Desvergüenza de un secretario

Gerardo Ruiz Esparza.

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Por José M. Murià

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¿A qué vino a Jalisco el señor secretario de Comunicaciones y Transportes? Al término de su visita, frente a los micrófonos de los reporteros hizo dos declaraciones que no tienen desperdicio y emulan sin desmerecer algunas de su jefe directo que le han dado la vuelta al mundo. Ambas contienen tal dosis de cinismo que se antoja a cualquier ciudadano colgarlo de dónde les platiqué.

La primera fue respecto de la famosa “línea 3” del tren ligero que unirá algún día las poblaciones de Zapopan y Tlaquepaque, aunque  sin los alcances hasta Tesistán -siempre marginado- que tanto se requieren.

Cabe decir, no en desagravio del actual sexenio pero si en agravio de los tres anteriores, que en realidad ahora debería de estarse concluyendo la línea seis, pero dichos gobiernos prefirieron gastar los muchos recursos que tuvieron en nóminas inútiles en vez de obras de verdadero beneficio colectivo. En este sentido cabe felicitar al gobernador Sandoval y aplaudir que su inminente sucesor emprenderá una nueva y también muy necesaria línea…

Pero el caso de la línea tres es que debía haber quedo lista en  marzo y ahora el Ministro de marras, héroe de otras hazañas, anunció que solamente le faltaba un 2% para terminarse y que el 15 de octubre quedaría concluida. Pero, mucho ojo, dado que “faltarían solamente algunos ajustes” el dicho tren no podría ser utilizado, fíjense bien: “hasta el mes de julio del año que viene”… ¡Sobran comentarios!

La segunda tampoco tiene desperdicio y afecta y ofende directamente a Puerto Vallarta con toda la región de esta costa jalisciense y nayarita. Resulta que, después de tantos anuncios, las cosas siguen igual que al principio del sexenio. Un derrumbe, de los muchos que  han lesionado las carreteras mal hechas durante el régimen de dicho señor, inutilizó un pequeño tramo de carretera que fue lo único que se alcanzó a hacer a lo largo de todo el sexenio. En suma: poco y mal. Ahora la circulación vuelve a la incómoda ruta de Chapalilla…

Pero, eso sí, anunció que pronto  “llegaría la carretera a Jala”. Si a Jala, a la cual llegó la autopista hace casi 25 años. Supongo que el ignorante funcionario se refería a  Compostela o a Las Varas. No importa: un secretario de Comunicaciones y Transportes no tiene por qué conocer la geografía mexicana; si el presidente de la República pensó que existía el estado de Lagos…

Pero el caso es que después de todo un sexenio de promesas y argüendes la comunicación entre Guadalajara y la Costa sigue igual que antes pero con muchos más baches.