tres décadas, ha obtenido créditos y ha mantenido al corriente sus obligaciones.

Terminada la gestión peñista quedará en el ambiente nacional la sospecha del impulso reformador, con sus acciones de desviar la vista a lo largo de su sexenio, los actos de corrupción no quedarán en el olvido, tampoco los agravios a las familias víctimas de la inseguridad pública, la pobreza y tantos más sumados a la ineficiencia en la aplicación de la justicia por un Estado de Derecho vulnerado por actos contrarios a su verdadera misión, prueba de esto es la desatención a los damnificados de los terremotos.

La nación mexicana ya no quiere fantasías, mentiras ni esfuerzos banales. Baste revisar las crisis socioeconómicas de Venezuela, Nicaragua y recientemente Argentina, además de otras naciones de la Región. Los procesos del mundo capitalista se transforman a velocidad formidable y el próximo gobierno tendrá la obligación de descifrar su lógica por encima de ocurrencias.

México no está para improvisaciones, el camino es complicado, con el mandatario bipolar de los Estados Unidos de Norteamérica, las transacciones comerciales mundiales las cuales golpean a las economías emergentes como la mexicana, así como falta de aplicación de tecnología a los procesos productivos mexicanos, todo un ramillete de posibilidades y de peligros, no se tienen porqué agregar más ambigüedades.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.