La noche de los tableados

Por Luis Alberto Alcaraz

.

CUATRO ENCUERADOS. Como si fuera película de terror, uno a uno fueron apareciendo en distintos rumbos de la ciudad. Fue un festín para la prensa policiaca porque nunca antes habían tenido tal espectáculo frente a sus ojos. Cierto que en el pasado han sido frecuentes los casos de presuntos delincuentes que son levantados y golpeados por grupos criminales como escarmiento por dedicarse al robo de casa habitación, pero nunca habían aparecido atados a un poste de luz. Por lo general el raterillo de poca monta que es tableado, denominación que le dan los grupos criminales cuando le pelan las nalgas a tablazos a un malandrín de barrio, y enseguida arrojado en la vía pública como escarmiento para otros que se dedican a la misma actividad, por eso el espectáculo de ver a cuatro sujetos desnudos, severamente golpeados en sus nalgas y espalda, atados a un poste de luz en plena madrugada fue realmente impresionante. Y para que no quede duda del origen de la agresión, la mayoría de los afectados mostraba en su cuero cabelludo la palabra R que los estigmatiza como Ratas. Y sin ánimo de estigmatizar por falsos estereotipos, basta verles la pinta para tener claro que, en efecto, son las típicas ratas de alcantarilla, que abusando de la incompetencia de la Policía Municipal mantienen asolada a la población, lo mismo asaltando comercios que saqueando casas habitación.

.

LA ESPERANZA DEL JUSTICIERO. Ante la absoluta y manifiesta incapacidad del gobierno municipal –que en estos momentos y hasta el próximo encabeza Rodolfo Domínguez Monroy- para hacer frente a la ola de inseguridad que afecta a la gran mayoría de vallartenses, la sola posibilidad de que surja una persona o grupo que se dedique a hacer justicia por propia mano es muy bien recibida por la sociedad civil. Ante la masiva difusión de las imágenes de los sujetos que aparecieron tableados en la madrugada del pasado martes en las redes sociales brotaron las primeras peticiones para que los vengadores anónimos se den una vuelta por determinada colonia del municipio, incluso en Bahía de Banderas donde estas lacras también han rebasado al gobierno municipal que encabeza el alcalde, Jaime Cuevas Tello, quien tiene como director de la Policía Municipal a Sergio Dávila Aguirre.

Desde la lejanía los vallartenses hemos sido testigos de las hazañas de vengadores anónimos que se han enfrentado a delincuentes y los han asesinado en defensa propia, aunque por desgracia esto no siempre ha terminado bien, ya que en algunas ocasiones han perdido la vida o han resultado heridos algunos ciudadanos inocentes, pero como dicen los clásicos, son los riesgos colaterales que implica toda acción violenta. El caso es que la aparición de cuatro malandrines desnudos y golpeados, marcados con la R y atados a un poste del alumbrado público, ha hecho renacer la esperanza en un pueblo harto de tanta impunidad. Por desgracia esta opción que se nos presenta como la única es equivocada, porque la violencia no debe enfrentarse con violencia, sino con justicia y legalidad.

.

