Proyectos transexenales

AMLO.

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Por Humberto Aguilar

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Los tres últimos gobiernos de México: Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador trazaron para que su nombre sea recordado a perpetuidad. Crear obras que queden para la historia.

Felipe Calderón creó la estela de luz, que en el inicio iba a costar 900 millones de pesos, solo que al final duplicó su costo, mil 800 millones.

Enrique Peña Nieto creó lo que iba ser un aeropuerto a la altura de los mejores del mundo en cuanto a la cantidad de vuelos que vendrían de otros países, cuyo valor en dólares sobrepasa lo imaginable.

López Obrador, además de acabar con el aeropuerto en Texcoco ha determinado crear dos pistas en Santa Lucía, para intercomunicar los aeropuertos, el de la Ciudad de México que está en operación, conectarlo con el de Santa Lucía y el de Toluca, es un proyecto transexenal.

El otro proyecto de Andrés Manuel es el ferrocarril maya, que va recorrer cinco estados. Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Mérida, con un recorrido total de mil 50 kilómetros. Asegura el presidente electo que tanto el proyecto aeroportuario como el del ferrocarril estarán en funciones en los próximos tres años.

Posiblemente tanto el próximo presidente de México como sus asesores ignoran que para toda obra de tanta magnitud debe empezar con un proyecto ejecutivo.

El proyecto de Texcoco empezó desde el gobierno de Vicente Fox: estudios de suelos, de geología, de los vientos. Se trató de arrancar durante el gobierno de Felipe Calderón. Lo impidió la lucha de los habitantes de los cinco pueblos que serían afectados, hasta lograr ubicarlo en terrenos de zona federal propiedad del gobierno.

Para Santa Lucía el estudio, se asegura, estará listo en seis meses, en tanto que para el ferrocarril transístmico, sin estudios se va arrancar en Palenque, Chiapas, en seis meses.

Una obra tan importante debe contar, además de ese proyecto ejecutivo, con la anuencia de los pueblos por donde va a pasar el ferrocarril. Los derechos deben pagarse en efectivo o en especie. En efectivo tomándose en cuenta el valor de la tierra, en especie como lo hizo en Puerto Vallarta el alcalde en turno que a cambio del terreno donde se construyó la terminal de autobuses, se le concedió a los ejidatarios el derecho exclusivo del transporte de taxis, que en especie es una fuente permanente de ingresos para toda la vida, para ellos y su familia.

El ferrocarril está proyectado para empezar en Palenque que es un lugar cien por ciento turístico. El trayecto de mil 500 kilómetros afectará a muchos pueblos de Chiapas, de Oaxaca, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Mérida. Se dice que los gobernadores están de acuerdo, falta convencer a los dueños del terreno.

El cuento de que en cada lugar se establecerá que sean los mismos pueblos los que abran los espacios y la inauguración al estilo ancestral, es decir con un ritual; faltará convencerlos de las virtudes que vaya a tener para ellos la construcción de esta obra transexenal del próximo gobierno.

Tanto el proyecto de los aeropuertos como el del ferrocarril se deben considerar como un sueño a partir del primero de diciembre, Andrés Manuel López Obrador habrá de resolver la terminación de los contratos en Texcoco, el pago de los compromisos, así como el de conseguir el dinero para toda la obra que ha anunciado. En lo personal tengo mis dudas, creo que el dinero no le va alcanzar.

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LA GUARDIA CIVIL

El otro proyecto importante fue anunciado ayer por el presidente electo: Crear una guardia nacional con elementos del Ejército. Convocar a quince mil jóvenes para que se alisten a formar parte, el atractivo son buenos sueldos y prestaciones. El tema es sustituir al Ejército en la seguridad nacional, este proyecto tiene también sus asegunes, la convocatoria a los jóvenes va ser difícil de cumplir. Todos estos acontecimientos los empezaremos a ver dentro de 15 días.