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La comida y el arte

Por Teresita Hernández

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La comida, no solo es necesaria para vivir, también se convirtió en un placer y fuente de inspiración para el arte en todos sus aspectos.

La comida siempre ha ocupado un lugar importante en todas la culturas y civilizaciones, desde los poderes que se atribuyen a ciertos alimentos, pasando por las ofrendas a los dioses o a los muertos e incluso llegando a ser representativos de una sociedad, recordemos que, en el año 2010, la gastronomía mexicana fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

A través del arte se ha documentado la forma de ver, comer y “vivir” los alimentos. Por ejemplo, con 1599, por primera vez, la comida el maestro del barroco, Caravaggio y su naturaleza muerta, Cesto con frutas.

En 2015 en la Expo Milán se llevó a cabo una exposición llamada “Alimentar al Planeta, Energía para la Vida”, esta exposición presentó cuadros referentes a la comida en orden cronológico de entre los siglos XVII y XX, pinturas que representaban la comida habitual de la tierra natal de los artistas y en más de una podían descubrirse alimentos ya desaparecidos.

Con el tiempo hemos aprendido a pasar de consumir justo lo necesario para volver la comida un modo de vida en la que la estética se puede combinar con el sabor para hacer algo delicioso desde su apariencia.

La forma más sencilla de remontarnos a la comida en la pintura clásica puede ser a través de los bodegones, estas representaciones de comida, los siglos pasan, pero la comida es siempre la protagonista del arte. Como en el arte pop surgió de la combinación del arte y la cultura de los medios de comunicación. Reproduce las imágenes impersonales de las publicidades que caracterizan la cultura popular estadounidense. Entre éstas, la comida desempeña un papel importante y, a menudo, es retratada en pinturas. En los años sesenta, el artista Andy Warhol imita la producción industrial en serie y crea algunas obras de arte, producidas a través de un método de grabado y dedicadas a los objetos más representativos de la cultura de masas de la época, tales como las latas de sopa Campbell.

Pero los artistas han generado un cambio, la comida dejó de ser representada y comenzó a ser utilizada para ser arte en sí. Hoy existen muchos artistas cuyo trabajo ha pasado del lienzo al alimento.

La obra de Jason Baalman creada a partir de las famosas frituras Cheetos retrata a personas y famosos, incluso la compañía creadora de estos alimentos le comisionó crear los cuadros de los candidatos presidenciales de Estados Unidos en 2012.

Otro parecido a Baalman es Cristiam Ramos, quien utiliza dulces para lograr un efecto más colorido. Este mexicano que reside en Florida tiene retratos de Marilyn Monroe, Beyonce y más que fueron creados a partir de gomitas, M&M’s y chicles.

La contraposición de esto, se encuentra el trabajo de Dan Cretu, quien a partir de los alimentos crea la idea del objeto real con el material orgánico como son chiles o naranjas.

No me atrevería a comparar una pintura clásica del siglo XIX con un cuadro realizado con gomitas, pero lo que si me atrevo es a decir que sin duda la comida es fuente inspiración para el arte.