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A tiempo de salvar el pueblito mexicano

Están dadas las condiciones para no afectar de manera irreversible la imagen de pueblito mexicano.

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  •  Aún existen condiciones para rescatar lo que queda del pueblito típico mexicano de Puerto Vallarta.

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Por Juan Carlos Garda
Puerto Vallarta

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Todavía existen en lo general elementos en el centro de Puerto Vallarta que corresponden al imaginario de la mexicanidad: una traza con calles de empedrado, ciertas casonas de sabor colonial, un templo muy emblemático y una plaza que guarda elementos de escala adecuada…

Pero ese pueblito mexicano, atractivo fundacional de este destino turístico, se encuentra justo en el momento histórico donde se tienen que tomar las decisiones correctas que le permitan conservar esa esencia y hacer frente de manera armónica a la evolución natural de su evolución.

Para el arquitecto Alfonso Baños Francia, mucho de ese patrimonio de la arquitectura serrana que trajeron los primeros pobladores se ha ido diluyendo de a poco en los últimos treinta años.

“Considero que mucho de lo que le da valor como atractivo turístico en términos de imagen pueblito, sí se mantiene”, afirmó el investigador de la UdeG y quien ha encabezado esfuerzos a favor del patrimonio de Vallarta.

Una buena noticia, que abona a la posibilidad de que esa imagen se preserve hacia el futuro, es la reciente declaratoria que hizo la Secretaría de Cultura de Jalisco de que el Centro Histórico de Puerto Vallarta forma parte de la lista del Patrimonio Cultural.

De esta forma, el polígono conocido como “Fundo Legal” queda catalogado como zona de protección y conservación de la totalidad de la imagen urbana, además de que contempla el cuidado de los elementos arquitectónicos de valor patrimonial insertos en ese perímetro.

“Ahí hay una oportunidad enorme de que se sienten todas las personas interesadas a dialogar. Para los desarrolladores puede perjudicarles a mediano plazo que esa imagen de pueblo de vaya, dejaría de ser atractivo. Y al mismo tiempo a las autoridades les permite establecer reglas para que el desarrollo que se tenga que dar en condiciones justas para este patrimonio”, expresó el arquitecto.

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ESTAMOS A TIEMPO

Indudablemente que el pueblito típico mexicano que fuimos, de arquitectura serrana y con vocación agrícola y ganadera, que encantó a propios y visitantes a mediados del siglo pasado, ha dejado en el devenir parte de su esencia, al cambiar abruptamente a un nuevo modelo económico, el turismo, opinó Juan Manuel Gómez Encarnación, cronista de Puerto Vallarta,

“El turismo no llegó solo, sino aparejado a un crecimiento vertiginoso, demográfico y de la mancha urbana.  Aparejado también a una demanda tremenda de tierra que habitar y de servicios, que muchas veces rebasaron los recursos públicos, a los intereses económicos de empresarios que aquí apostaron sus capitales, a su visión de negocios, diferente a la de los comerciantes y empresarios locales”, dijo.

Ese fue el precio que se pagó, lamentablemente, agregó el cronista, por el boyante destino turístico que hoy se tiene.

Sin embargo, Puerto Vallarta sigue siendo hermoso, con su arquitectura funcionalista y propia pero… ojo, advierte su cronista:

“Apenas si estamos a tiempo de no afectarlo irremediablemente, sobre todo en el centro, en el primer cuadro de la ciudad, con la edificación de adefesios, de construcciones abusivas y codiciosas que van en contra de su naturaleza serena y amigable del antiguo Puerto de Las Peñas. Toca a la ciudadanía y gobierno a velar porque esto no suceda”, manifestó Gómez Encarnación.

Una cosa que sus habitantes hemos quedado a deber a esta noble y joven ciudad, aseguró su cronista, además del problema de la movilidad, es la falta de espacios donde se cuente su historia, su pasado, su naturaleza de fauna y flora, del mar y la montaña. Museos, entre otros recursos culturales.

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Ideas para mejorar el pueblito:

-Regular el paso de transporte público.
-Reducir el ruido de autobuses y autos.
-Vialidades con zonas más lentas de flujo.
-Una vocación cultural de algunas fincas patrimoniales en desuso.
-Mejorar espacios públicos.
-Reactivar el Patronato del Centro como instrumento de diálogo entre intereses.