Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo.

La pobreza extrema en cualquier lugar es una amenaza a la seguridad humana en todos lados.
– Kofi Annan.

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Por Mtro. Luis I. Zúñiga Bobadilla (*)
luis.zuniga@univa.mx

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Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo, es el planteamiento que realiza el objetivo número uno de los diecisiete que establecen los Objetivos del Desarrollo Sostenible planteados hacia el 2030.

La tasa de pobreza mundial se ha reducido a la mitad desde el año 2000, sin embargo, en regiones en desarrollo una de cada diez personas con su respectivo núcleo familiar, sigue subsistiendo con apenas la cantidad de 1,90 dólares diarios, mientras que hay adicionalmente millones de personas más que ganan poco más que esta cantidad diaria.

Los avances logrados a la fecha han sido significativos en muchos países del Asia oriental y sudoriental, sin embargo, cifras desafortunadas que aporta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) establecen que el 42% de la población del África Subsahariana continúa viviendo por debajo del umbral de la pobreza.

Considerando que la pobreza tiene que ver más allá de la falta de ingresos y recursos para garantizar un medio de vida sostenible, es un problema que atenta contra los derechos humanos, ante las manifestaciones de hambre, la malnutrición, falta de vivienda digna y acceso limitado a otros servicios básicos como la educación o la salud.

Sumado a ello podemos señalar aspectos como la discriminación y la exclusión social, que conlleva la ausencia de la participación de los pobres en la adopción de decisiones, sobre todo en aquellas que les afectan de forma directa.

El planteamiento realizado por los países adheridos a la consecución de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) en lo relativo a acabar, establece que el crecimiento económico debe ser inclusivo, con el fin de crear empleos sostenibles y de promover la igualdad.

A ello debe sumarse que los sistemas de protección social deben aplicarse para mitigar los riesgos de los países propensos a sufrir desastres y brindar apoyo para enfrentarse a las dificultades económicas. Lo anterior ayudarán a fortalecer las respuestas de las poblaciones afectadas ante pérdidas económicas inesperadas durante los desastres lo que ayudará a erradicar la pobreza extrema en las zonas más empobrecidas.

Sin duda alguna que el reto es significativo si consideramos que unos 783 millones de personas vive por debajo del umbral de pobreza internacional, con 1,90 dólares diarios; que, en el 2016, menos del 10% de los trabajadores de todo el mundo vivían con sus familias con menos de 1,90 dólares diarios por persona.

El problema de la mayoría de las personas que viven por debajo del umbral de pobreza, se encuentra focalizado mayoritariamente en dos regiones: Asia meridional y África subsahariana, correspondiendo a países pequeños, frágiles y afectados por conflictos.

Otros datos alarmantes en el problema abordado, establece que uno de cada cuatro niños menores de cinco años, en todo el mundo, tiene una estatura inadecuada para su edad.

Para el 2016, solo el 45% de la población mundial estaba amparada por un sistema de protección social con al menos una prestación en efectivo. Sin embargo en 2017, las pérdidas económicas debidas a desastres, incluidos tres grandes huracanes en los Estados Unidos y el Caribe, se estimaron en más de 300 mil millones de dólares.

La relevancia que tiene el poner fin a la pobreza, la sustentan más de 700 millones de personas siguen viviendo en condiciones de pobreza extrema y luchan para satisfacer sus necesidades básicas, tales como la salud, la educación y el acceso al agua y el saneamiento, entre otras tantas.

Se estima que aproximadamente la mitad de los pobres del mundo viven en países de ingresos medianos bajos como China, la India, Indonesia y Nigeria, sin que ello necesariamente excluya a los países desarrollados, en donde actualmente hay 30 millones de niños que crecen pobres en los países más ricos del mundo.

La interrogante que se plantea al respecto al tema es ¿Por qué hay tanta pobreza en el mundo? sin duda alguna que la pobreza tiene muchas dimensiones, pero sus causas fundamentales se relacionan con el desempleo, la exclusión social y la alta vulnerabilidad de determinadas poblaciones a los desastres, las enfermedades y otros fenómenos que les impiden ser productivas.

Es por ello que cobra relevancia el que se promueva por parte del sector privado en coordinación con las políticas públicas, las oportunidades de trabajo para los pobres, ubicados en los segmentos de la economía que aportan un valor agregado para la región en donde se sitúan, tanto en las micro como en las pequeñas empresas y favorecer las condiciones para incorporar a la formalidad a aquellas personas o pequeños negocios que no lo están.

Una adecuada  formulación de políticas pública,  puede marcar la diferencia en la lucha contra la pobreza, fomentar la innovación y el pensamiento crítico, en apoyo de un cambio transformador en las vidas de las personas y las comunidades; en ello la comunidad académica desempeñan un papel importante para generar conciencia sobre los efectos de la pobreza; y  a través de la investigación, sentar las bases de enfoques, soluciones y tecnologías nuevas y sostenibles para hacer frente a los desafíos de reducir la pobreza y lograr el desarrollo sostenible.

La ciencia y la investigación, han contribuido de manera considerable a la erradicación de la pobreza, a partir de propuestas que han facilitado el acceso al agua potable, reducido las muertes causadas por enfermedades transmitidas por el agua y ha mejorado la higiene para reducir los riesgos para la salud relacionados con la falta de agua potable y de saneamiento.

Asumir con responsabilidad y ser partícipes en la solución al tema de la pobreza, contribuye al bienestar de los demás como una premisa para lograr el propio; ya que el aumento de la desigualdad es perjudicial para el crecimiento económico y socava la cohesión social, lo que se traduce en tensiones políticas y sociales lo que genera inestabilidad y conflictos.

El sector público debe coadyuvar a crear un entorno propicio para generar empleo productivo y oportunidades para los pobres y los marginados, formulando estrategias y políticas fiscales que estimulen el crecimiento económico de los pobres y buscando mejorar su condición.

El horizonte parece inalcanzable, sin embargo, el sector privado juega un papel fundamental como motor del crecimiento económico, tiene un importante papel a la hora de determinar si el crecimiento que genera es o no inclusivo y, por consiguiente, poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo.

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(*) Director de la UNIVA campus Puerto Vallarta.