Relámpago de zinc

Por Dr. en derecho Miguel Ángel Rodríguez Herrera

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“Gratísimo Dr. Herrera:

Sé que a Ud. le concierne todo lo que se refiere al espíritu y también sé de sus dilatados conocimientos, por ello le escribo para decirle lo siguiente:

“En una mañana no tan maravillosa porque me encontraba en la sala recepción del dentista y estando ensimismado observando el paisaje natural a través de los cristales de las amplias ventanas de improviso me abordó una musa que me hizo entender lo que en cincuenta años no había podido hacerlo: EL TODO.

“No le voy a dar una teoría de ello porque excedería los límites de éste mi escrito, pero sí referirle a Vos un tanto de los precedentes que desaguaron en este extraño y súbito discernimiento. En mis épocas universitarias tuve un sueño fabuloso donde vi con toda claridad el globo terráqueo desde el oscuro espacio exterior y tuve la extravagante comprensión, en un solo acto, de todas las cosas del Universo. Luego volteé mi mirada hacia otro lado y entonces vi el emblema del número Uno de un gran volumen refulgente como plata flotando en esa oscuridad espacial.

“Le puedo asegurar que fui más que sabio en tan sólo unos instantes porque se que el conocimiento es paulatino en tanto que éste fue en un solo acto. Conocí el Todo y cada una de sus partes de manera instantánea. Pero cuando desperté quise recordar lo conocido y no pude hacerlo. Quise refrendar el sueño, pero tampoco lo logré. Sin más enmienda me entregué, de nuevo, al estudio sucesivo para llegar al entendimiento de lo Verdadero. O para decirlo más coloquialmente; subsistí, como siempre: siendo un burro.

“Pero esta ocasión no fue de igual manera que la anterior sino en forma de plectro, pero entendí al Todo y a Dios como Hacedor de ese Todo, sus partes y relaciones entre ellas. Yo se que es imposible explicar lo que comprendí en aquel distante sueño, pero lo que sí se es el penoso recorrido para llegar a lo Auténtico.

Gracias por leerme, comprenderme y publicar esta humilde reflexión de un hombre que en su soledad busca afanosamente lo que por su corazón late: conocer no sólo al Todo sino al mismo Dios. En esto va mi vida”.

RESPUESTA

Apreciable Profeta:

Te aseguro que en debida oportunidad estarás frente al Creador y se repetirá el sueño que en el llamado pretérito tuviste. Paz y bien.