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Una vida de enseñar y contar cuentos

Multifacética y muy apreciada por sus amigos y exalumnos, Kyliel Casillas, nos habló de su vida y proyectos.

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  •  Kyliel nos cuenta acerca de sus proyectos, libros, influencias y cómo la lectura es indispensable para la cultura.

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Por Kenia Iliana Zárate
Puerto Vallarta

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Kyliel To Cariño Casillas Magaña, mejor conocida como Kyliel Casillas. Nació en Guadalajara, Jalisco, el 10 de septiembre de 1968. Creció en un hogar clasemediero, hija de profesionistas y rodeada de libros. Esla hija menor del médico Joel Casillas y Cuquina Magaña, teóloga, cuentacuentos, profesora de primaria y de corte y confección. Tiene una sola hermana, la pintora Liudmila Casillas, que fue otra de las cuentacuentos de su infancia, una artista muy completa y una mujer extremadamente estudiosa. También tuvo un hermano, pero falleció hace varios años. Ella lo recuerda con cariño.

Es egresada de la extinta Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara (Actualmente el Departamento de Estudios Históricos y Humanos) donde estudió la carrera de Letras y la Maestría en Enseñanza de la Lengua y Literatura. También tiene una especialización en Enseñanza del Español como Lengua Extranjera por la Escuela Nacional de Lingüística y Traducción de la UNAM.

Pregunta. ¿Cuáles fueron sus mayores aprendizajes como estudiante?

Respuesta. El más significativo de todos, sin duda alguna, es la lectura. Aunque suene increíble, recuerdo el momento en el que comprendí lo que estaba leyendo y sentí como si un velo opaco hubiera caído frente a mis ojos, comencé a ver el mundo de manera diferente. Sólo puedo compararlo con la experiencia de aprender una segunda lengua. Un buen día, te das cuenta de que puedes comprender una conversación y participar en ella y el mundo cambia su perspectiva. No en vano los lenguajes son el eje de la educación.

¿Cuál fue su primer contacto con las letras en el ámbito profesional?

Supongo que debería decir que, como estudiante, puesto que siempre tuve claro que la literatura es un pilar de la cultura y, por lo tanto, hay que tenerle respeto. Desde muy joven comencé a estudiarla de manera sistemática.

¿Cómo fueron sus comienzos en la escritura?

Supongo que te refieres a la escritura de creación. Lo primero que recuerdo es que en el cuarto grado. Me dejaron de tarea llevar un poema para el 10 de mayo y me pareció más fácil escribirlo que investigar. No sólo me llevé el aplauso de mi maestra y conmoví a mi mamá, sino que además obtuve una “A”, así que lo recuerdo como un éxito total. Seguí escribiendo durante la prepa, mis textos eran terribles, pero de algún modo se notaba que había lectura detrás y eso les agradaba a mis maestros; sin embargo, cuando comencé a estudiar Letras, tenía compañeros que escribían bastante bien. Puedo citar, por ejemplo, a Luis Martín Ulloa, que hoy por hoy es un referente en la literatura de diversidad. Por supuesto, dejé de escribir, ni siquiera en secreto y, si lo hacía, lo destruía de inmediato porque me avergonzaba muchísimo. Sólo al terminar la carrera, cuando comencé a asistir al taller sabatino del poeta Raúl Bañuelos, por casi un año recibí buenas críticas y pensé que, tal vez, no lo hacía tan mal, eso me dio mucha confianza, pero me queda clarísimo que el oficio de escritor nunca se acaba de aprender.

¿Cuál es su secreto literario mejor guardado?

Si te cuento, ya no es secreto.

Desde su perspectiva y experiencia, ¿cree que la “escritura creativa” puede aprenderse en un taller?

Creo fervientemente en los talleres literarios. Todos los oficios se aprenden en el taller y la literatura no tiene por qué ser la excepción. Desde luego que, la lectura es la esencia de la producción literaria, pero también es necesario aprender a manejar la lija. Para todo trabajo artesanal es preciso aprender a emplear las herramientas. He visto una y otra vez trabajos de gente muy talentosa que los deja inacabados, porque se resiste a la crítica y eso es soberbia.

¿Cuáles han sido sus mayores influencias literarias?

Los clásicos. Leí muchísimo en mis inicios como lectora. Me encantaron los cuentos románticos, sobre todo. Hasta la fecha, como cuentacuentos, los Grimm y Andersen son mis principales fuentes para formar un repertorio, pero también me encantan los cuentos de El libro de “Las mil y una noches” y los de Oscar Wilde. Sin embargo, gracias a una publicación tuya en redes sociales y los comentarios de otros exalumnos, me di cuenta que con el relato que la mayoría me relaciona es “El contador de cuentos” de la mexicana Carmen Báez.

Hablemos de su libro “Festejo de Madrugada”, publicado en el 2012…

¿Por qué decidió bautizarlo con ese nombre?

