Almas sucias

Hay almas oscuras.

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Por: Doctor en la ley Miguel Ángel Rodríguez Herrera

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Existen personas que van deambulando por distintos sitios de este mundo material arrastrando un alma oscura, impregnada de mal hedor debido a frustraciones y odios adquiridos a través de sus peores experiencias y de los muchos años de una existencia “aplastada” por la propia sociedad que es su verdugo.

El sufrimiento de esas almas es inaudito y no existe remisión alguna para su dolor por la sencilla razón de no saber la causa que alimenta su tormento y mucho menos admitir tener un alma enferma. Son millones y millones de esas almas y muchos de nosotros casi a diario nos encontramos con ellas sin oler sus pestilencias sino no es cuando iniciamos una relación con ellas. Sin soslayar el hecho de que también nuestra alma podría estar sucia.

Estas pobres almas están infectadas de graves males tales como la envidia, lujuria, odio, frustración y más que sería prolijo enumerarlas. Esta patología no es visible porque no es perceptible por los sentidos, pero basta con escucharlos un poco para caer en la cuenta de muchas, muchas, perversidades, abominaciones que esconden estas almas.

Esto es importante porque son manzanas podridas que envenenan al conjunto, la suciedad que portan infecta a las almas de los demás. Su insania se propaga cual pandemia ocasionando que sus males rebasen los límites de una sociedad sana convirtiendo a este mundo en una población abyectamente infeliz disminuyendo cada vez más lo que hasta ahora ha logrado nuestra civilización.

El peligro es real y no imaginario. Por ello es absolutamente recomendable alejarte, inmediamente, del trato con tales personas y evitándolo tantas veces lo posible. Te advierto; no le juegues al héroe, ni al muy cristiano, tratando de ayudarlas, eso les pertenece a los profesionales de la salud mental. Y más aún; la intención de las almas sucias es que te conviertas en una de ellas.

Huye de ellas.