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A romper la piñata

Esta celebración decembrina significa un gasto excesivo para algunas personas que tienen dificultades de compartir el pan con sus seres queridos.

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Por Carmina López Martínez
(arizbeth.lopez@univa.mx)

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Hoy precisamente es el día más significativo marcado en el calendario católico, esta noche se celebra el nacimiento del Hijo de Dios.

En miles hogares las familias se reúnen para entonar los clásicos villancicos, romper la piñata, cenar, beber, bailar y algunos juegos para reintegrar a las familias. Aunque actualmente se deja un poco de lado reflexionar sobre uno de los acontecimientos que marcó la historia de la humanidad.

Hoy todavía continuarán abarrotados los supermercados y centros comerciales donde las personas que no tuvieron oportunidad -o por falta de organización- logren hacer sus compras navideñas; ropa, juguetes, pavo, carne, pollo, tamales, alimentos diversos, alcohol, golosinas, piñatas y más productos tradicionales para esta fecha especial.

Esta celebración decembrina significa un gasto excesivo para algunas personas que tienen dificultades de compartir el pan con sus seres queridos. Lo que me recuerda la película de Macario (año 1960), protagonizada por Ignacio López Tarso, en la cual se mostraba a un personaje con un deseo profundo por merecer una cena digna, además de su imposibilidad económica por sosegar el hambre constante que mostraban sus pequeños hijos. Esto sigue vigente en miles de hogares.

Quienes tienen los recursos económicos para costearse una buena cena y entrarle al intercambio están conscientes de los gastos extras que tendrán para disfrutar una noche inolvidable. No obstante, según la información que recibí, el consumidor latinoamericano cada vez es más cuidadoso con sus compras y busca el ahorro.

En el 2017, se dio a conocer que el 60 por ciento de los mexicanos pensaba gastar menos que en 2016. De acuerdo con Deloitte, el 33 por ciento de sus encuestados dijo que compraría entre uno y tres regalos e invertiría entre 560 y mil 500 pesos para este propósito, seguido por 27 por ciento que compraría entre cuatro y cinco regalos invirtiendo en ellos entre mil 500 y 2 mil 300 pesos.

Cubrir deudas y la incertidumbre económica de cada año son dos importantes razones por las cuales los mexicanos deciden disminuir los gastos durante la época navideña, por ello la mayoría decide contener su entusiasmo por comprar demasiados regalos y dejar un pequeño ahorro para la cuesta de enero.

A través del estudio Compras de Navidad realizado en el 2017, se determinó que “los mexicanos gastarían la mayor parte de sus ingresos en la cena de Navidad (80 por ciento), ropa (68 por ciento), mejoras y reparaciones en sus hogares (64 por ciento) -considerando las afectaciones por los sismos de septiembre pasado-, y regalos (46 por ciento). Según la encuesta, la mayor parte de los consumidores prefieren realizar sus compras navideñas la primera semana de diciembre o incluso una semana antes de Navidad”.

Aunque la noche buena tiene varias connotaciones comerciales y simbólicas. En América Latina y Europa –principalmente-  las familias y amigos se reúnen para recordar la llegada del Hijo de Dios, es el día religioso más significativo del año; en cambio, en países orientales y de África, la fecha está relacionada fuertemente con los obsequios, Santa Claus, renos, fiesta, bebida, incluso algunas personas lo celebran como un San Valentín.

Lo ineludible de esta fecha es la necesidad de recordar que más allá de visualizarla como un acto religioso, la noche buena representa una época de reflexión profunda para que la paz predomine y el respeto a la vida sea permanente.

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*Comunicóloga, responsable del área de difusión institucional de la UNIVA Plantel Puerto Vallarta.