Hormigas y cerdos

Por Dr. en derecho Miguel Ángel Rodríguez Herrera

.

Es verdad que toda tu vida te la has pasado trabajando como buey para ganar dinero, comprar cosas para consumirlas o simplemente tenerlas y con el consumir como con el tener sólo buscas el placer a lo que en filosofía se le llama “hedonismo”. Más simple: trabajas para consumir y consumes para el placer de ti mismo y no del otro.

Esto significa que eres hormiga y cerdo a la vez. Tu único objetivo en tu mitocondríaca vida es trabajar a duras penas para sentirte a gusto y nada más. Es todo, absolutamente todo. Pero si lo piensas un poco, lo mismo hacen los animales: viven para gozar. Al más puro estilo de un platelminto.

Pero no todo queda ahí sino, lo que es peor, sólo satisfaces tus deseos y los de los demás te valen madre. Eres, en realidad lo correcto es “somos”, hormigas para ser cerdos egoístas. ¿Dónde está Dios en nuestra misérrima vida? Ni siquiera podemos contestar sino lo único es que nos vale la mitad de catorce, para no blasfemar. Y la ¿inteligencia?

Y la ¿convicción? Nada, nada de estas cosas podemos dar razón porque nada nos importa que no podamos engullir, digerir en las tripas y cagar por el ano. A eso se reduce toda nuestra maldita vida; tragar y cagar. Todo el tiempo estamos haciendo eso y cuando morimos lo hacemos como perros. Vivimos como hormigas y cerdos y morimos como viles canes aullando lastimeramente.

En pleno Siglo XXI mal llamado el siglo del conocimiento, seguimos tragando, cagando y retozando en nuestra propia mierda, saboreamos nuestro propio excremento revolcándonos en él. Vemos al mundo como un gigantesco cubo de lavazas que nos derrite la boca con una pegajosa baba. Sin siquiera compartir los desperdicios que embuchamos. Somos trabajo y mierda. Es todo.

No vale la pena hablar más porque nos vale supermadre lo que nos digan. Mejor vámonos a la mierda.

Digan lo que digan esa es la verdad.