Alguien lo tiene que decir

Andrés Manuel López Obrador.

.

Por Humberto Aguilar

.

Golpe al corazón y al orgullo del Ejército Mexicano pretende dar el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, al determinar que el Ejército pierda su base militar en Santa Lucía.

En los meses de la campaña, López Obrador dijo que el Ejército es una fuerza que comete atropellos contra la ciudadanía. En aquel evento en Tepic, donde intervino un avión armado, López Obrador dijo que habían masacrado a los delincuentes. Determinó entonces que al tomar las riendas del gobierno mandaría a todo el Ejército y la Marina a sus cuarteles, además dijo que la lucha contra la delincuencia estaba equivocada desde aquel momento en el que Felipe Calderón había declarado la guerra a la delincuencia.

Ya con el triunfo a su favor nombró como secretario de Comunicaciones y Transportes Javier Jiménez Espriú, creador de la idea de hacer el segundo aeropuerto en la Ciudad de México en la base aérea de Santa Lucía. Santa Lucía es el corazón y el orgullo de la Fuerza Aérea Mexicana.

El desempeño de quienes integran la base militar son el equipo con el que se asiste a las zonas de desastre, lo mismo en el sureste durante el sismo, que ahora se les ve en Sonora y Sinaloa para atender los problemas que han provocado las lluvias, es un Ejército de protección para casos de desastre, lo mismo de quienes integran el grupo de pilotos que tripulan helicópteros y aviones de la Marina para casos de siniestros y combatir a la delincuencia.

Alguien tiene que decir que es un atentado en contra del Ejército quitarle la base aérea de Santa Lucía para convertir esa zona en un aeropuerto comercial, desechar así el trabajo que se realiza para el nuevo aeropuerto en el ex lago de Texcoco.

La misma comandancia del Ejército debe advertir a López Obrador que es una afrenta lo que pretende hacer, tanto para quitarle su base aérea como para vender la flota de aviones y helicópteros que son el complemento indudable en la protección y lucha contra la delincuencia. La misma sociedad integrada en las redes sociales debe admitir que la Fuerza Aérea Mexicana cumple con sus programas de protección a las zonas de peligro. En los aviones se transportan los equipos médicos y al personal que despliega cocinas para producir alimentos en las zonas de desastre.

El equipo de helicópteros cumple también su función de protección a elementos del Ejército cuando se enfrentan a delincuentes armados, como ocurrió en Tepic, su intervención evitó la posible muerte de elementos que se enfrentaban cara a cara con los delincuentes.

Debemos recordar también que en la base militar de Santa Lucía se prepararon y salieron a combatir durante la Segunda Guerra Mundial en aquel famoso Escuadrón 201, quienes sobrevivieron a los combates en las islas Filipinas deben también hablar para que esa base militar permanezca y continúe siendo lo que es actualmente, una escuela para hombres y mujeres que quieren pertenecer a la Fuerza Aérea Mexicana.

Esa alternativa de crear un segundo aeropuerto para la Ciudad de México, además de insegura e incompatible con el aeropuerto Benito Juárez, es lo que quiere López Obrador poner a discusión de todos los mexicanos su establecimiento.

Pero aquí insistimos en que quitarles la base aérea es un golpe al corazón y al orgullo del Ejército Mexicano, no lo debemos permitir.