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Nacionalismo, patriotismo y uno que otro ismo…

El llamado nacionalismo hasta el siglo pasado y más atrás, era usado para convencer a la gente, en su mayoría jóvenes dispuestos a ir a la guerra y defender a su “patria”.

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Por Dr. Jesús Cabral Araiza

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Amo demasiado a mi país para ser nacionalista.
– Albert Camus

Invariablemente el mes de septiembre es el mes más socorrido por los gobiernos en turno para exaltar parte del nacionalismo y mucho del mito y la enajenación colectiva, y así, distraernos de problemas reales y apremiantes, y acentuar el mal llamado nacionalismo y orgullo de ser mexicano.

Y antes de que algún fanático exasperado pueda lanzar improperios o enredarse en la bandera nacional, trataré de explicar tal afirmación.

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Antecedentes y contexto.

Vera usted, amable lector. El llamado nacionalismo hasta el siglo pasado y más atrás, era usado para convencer a la gente, en su mayoría jóvenes dispuestos a ir a la guerra y defender a su “patria”. Dicho concepto calaba hondo en las conciencias colectivas cuando se trataba de defender tu “tierra” tu “territorio” o incluso tu familia, pues los gobiernos en turno se encargaban de convencerte de que la amenaza exterior potencial acabaría con todo tu sistema de vida y que el extranjero siempre es el malo. Así, aprendimos a odiar a los rusos, luego a los chinos, coréanos, vietnamitas, árabes y más recientemente a los musulmanes entre otras minorías o grupos de “terroristas”.

Por desgracia no siempre tenemos la oportunidad de viajar y constatar en dichos países, que la percepción que se tiene de nosotros o de los pueblos tradicionalmente belicosos, es otra y generalmente acertada a un análisis realista. Sobra decir que pueblos se dedican al desarrollo de una industria belicosa y que de no existir ningún conflicto territorial o que amerite una guerra, hasta la provocan con tal de poner en marcha la maquinaria bélica. Para mayor información le recomiendo el documental ganador de un Oscar titulado “Masacre en Columbia” del cineasta Michael Moore.

En un contexto local, podemos hacer algunas afirmaciones sobre el llamado “mes de la patria”, iniciando por analizar el concepto de patria, ¿qué es? ¿a qué se refiere dicho termino? Pues bien, si lo pregunta a algún político oportunista en turno seguro después de mostrar una mirada desorbitada y confundida, dirá que es México y su territorio –ello en el mejor de los casos- pero difícilmente podrá ser más concreto respecto al concepto y lo que representa para el mexicano promedio hoy en día.

¿Qué amamos los mexicanos de México? Pues eso es más sencillo, todas las manifestaciones de la integralidad cultural de México son amadas y reconocidas por propios y extraños, no es solo una afirmación a la ligera, quien sea puede hacer un pequeño sondeo sobre la diversidad cultural, la comida, rituales, música, territorio, especies, biodiversidad, historia, actitudes de la gente hacia el turismo y podrá comprobar que el problema actual de México no es nada de ello.

Entonces, ¿qué pasa hoy en día con México, y sus condiciones de país en la esfera internacional?

Pues pasa, precisamente que lo que molesta indigna y frustra hasta la saciedad a los mexicanos son; la impunidad diversa sobre crímenes e injusticias, la demagogia, los políticos corruptos, la incapacidad gubernamental, la falta de liderazgos éticos, la inoperancia de los organismos de gobierno, la inseguridad, las diversas formas de corrupción, entre otros aspectos negativos que se han acentuado en el país.

Pero cabe señalar que no todo le corresponde al gobierno, pues no hay instituciones ni gobiernos suficiente cuando no se cuenta con una sociedad consiente, empoderada y participativa de las soluciones, claro está que el desánimo es grande y la desconfianza más, pero ello puede y debe cambiar con buenos ejemplos y liderazgos. Hago votos desde esta modesta tribuna para que así sea.

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Alternativa

Aún en los momentos y situaciones más desesperantes, debemos y podemos buscar alternativas viables que enfrenten el problema, este es el caso para México. ¿Qué podemos hacer? Pues sin que sea recetario de cocina, podemos iniciar con esto: Si usted es padre o tutor, procure ser ejemplar. Haga o trate de hacer lo correcto, sea buen ciudadanos y respete las leyes. Trate de hacer la reflexión moral del porqué es importante acatar la ley y vivir en un estado de derecho. No justifique las faltas mal intencionadas. Corrija sus errores primero y luego retroalimente a los otros. Si no propone una mejor manera de hacer las cosas, quédese callado mejor. Siempre de y haga lo mejor de usted y nunca, nunca, nunca se rinda. Pase buen día.