Transformer social

AMLO.

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Por J. Mario R. Fuentes (*)
jomarefu@hotmail.com

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Elocuente síntesis razonó en su discurso el Presidente Constitucional, Manuel López Obrador, de los pensamientos de José Martí, Simón Bolívar, S. Juan Pablo II, Mahatma Gandhi, J. Ma. Morelos, N. Mandela, Benito Juárez y M. Luther King.

Defendió esas propuestas sociales frente al presidente más cuestionado por sus tropiezos durante su mandato, Enrique Peña Nieto, e invitados especiales llegados de diversas partes del mundo. Su visión de justicia estuvo a la altura del mandatario que requiere México en estos momentos.

Legisladores aplaudieron, afuera la sociedad celebró más tarde en el zócalo capitalino. Fiesta nacional, Manuel López Obrador ofrece una transformación real de México, para él será la cuarta transformación y posiblemente la última para legitimar la política como servicio social. Anhelada esperanza del pueblo de México.

Recordó el Presidente Constitucional López Obrador: Ahora que venía para acá se me emparejó un joven en bicicleta y me dijo: ‘Tú no tienes derecho a fallarnos’; y ese es el compromiso que tengo con el pueblo, dijo: “no tengo derecho a fallar, asentó el Jefe del Ejecutivo Federal al agregar “me canso ganso”.

Nadie duda que se inicia una batalla en la transformación, su corte político será de máxima perseverancia y altura, con el suficiente ejemplo desde la cúspide y la fe que le impriman los futuros representantes sociales a partir de sus respectivas responsabilidades públicas para reconstruir a México con bases sólidas, dejarlas ancladas para los próximos mandatos de ejercicio administrativo, con el sólido objetivo de la continuidad basada en el progreso en todos los sentidos manifestados por López Obrador, de no ser así a mediano plazo como él mismo adelantó, pediré licencia.

Vale recordar la distancia de sus expectativas en relación a los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox, Felipe Calderón y ahora la herencia desastrosa del sexenio peñista. Es tal el daño a las conciencias e instituciones que se requiere una inyección de confianza plena.

En cada administración federal renace México. Ni para donde voltear. Lo primero será evitar mentiras, la sociedad mexicana ha tenido por décadas muchas de ellas de los gobernantes en turno; al final de cada administración federal, estatal o municipal se deja peor a la nación, mientras otros países avanzan “México se queda mirando como el chinito”.

No se trata de subestimar avances, aunque mínimos del llamado neoliberalismo, el mundo lo ve por sus esquemas económicos rebasados, la competencia mundial en todos los renglones es férrea y los estáticos perecen; se comprende, en este sentido la función de  las naciones más fuertes al determinar el destino de las débiles; hoy es momento para reflexionar;  no es prudente permanecer indiferente ante esto. Vamos en un barco global.

La nueva administración obredorista tiene el deber de tomar el pulso global, el mundo está agitado y agrietado, negarlo sería un grave problema, es fundamental ahora no solamente solucionar problemas domésticos sin mirar los externos, cada vez está México más cerca de nuevas alternativas tecnológicas para consolidar su desarrollo, no sería sano descartarlas.

No bastarán las reuniones mañaneras convocadas por el nuevo mandatario, tampoco con el obvio desgaste de sus funcionarios con las desmañanadas, es útil revisar qué tanto sirvieron cuando fue jefe de gobierno del entonces D.F. a los ciudadanos les agradarían resultados efectivos, no ráfagas de promesas sobre promesas; terminar con la corrupción es fundamental, un primer paso podría ser investigar a los integrantes de la administración peñista; la decadencia de las opiniones  de representantes empresariales se alejan de la realidad en el sentido de criticar las propuestas de López Obrador con respecto al “neoliberalismo” saqueador. No hay lugar en este arranque de administración para visiones parciales, con declaraciones que pasen por encima de las necesidades verdaderas de una sociedad deseosa de una mejor situación de vida.

Momentos de reflexión. No se permitirá reposo para nadie, los “ideólogos chicle” quedarán sepultados en sus mentiras y mediocridad, la transformación del país es necesaria, no importa si es la cuarta o décima, será y listo, lo primordial es avanzar. La herencia de los últimos sexenios de corrupción y simulación conformaron las expectativas para un verdadero Estado de Derecho, sin oligarquías ni abusivos.

Realmente sorprendió el incremento de mensajes en redes sociales, millones de jóvenes siguieron en todo momento la sucesión presidencial como nunca antes; las calles aledañas al Palacio Legislativo abarrotadas, saludos, flores, seguridad rebasada. Invitados especiales aplaudieron y reconocieron al añoso mandatario, su lucha por más de tres décadas alcanzó la cúspide para enseñar que se puede servir y no servirse de la política.

En verdad se respira un ambiente de alternativas sin engaños: la izquierda mexicana renace con AMLO, hoy es gobierno y en este barco vamos todos, por eso a jalar parejo.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.