Fácil, porque es un verso de uno de los poemas. No hay más. Estaba contenta cuando lo terminé, así que había que elegir un verso alegre. De hecho, son dos poemarios en un sólo libro: “La intención de caos” y “Festejo de Madrugada”. Yo quería ponerle al libro como título el nombre de los dos poemarios, pero mi editora me dijo que le parecía demasiado largo y que resultaba más atractivo el segundo título, de modo que así se quedó.

¿Cómo fue el proceso de su creación y qué la motivó a publicarlo?

“La intención del caos” es una selección de textos elaborados a lo largo de unos veinte años y “Festejo de Madrugada” es un poemario realizado de un solo tirón, a partir, evidentemente, de una experiencia amorosa. Ambos están compuestos por poemas intimistas de diversas formas: caligramas, verso libre, formas clásicas, prosa… Lo que me motivó a publicarlo, fue ponerle fin a una fase creativa. Un día me di cuenta de que había dejado de escribir de un modo determinado, que se habían modificado mis temas, que mi vida misma estaba en una etapa distinta, más madura; incluso me atrevo a decir que más sabia y quería cerrar un ciclo. Me pareció que publicar un libro era una buena celebración, una ceremonia de tránsito como lo son muchas otras.

Hablemos de su labor como pionera y coordinadora del evento “Cuentacuentos para adultos” que se lleva a cabo desde el año 2015 en la Biblioteca los Mangos…

¿Cómo fue que surgió la idea de realizarlo y cuál ha sido la evolución que ha tenido el evento hasta ahora?

“Cuántos Cuentos” tenía como fin ser un festival de cuentacuentos que ocurriera como un evento único, o tal vez anual, pero se transformó en una actividad que ocurre cada segundo viernes del mes. No sé cuál es su evolución, siempre digo que es un animal con mente propia, en ocasiones ha sido un taller de relato oral, otras veces ha sido una tertulia, un cuentacuentos propiamente dicho, una conversación, pero la idea es el rescate de la tradición oral, que cada vez está más en riesgo. Estoy segura de que tengo razón al decir que el contar historias es cultura en sí mismo y no, como muchos creen, una actividad de apoyo a la promoción de la lectura. La respuesta del público ha sido impredecible: he tenido públicos de treinta personas o a veces no ha llegado una sola alma, una vez sólo llegaste tú y nos fuimos a cenar juntas ¿te acuerdas?

¿Cómo fue su formación como narradora oral?

Mis padres y mi hermana eran cuentacuentos y mi entorno estuvo poblado de relatos, cuando estaba en la secundaria acudí por un tiempo breve al taller sabatino del actor Luis Partida en Guadalajara y también tomé unas pocas clases con Don Luis López Terríquez, en la Casa de la Cultura de Chapala. Mi formación escénica es básica, pero sin duda muy útil para eso de andar de cuentera. Creo, sin embargo, que mi mejor maestra ha sido la práctica.

¿En qué proyectos participa actualmente?

Soy miembro del Concejo Promotor de Lectura de la Biblioteca Pública Los Mangos, también participo en el ciclo de talleres de poesía “Letras y Corazones”, impulsado por Letras en la Mar en el Reclusorio Femenil, que ocurre cada dos sábados desde el 30 de junio y hasta noviembre y Cuántos Cuentos.

¿Qué valores personales son importantes para usted? ¿Qué ha hecho (o qué está haciendo actualmente) para enseñar esos valores a sus seres queridos y alumnos?

Creo que la justicia social, un pueblo justo es equilibrado, promueve el respeto a los derechos de los individuos, la tolerancia, la libertad de ideas, el respeto por las creencias. Creo que el arte en general y la literatura en particular promueven estos valores, por eso para mí la docencia es tan importante.

Mencione 10 o más cosas que, desde su perspectiva, harían del mundo un lugar mejor.

Te voy a decir solo una: la generosidad. Estoy convencida de que casi todos los problemas que atravesamos a nivel político, social, incluso moral y cultural, tienen su origen en el egoísmo. El de nuestros dirigentes y el de nosotros mismos. A menudo, los grupos en el poder han apostado a nuestro egoísmo y han dado en el clavo. No nos importan los problemas sociales mientras no llegan a nuestra puerta, nos parece irrelevante que desaparezcan personas, hasta que nos toca a nosotros mismos o en nuestra familia, nos resulta ajena la pobreza, mientras haya un techo sobre nuestra cabeza y un plato en nuestra mesa. La sociedad es una sola y todos somos responsables de su correcto funcionamiento.

Al final de su jornada, ¿por qué cosa en particular le gustaría ser recordada? ¿Qué legado personal le gustaría dejar? ¿Qué está haciendo actualmente para que eso suceda?

Me gustaría que se dijese que contribuí a preservar la actividad literaria. Por eso la docencia, por eso los talleres, por ello el trabajo de mentoría.