ATADOS DE MANOS. “No podemos hacer nada” –me dice un policía municipal, uno de los muchachos de Jorge Misael López Muro, ante el caso del sujeto que decidió vivir en las calles de mi colonia, donde generosamente se adueñó de un espacio que vale 600 dólares el metro cuadrado. Ahí, gracias a la generosidad de un vecino, tiene el agua que necesita para ganarse la vida lavando coches, por desgracia gran parte del dinero que obtiene es destinado a la compra de mariguana que consume lo mismo al amparo de la noche que a plena luz del día. Como concierto de rock, la cuadra registra el clásico olor de la mariguana incinerada sin que haya algo para remediarlo. En su favor, el sujeto alega que él no le hace daño a nadie, que simplemente se fuma su motita en paz. El problema es que en días pasados ya fue noticia de Facebook cuando acosó sexualmente a una conocida abogada a las 11 de la mañana en plena Av. Francisco Villa. “No podemos hacer nada”, me repite el policía, “más tardamos en llevarlo ante el juez que éste en dejarlo libre porque es inimputable”. Y es que el tipo no porta credenciales que lo identifiquen, por lo tanto es imposible saber si aparece en los registro de criminales del país, así que puede tratarse de un simple adicto o de un peligroso criminal que gracias a la generosidad del aparato judicial mexicano se pasea y vive tranquilamente en las calles de la ciudad. Lo más grave de todo es que el sujeto está enfermo de esquizofrenia, ya que según sus propias palabras escuchas voces en su cabeza. Solo nos queda rezar para que su vocecita interior nunca le ordene atentar contra la vida de un ciudadano que le pase por enfrente.

.

LA SOLUCIÓN MÁGICA. Ante la dolorosa incapacidad de nuestras autoridades para garantizarnos un adecuado sistema de seguridad pública al ciudadano común no le queda sino apelar a la generosidad de los grupos criminales que operan en la región para que sean ellos quienes se encarguen de impartir justicia pronta y expedita. Ante la certeza de que un drogadicto que consume mariguana en la vía pública será puesto en libertad por el juez competente, los policías municipales optan por no perder el tiempo arrestándolos. No tienen las suficientes patrullas para andar por todo el municipio deteniendo drogadictos, quienes gracias a esto tienen claro que gozan de total impunidad. La única y remota posibilidad que tienen de ser castigados es que una noche finalmente amanezcan amarrados a un poste con la R marcada en la cabeza. Por desgracia el crimen organizado también tiene sus prioridades, y en la mayoría de los casos estos tableados, castigados por ratas, en realidad se metieron con la persona equivocada. No es que La Maña esté decidida a corregir la ineptitud del gobierno municipal, simplemente está dando escarmientos a quienes se atreven a desafiarlos. Pero no perdemos nada mandando mensajes públicos a los jefes de la plaza para que nos echen una manita limpiando de lacras la ciudad, porque nuestros policías son muy honestos y ellos no pueden actuar al margen de la ley. Como si no se supiera las barbaridades que cometen con algunos detenidos allá por los rumbos de La Pechuga. Total, no hay nada que perder, los buenos no han podido acabar con la inseguridad, solo nos resta esperar que los malos sí puedan.

.

POSDATA. En el colmo de la erudición, un policía municipal me da la solución al problema de los drogadictos que deambulan por la ciudad: “usted debe mandar una carta a su diputado exigiéndole que proponga una iniciativa de ley para legislar el caso de los malvivientes que andan en la vía pública de Puerto Vallarta, porque nosotros no podemos hacer nada”. Jodida ciudad la nuestra en la que los policías se declaran incompetentes para combatir al delincuente común y en cambio nos exigen que pugnemos por un marco legal que les de elementos jurídicos para hacer su trabajo. Lo malo es que esta policía municipal, así de incompetente como es, nos cuesta una millonada cada mes.

.

VOX POPULI. El año pasado tuve la mala experiencia de ser agredido por una mujer que se dedica a lavar coches en el estacionamiento de Cinépolis, el cual considera de su propiedad y por lo mismo nadie puede aparcar ahí si no va a aceptar el servicio de lavado que ofrece. Rebelde como suelo ser, no hice caso de la advertencia y me estacioné en su territorio, ante lo cual la intrépida mujer tomó un bote con  petróleo que tenía en su carrito de Soriana y me arrojó el líquido a la cara. Bañado en petróleo escuché la explicación del patrullero, quien me dijo que lo único que puede hacer es recoger a la dama y trasladarla a su casa, aunque eso no sirve de mucho porque a las pocas horas ya está de regreso. Ante esta nula respuesta de las autoridades, lo único que nos resta a los ciudadanos es rogar por la aparición de los justicieros.