El poder del hacer

POR: DOCTOR EN DERECHO MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ HERRERA

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Si tú eres de esos mediocres y cobardes que sienten que les va mal en la vida, que tu no le pediste a tus padres el haber nacido, que esta vida vale madre, que tu destino fue morir y que por eso andas de borracho bailando en las cantinas con puras pirujas, que para qué estudias o que sacas más lana vendiendo mota o grapas. Es mejor que no sigas de mamón.

La voluntad es oro que tienes en tus manos para hacer lo que tú quieras en la vida. Porque la vida es una emocionante aventura que te permite desarrollarte o perderte como vil perro. Tienes el gran poder de hacer lo que te pegue tu absoluta gana, pero, por favor, no andes por ahí vociferando y echándole la culpa a todo el mundo de tus irresponsabilidades y vulgaridades. En suma: no mames.

Lo mejor de la vida está en los obstáculos que presenta porque ahí es donde se templa tu voluntad, tu carácter y tu personalidad. Eso es lo que marca tu destino. Si no tienes enemigos, búscalos para limpiar tu espada en la sangre de ellos. La vida es un gran campo de batalla donde sobreabundan los más cruentos e impíos combates.

Tu máximo galardón no debe ser el laurel sino el morir en la lucha más sangrienta y la más fragorosa pero, en el más completo anonimato donde tu nombre jamás sea recordado. Debes marchar con tu pecho abierto para recibir profundas puñaladas y cuando te toque a ti asestar mandobles, hazlo sin piedad alguna y hunde el cuchillo hasta la empuñadura.

Ah, cómo anhelo los campos de guerra, oír los estertores de la agonía, la sangre como río correr, el olor a carne quemada o putrefacta y los graznidos de los cuervos picoteando la carroña. Las maldiciones y las más sublimes blasfemias de aquellos que son pávidos para morir. Mientras, en silencio, marchan los héroes, en plena vanguardia, listos para dar y recibir las más intrépidas lesiones. Buscando con ansiedad la muerte propia y la ajena. Rezando para quedar destrozados, desperdigados, sus miembros como alimento de buitres.

La vida es una maravillosa y emocionante aventura que divierte, alegra y embriaga de placer. La vida es para los valientes, para los que quieren ser ellos mismos. Donde los enemigos no son sólo las personas sino que los más poderosos son, en primer lugar; tú mismo, luego viene el mundo, enseguida la carne y, al último, pero también de peligro, los demonios.

Matar es tu divisa que vencer no te importe, porque al Cielo se llega con pasión, cual Dimas cuyo gran asalto, jamás por mente o ángel alguno imaginado, consistió en ser el primero en entrar al Edén. Somete a tu yo, a las cosas del mundo, a los reclamos de la materia y al poder de los demonios. Matar y morir para mirar al Paraíso venir. Atrévete a ser macho.

Tu florete añora las entrañas enemigas, tu inteligencia las escaramuzas de ofensiva, tu sentimiento implora la soledad de la victoria.

Se el mejor de los machos y serás el mejor de los hombres.