Información y estadísticas

Miguel Torruco Marqués.

.

Por María José Zorrilla

.

En mayo pasado, previo a las elecciones presidenciales, Miguel Torruco Marqués designado entonces como coordinador del área de turismo en la campaña de AMLO, anunciaba que de llegar a la Presidencia de México, López Obrador enfocaría su política turística en generar un nuevo programa social que sustituiría al actual “Viajemos por México”, además de que ampliaría la estrategia de diversificación para la llegada de visitantes extranjeros.

En agosto pasado Miguel Torruco, designado ya como el próximo secretario de Turismo, comunicó  que la prioridad durante el siguiente sexenio será crear un programa nacional para que mediante esta actividad se beneficie a la población. Posteriormente en un twitter escribió que son 8 los desafíos de México en esta área: Estimular el desarrollo regional, Aumentar el empleo, Prevalecer el enfoque social, Explorar nuevos mercados, Ampliar la conectividad aérea y terrestre, Promoción y ventas, Impulsar el mercado interno, Modernización del sector.

Si uno revisa planes y programas de turismo de otros sexenios, indistintamente del partido que haya estado en el poder, no es mucha la diferencia en las prioridades ni en los objetivos.

Desde hace tiempo se hace hincapié en el turismo social, incrementar conectividad, generar nuevos empleos, modernizar el sector.

Parece no haber gran diferencia en la literatura turística en este sentido a lo largo de los últimos 18 años. Se pudo hacer un copy paste de un sexenio a otro sin siquiera notar el cambio de partido político en el poder. La diferencia estará posiblemente en la aplicación real de esos ideales que en mucho beneficiaría al sector productivo del país.

No obstante lo bien intencionado del programa, poco se habla del tema de investigación, desarrollo de innovaciones y manejo de estadísticas, que ha sido un problema endémico en este país en lo que a datos duros se refiere. Podría pensarse que estos aspectos constituyen  el cómo y no son parte de un objetivo; pero precisamente al no considerarlos de importancia se han dejado de lado.

Sin el manejo de datos e información estadística que revelen cuál es la realidad del turismo hoy día en México, volveremos a caer en modelos anacrónicos desfasados de lo que  hoy día se entiende como turismo.

Sin conocer qué prefiere, qué busca el turista de hoy, cuáles son las tendencias mundiales en materia de hospedaje, transportación, destinos y  experiencias, difícilmente se podrá generar una política turística acorde a las necesidades de hoy. El salto cuántico que se ha dado a partir de las nuevas tendencias en las formas de viajar y trasladarse, tal como se ha venido presentando desde la aparición de las innovadoras plataformas digitales Airbnb y Uber entre otras, es un indicador de que el concepto de turismo ha cambiado radicalmente.

Para el responsable de la cartera turística, estos retos se convierten en todo un desafío que obliga a replantear un nuevo esquema en las formas de hacer, pensar y desarrollar la actividad turística. Una nueva forma de elaborar las políticas turísticas que habrán de prevalecer en los años por venir.

Por lo pronto en Puerto Vallarta, empieza a vislumbrarse un cambio drástico con el tema del hospedaje informal.  Poco se ha estudiado este nuevo fenómeno y menos aún las implicaciones en la economía de la región de lo que representan propuestas innovadoras como el hospedaje tipo Airbnb.

El turismo es uno de las actividades más dinámicas del sector productivo, es también una de las actividades más expuestas y vulnerables ante circunstancias como seguridad, clima, salud; pero también a modas, masificación, pérdida de identidad, infraestructura obsoleta o capacidad de carga rebasada.

Venecia y Barcelona son dos ejemplos de ciudades altamente visitadas, que empiezan a padecer las consecuencias de una masificación más allá de lo que la propia ciudad es capaz de soportar. No siempre el traer más turistas es la solución. Por eso el manejo de información y estadísticas se impone como una necesidad imperiosa.

Los sistemas actuales de recaudación y manejo de datos no parecen estar a la altura de las circunstancias, ni acorde a la vertiginosidad con la que se transforma la actividad turística.