Capacidad rebasada

Por María José Zorrilla

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Vallarta amaneció el jueves sin gas.  Empezó el pánico entre hoteles, restaurantes, lavanderías, negocios varios y amas de casa.  En los diversos chats empezaron a circular comentarios y versiones al respecto.  Robo de combustible, aumento en el precio, incluso gente que dijo estamos como en Venezuela.  Contacté a líderes del sector empresarial para ver si esto podría ser tratado a nivel turismo federal.  Desconocía las causas del problema pero algo serio debería suceder, para dejar sin gas en la temporada más alta del año al segundo destino turístico del país. Bastantes malas noticias habíamos recibido en el sector en estos 20 días de AMLO, como para continuar por el despeñadero.  Por un lado la cancelación del nuevo aeropuerto de Texcoco, las medidas restrictivas sobre el CPTM y ahora sin gas.   No concordaba nada con el discurso que había dado días atrás Miguel Torruco ante los medios de comunicación, diciendo que el objetivo de México era captar más divisas, aumentar el gasto promedio del turista y prolongar su estadía en el país.  Palabras huecas que se iban al fondo de un barranco ante la realidad que estábamos enfrentando, sin aeropuerto internacional competitivo, sin promoción profesional y ahora en lo inmediato, sin combustible para operar la industria sin chimeneas, las cosas no podrían estar peor.   Y es que ante el desabasto de gas, la imaginación también voló por lo más alto, llegando a pensar que era otra forma de enviar mensajes desde la presidencia, para controlar y convencer a la brava que México si necesita las famosas refinerías que AMLO tiene pensado echar andar.  En una nota de Javier Frías se dio a conocer que PEMEX dijo que no se trataba de ningún desabasto, sino de un retraso en la distribución del combustible derivada en parte de la alta demanda por la temporada.   El problema dijo un gasero, es consecuencia de más de 30 años de atraso en la inversión de infraestructura en PEMEX y en épocas de alta demanda escasea el suministro que viene desde Estados Unidos.  La pregunta que cabría hacer ahora, es cómo vamos a poder satisfacer las demandas del turismo que Torruco anhela obtener en los años venideros, si empezamos a enfrentar este tipo de problemas de escases.   Cómo traer turismo de mayor calidad, con más poder adquisitivo y con estadías más largas y nosotros con deficiencias en los servicios básicos. De acuerdo a las últimas estadísticas de Datatur y las también proporcionadas por el nuevo secretario,  se revela que México si bien ocupa el noveno lugar en captación de turistas a nivel mundial con cerca de 39 millones, estamos en el lugar quince en captación de divisas con 21 mil millones de dólares.  El gasto promedio del turista que nos visita es de 529 dólares por estadía, cifras muy lejanas al  promedio del turista alemán que gasta 1024 euros o el nórdico que gasta 1240 euros en sus vacaciones.  Torruco habló de abrir nuevos mercados como el de Sudamérica, y el asiático, particularmente el mercado chino quien hoy por hoy tiene un gasto promedio por encima de los dos mil dólares.   Estamos ante una lista de muy buenos deseos pero con unas formas desarticuladas para conseguirlos.  Caccia habla del grave problema para el país si no se entiende el todo como un sistema.  Con una refinería no se resolverá el problema de Pemex; es toda la industria petrolera que requiere de una transformación.  No se trata de traer más turistas si no se entiende el sistema turístico y todas sus variantes incluidos aeropuertos de primer mundo, infraestructura adecuada, servicios de alta calidad y suministro suficiente de agua, gas, luz, fibra óptica, internet.  La competitividad pone a prueba al sistema en las altas y en las bajas.  En este examen, las políticas de crecimiento sin planeación nos hablan que en México no estamos preparados para tener más turismo.  Nuestra capacidad ha sido rebasada y nuestro sistema político también.