Empoderar a los jóvenes para emprender

Si la juventud es un defecto, es un defecto del que nos curamos demasiado pronto.
– James Russell Lowell.

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Por Mtro. Luis Ignacio Zúñiga Bobadilla (*)
luis.zuniga@univa.mx

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Conforme a las últimas cifras del censo de 2015 del INEGI, nuestro país contaba con una población de poco más de 119 millones de habitantes, de los cuales el 51.4% son mujeres y el 48.6 % son hombres, con una edad promedio global de los 27 años y un promedio de nivel de estudios de 9.1 años y aproximadamente un 20% de la población son jóvenes entre los 20 y 30 años, lo que constituye para nuestro país una fortaleza para el impulso al desarrollo económico y social al que apuesta la siguiente administración federal.

Se trata de una población con gran potencial para incursionar en el campo productivo, sin embargo, las condiciones de violencia e inseguridad que se presentan en algunas regiones del país, genera incertidumbre y zozobra para emprender desde un entorno caótico e inmerso en la corrupción y la impunidad.

México tiene una gran riqueza natural y condiciones para destacarse como una nación emprendedora, versátil y con entereza comprobada. El reto será abandonar escenarios adversos al crecimiento económico equitativo e incluyente, sin desviar recursos públicos hacía los bolsillos de pequeños grupos de poder. En particular en estos momentos de cambio de gobierno, debemos seguir en la línea de la innovación e impulsar proyectos tecnológicos de mayor calado que compitan en el comercio internacional.

No pueden pesar más, las reiteradas noticias sobre actos de corrupción en todos los niveles de gobierno en el país. Apostamos a que las nuevas políticas de gobierno, puedan frenar estos saqueos desmedidos y descarados, desviación de recursos para propósitos distintos de los que fueron considerados, el deterioro de las finanzas de nuestro país y vulnerar importantes programas de asistencia social en el orden de la salud, la educación y la seguridad entre otros; así mismo detener la impunidad y la complicidad en los acuerdos políticos que ponen en entredicho la credibilidad de las instancias gubernamentales, adicionado con una desafortunada creciente ola de violencia.

Podemos lograr un crecimiento económico nacional sobre una base de mejores alternativas como el caso del turismo; éste será a través de inversión y servicios de calidad para lograr el desarrollo de la importante industria sin chimeneas, a la que se le apuesta, pueda seguirnos posicionando en mejores niveles a nivel internacional.

El cambio de administración federal próximo, será un proceso que puede presentar dificultades en los escenarios económicos, sociales, educativos, nuevos enfoques de gestión pública, nuevas perspectivas de resultados, aunque ciertamente algunas caras y nombres ya conocidos de los cuales no se tiene una buena referencia; estarán a cargo de altos cargos públicos.

Sin embargo debe seguir fortaleciéndose a las instituciones y particularmente las educativas, y de forma especial las de educación superior que cumplen un importante rol en la sociedad, particularmente la UNIVA que mantiene en su misión una clara definición de su ser y quehacer como lo expresa en su filosofía para “incidir en la transformación social desde la cosmovisión católica y formar personas íntegras en lo humano, científico, tecnológico y profesional, que sean líderes con espíritu de servicio, comprometidos con el bien común y el desarrollo sustentable”.

El Rector del Sistema UNIVA, el Presbítero Francisco Ramirez Yañez, la manifestado en reiteradas ocasiones “la Univa como institución educativa, siente la obligación de fortalecer en nuestros jóvenes universitarios, el sentido crítico constructivo, la capacidad de análisis y sobre todo el compromiso de insertarse en la sociedad como sujetos de cambio para construir un México mejor”.

Asevera el presbítero Ramírez Yañez, “quizá el reto parezca utópico e irrealizable” y haciendo alusión al escritor uruguayo, Eduardo Galeano, señala el Rector de la UNIVA “La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos, y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por lo que por mucho que camine, nunca la alcanzaré. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso sirve para seguir caminando”.

La interrogante, es un planteamiento que nos requiere una respuesta día a día; la solución se encuentra en nuestras manos, todos tenemos mucho que aportar, el sector productivo debe generar las alianzas necesarias para impulsar los esfuerzos en una misma dirección y alentar la educación como la respuesta más contundente para enfrentar y resolver incontables problemas que enfrenta nuestra sociedad, con la convicción de empoderar a los jóvenes para emprender.

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(*) Director de la UNIVA-PV.