Los caminos a la felicidad

Por Nacho Cadena

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Dicen que en el atrio del templo de Apolo en Delfos está grabada una frase que se le atribuye a uno de los Siete Sabios que reza: “Conócete a ti mismo”. Me quedé frío cuando me enteré. Parece fácil la consigna: Conócete a ti mismo, pero lo cierto es que realmente conocer nuestras propias limitaciones, habilidades, defectos y cualidades no es una tarea fácil. La consigna implica también el tener el valor, la humildad y la sabiduría de explorar nuestro interior para saber verdaderamente lo que queremos y buscamos en la vida.

El conocernos interiormente es una labor de todos los días, es escudriñar en nosotros, es buscar huecos para encontrar con certeza a dónde voy y a dónde quiero ir… humanamente, y lo repito humanamente, conociéndonos bien sería más fácil llegar a la felicidad por todos buscada.

Lo que sí creo es que la felicidad no tiene un solo camino, creo que cada quien traza su brecha (que con suerte se convierte en carretera) para llegar a ella. De hecho, filósofos y humanistas de todos los tiempos Platón, Aristóteles, Epicuro, Bertraud Russell, Baltasar Gracián, Shopenhauer han esbozado sendas muy diferentes hacia la felicidad, a veces muy divergentes, pero que han presentado a los lectores y seguidores de su pensamiento un amplio abanico de sabios consejos. La verdad, tú y yo, que buscamos ser prácticos, sabemos que cada quien diseña su propio sendero y hace todo lo posible por no apartarse del hasta alcanzar la dicha preciada. Sabemos también que la felicidad se encuentra solamente con buscarla; y después de todo ¿qué no está forjada de muchas pequeñas cosas, de la satisfacción de muchas pequeños gustos o al final, el solo proponerse ser feliz, de alguna manera es un inicio de lograrlo?

Lo que sí, busquemos la felicidad donde realmente podamos alcanzarla, sin pretender inalcanzables y menos buscando lo que otros tienen, porque eso se llama envidia y con ella jamás podremos ser felices. A la mejor la felicidad está aquí tan cerca, a mi lado, en lo de todos los días y no he sido capaz de descubrirla. Me lo dejo de tarea. La felicidad es la plenitud de la vida, vale la pena buscarla.

Por hoy fue todo. Muchas gracias. Hasta el próximo viernes.