Identificación de cadáveres en Jalisco avanza con lentitud

El tráiler morgue de Jalisco.

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  • Desde el 15 de septiembre pasado a la fecha, sólo se han entregado tres cuerpos.

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Notimex
Guadalajara, Jal

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Tras el descubrimiento de tráileres con frigoríficos que almacenaban cadáveres en Jalisco, el proceso de identificación de las 62 personas extraídas de las narcofosas registradas en los últimos cuatro meses avanza con lentitud. De los cuerpos, sólo 20 personas han sido identificadas, menos de la mitad.

La atención se concentró en completar los esquemas de búsqueda -estudios dentales, exámenes genéticos y el inventario de características físicas y señas particulares de cada cuerpo- de los más de 500 cadáveres sin identificar que se albergan en las instalaciones del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses(IJCF).

Desde el 15 de septiembre pasado a la fecha, sólo se han entregado tres cuerpos, de los cuales ninguno corresponde a los cadáveres de los tráileres donde se resguardan los restos de 322 personas.

Uno de los cuerpos fue reconocido por sus familiares como José Guadalupe Cruz Zamora, quien fue inhumado en una de las criptas que compró el gobierno de Jalisco y a donde se remitieron más de 50 cuerpos.

La madre de Guadalupe Cruz, María del Tránsito Cruz Machuca, narró a El Financiero el viacrucis de más de cuatro meses para localizar a su hijo tras su desaparición y luego su transitar por dependencias oficiales para que le entregaran sus restos. “Yo seguí yendo, seguí yendo, y seguí yendo cada que salían cuerpos, que los de Santa Elena, en Villa Fontana, donde quiera que han salido cuerpos, en Tonalá, donde quiera, yo siempre ahí en el Semefo…”.

Cruz Marucha buscó a su hijo por un mes hasta que su cuerpo fue encontrado el pasado 7 de junio en una fosa clandestina en El Salto, de donde se extrajeron los cadáveres de ocho personas. Luego de identificarlo por medio de fotografías, debieron transcurrir más de tres meses para que le entregaran los restos de Guadalupe Cruz, ya que los exámenes de ADN registraban errores debido a que los cadáveres de esa narcofosa fueron rociados con una sustancia que los petrificó y dificultó el análisis genético.

“Me decían: ‘sabe qué, que está muy difícil y no se le puede hacer la prueba’, y ‘espérenos unos días’ y así…”, declaró.

 “Le sacaron el ADN a mi nuera, la mamá de mi nieto, pero no fue compatible con ella, como yo les dije que traía un número de cuerpo que era el 166, entonces seguramente de tantos que tienen, yo me imagino que a lo mejor lo tomaron, y ya se van a enfocar a hacerles la prueba del ADN de mi hijo para el cuerpo de mi nieto”, relató.

La toma de tejidos para su análisis y realización del cotejo genético en los familiares de la señora Mari se ha repetido muchas veces. Los equipos de identificación cuestan alrededor de 75 mil pesos y consisten en 500 muestras, pero a los familiares de desaparecidos no se les cobra. La PGR entrega los paquetes a las instancias forenses para que se hagan las tomas, aunque cada estado adquiere por su cuenta los reactivos químicos y el equipo de análisis.