El huracán toca tierra

  • Así lució la boda de César Yáñez.
  • Roman Mayer.
  • Cipriano Charrez, diputado de morena prófugo de la justicia.

Por José Reyes Burgos

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Cuando un huracán toca tierra, deja ver toda su furia sobre la costa debido al nivel de destrucción que ocasiona con sus fuertes vientos y marejadas, es así cuando el mundo se da cuenta del poderoso fenómeno natural al que se enfrenta. Pero mientras uno de estos ciclones se mantiene a cientos o miles de kilómetros de tierra firme, no causan mayor alerta, aunque en el mar generen inimaginables oleajes, pues nadie está ahí para presenciarlos.

Esta descripción de la naturaleza sirve mucho como metáfora para entender lo que sucede justo ahora en la política mexicana. Cuando se es oposición y se está en campaña, es muy sencillo proponer y prometer, y sentir la mano de la gente en el hombro, más aún cuando todo el espectro social está reflejando un hartazgo generalizado por su gobierno en turno.

Sin embargo, una vez que ya se está a punto de ser gobierno, luego de ganar las elecciones, se dimensiona la verdadera magnitud de la opinión pública, esa de la que se formaba parte antes y que respaldaba casi cualquier postura en contra del caducado status quo.

Nos referimos, claro está, al grupo ganador de las elecciones, el de Morena y el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, que parecen estar teniendo algunas dificultades (propias del proceso) para instalarse en la confianza de una ciudadanía tan a la expectativa como escéptica.

Y es que, el voto por el proyecto de nación que promueve la llamada “cuarta transformación”, más que reflexionado fue deliberado, en afán de expulsar al régimen comandado por el PRI y no ver regresar a los 12 muy recientes años de dominio panista, no quedaba de otra opción.

Pero para López Obrador tanto como para su equipo, no va a ser nada fácil complacer y mantener en simpatía a la mayor parte de la ciudadanía mexicana, que ni siquiera ha tomado protesta su gobierno y ya le ha enseñado los dientes de la dura crítica por algunos tropiezos.

El huracán de la ciudadanía y la tormenta tropical de la opinión pública apenas y se acercan a la costa, será a partir del próximo 1 de diciembre que toquen tierra para demostrar su verdadero rostro, la gravedad de su comportamiento, que lejos est6à de ser ‘aplaudidor’.

Con pinzas y lupa deberá el nuevo gobierno trabajar y comunicar sus acciones a la ciudadanía, sobre todo en relación a la luna y las estrellas que se prometieron en campaña, porque la desventaja de haber ganado el gobierno luego de 18 años de dos proyectos distintos y fallidos es que la gente está harta  y no perdonará ni un error.

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El problema: no todos son ‘AMLO’.

Lo dijo la prestigiada periodista Anabel Hernández: que después de haber investigado expuesto a la luz pública escándalos de otros presidentes de México y políticos nacionales, no pudo encontrarle ningún escándalo de corrupción al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Y desde que  hay memoria, nunca hemos observado un ‘periodicazo’ anunciando una millonaria propiedad oculta o un desvío de recursos realizado por López Obrador; eso, y su pública manera de vivir en humildad, comiendo en ‘fonditas’ y viajando ahora en vuelos de Viva Aerobus, han hecho que mantenga la credibilidad con la gente. Se llama congruencia, entre lo que se dice ser y por lo menos lo que se exhibe que se es.

Desgraciadamente no todos han podido copiar al pie de la letra la imagen que el oriundo de Macuspana ha sabido mantener muy bien. Desde el embarazoso episodio con René Bejarano hasta la funcionaria ‘recaudadora’ en Veracruz, pasando por la narco pareja de Alcalde y presidenta del DIF en Iguala, Guerrero (‘los Abarca’) miembros del PRD, ha habido tropiezos de figuras insertas en el proyecto del momento que dirige Andrés Manuel.

Justo ahora ya atraviesa por el golpe a su imagen que le generan dos casos ocurridos en la misma semana, y que han demandado una respuesta puntual a la sociedad para demostrar que en efecto, se está instalando una clase política diferente a la que ya se va.

El primero es el de la boda de su comunicador estrella y próximo integrante del gabinete, César Yáñez, que fue todo menos austera y pueblera; por el contrario, pareció todo un evento de socialité y ameritó la portada de la revista ‘Hola’, la más farandulera de México.

Eso representó para todo México quizás un muy amargo recuerdo del inicio de la novela que fue el igualmente polémico matrimonio entre Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera, marcando inicio del empoderamiento de una clase política que desfalcó al país y lo lleno de corrupción, pero eso sí, siempre muy trajeada y compuesta de círculos exclusivos.

Refiere García Soto en su columna de El Universal, que sus fuentes dentro de Morena le revelaron que hubo descontento del propio López Obrador con Cesar Yáñez por su aparición en la revista y la manera en la que proyectó su boda. Podemos decir que todos los mexicanos vieron sobre este evento un manto de elitismo y dinero derramado a montones, que aunque privado, no encaja con una reputación de gobierno austero.

En segundo lugar, nos encontramos con el caso del diputado federal recién electo y entrado en funciones Cipriano Charrez, oriundo de Ixmiquilpan, Hidalgo, y quien durante la madrugada del sábado chocó a varios automóviles con su camioneta, uno de estos era un taxi y se incendió, causando la muerte de su ocupante. De acuerdo a los primeros reportes, Cipriano se habría pasado un alto.

Es fecha al día de hoy que el diputado federal no ha dado la cara ni mostrado señales de su paradero, entendiéndose que se está ocultando en busca de salir del problema, que ya es un escándalo nacional y por el cual debe existir un pronunciamiento riguroso por parte del proyecto al que representa, en cuanto al deslinde de responsabilidades y sus consecuencias asumidas.

Todavía no toman protesta, pero es momento de que el llamado nuevo proyecto de nación considere castigos y sanciones ejemplares para quienes rompan con los acuerdos de austeridad y conducta prometidos a la sociedad, pues de lo contrario, la misma gente no tardará en desmeritar al nuevo gobierno que escogió como alternativa.

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Sin tiempo que perder.

Los regidores de Morena en Puerto Vallarta necesitan de manera urgente mediatizar sus acciones y cristalizar propuestas trascendentes para lograr impactar con una agenda de oposición y méritos, si es que pretenden ser también pilares de un proyecto que en el 2021 gane la alcaldía teniéndolos a ellos como protagonistas.

Y es que para desgracia de ellos, casi nadie asistió a la instalación de sus comisiones, además de ellos que las conforman y presiden, y los otros regidores que las integran. Sin duda no fue un buen comienzo, pero es normal cometer la novatada tratándose de personajes que recién se involucran en el tablero de ajedrez que es la administración pública local.

Por delante esta preparar una visita de Andrés Manuel que ya prometieron a Puerto Vallarta, antes de su toma de protesta como presidente de México. No hay tiempo que perder, este mismo mes visita la ciudad el próximo titular de la SEDATU, Román Meyer, en el gabinete de AMLO. Es un nicho de oportunidad para que los regidores se paren y digan ‘aquí estamos’.