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Navidad, tiempo de reflexión

Lo importante es alegrarnos del nacimiento de quien sacrificó su vida por salvarnos, buscando siempre estar en él porque nos otorga el camino para alcanzar bienestar total en esta vida.

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Por Humberto Famanía Ortega

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Con mucha alegría e ilusión esperamos la Navidad; son tiempos de mucha reflexión porque estos días nos invitan a sentir un amor lleno de esperanza al recordar el nacimiento de Jesús el Salvador del Mundo. Es una de las celebraciones más importantes del cristianismo, aprovechémoslas para darle todo el significado que tiene la felicidad, esperanza y salvación. Nuestro Señor aceptó tener nuestra naturaleza humana para comprendernos mejor y entendiéramos mejor el misterio de Dios, tan omnipotente y diferente a nosotros. Todos nos llenamos de gozo, no importando las edades.

Es natural que los recuerdos nos entristezcan o alegren, cualquier acto de bondad, simpatía o aliento en bien de otra persona llegará más profundo en su corazón y producirá enormes beneficios. Por eso es importante en la celebración de estas fiestas dejar siempre una huella de amor y solidaridad con quien encuentres en tu camino.

Sabemos de los sufrimientos de millones de personas, no esperemos a celebrar algo bueno; es necesario dejar una sonrisa y un deseo por ayudar para que en el momento que podamos ser parte de una solución, la demos conscientes.

Sabemos que muchos familiares y amigos se reúnen a beber y comer, a criticar o presumir de los logros económicos adquiridos durante este tiempo, o competir en regalos que significan un gasto innecesario. Puede ser también la época de recuerdos muy dolorosos, que algunas personas no han logrado superar.

Recuperemos el verdadero significado

Pensar y recordar la Navidad puede resultar bella, pero también desesperanzador. Lo importante es alegrarnos del nacimiento de quien sacrificó su vida por salvarnos, buscando siempre estar en él porque nos otorga el camino para alcanzar bienestar total en esta vida.

A veces experimentamos dolor e impotencia, es alentador el escuchar la palabra de Dios en los evangelios y todas aquellas explicaciones en las homilías de los sacerdotes para que se conviertan en bálsamo que curan las heridas por los males que causan la violencia y la desunión de los seres humanos. Debemos estar conscientes de que nuestro Creador preparó un plan, muchas de las veces inexplicable, confuso, incluso a veces llegamos a pensar que hasta injusto, sin embargo el tiempo movió las metas, jugó en una forma tal como si fuera un rompecabezas, delineando nuestro camino otorgando un nuevo sentido.

Cuántas veces haciendo un análisis a conciencia nos damos cuenta que Dios habla por señales, todo es cuestión de poderlas interpretar. Muchos ejemplos podemos dar de situaciones que nos han pasado, ¿y por qué no decirlo?, se siente una orientación para lograr nuestros propósitos. Si nos ponemos a buscar cuáles son las funciones de nuestro cuerpo, encontraremos todo un misterio. Si logramos evaluar nuestras vidas a conciencia desde nuestro nacimiento hasta el tiempo que llevamos viviendo, nos vamos a encontrar con miles de sorpresas.

Una de las recomendaciones que nos pueden llevar a mejores estadios es el afrontar con mejores ánimos todo aquello que se nos presente, con mayores probabilidades de éxito, porque habremos aprendido a fijar grandes propósitos cuyas metas no dependan de factores externos. Por eso reafirmo que en el corazón mismo encontraremos las respuestas. Lo esencial está en un verdadero cambio de actitud personal ante lo que vayamos viviendo, adoptando un compromiso de solidaridad con nuestro prójimo, con la convicción de que podemos hacer lo posible si contamos con la palabra de Jesús hecha obra.

Los propósitos de Navidad casi siempre nos vinculan a reconocer a la sagrada familia como modelo y ejemplo para lograr la armonía en nuestros hogares. Hagamos que en nuestras casas reflejen la alegría por la venida del Salvador, que nuestros adornos sean las actividades generosas para manifestar nuestro entusiasmo, y convirtámonos en parte activa en las celebraciones que de ella emanen. La finalidad es mostrar ante propios y extraños que nuestra comunidad cristiana es fuerte, unida y con trabajo organizado decidida en la construcción del reino de Dios.

En un destino turístico como el nuestro, es menester vivir con emoción estas celebraciones que nos ayudan a consolidarnos como un pueblo orgulloso de sus tradiciones y costumbres. Estas fechas son oportunidades para atender aquellos hermanos que menos tienen, compartiendo el pan y la sal, con la única finalidad de intercambiar sonrisas de gratitud y empatía a quienes están enfermos del cuerpo y del alma, ya que muchos de ellos sufren la soledad, el abandono o la indiferencia. En fin, hago votos porque todos vivamos una Navidad digna y llena de paz.

A nivel nacional es mi propósito terminar este año con una actitud positiva, e iniciar el próximo año trabajando con emoción y profesionalismo, poniéndome a disposición de las mejores causas populares para buscar un bienestar que integre a todos los mexicanos. Hago votos por lograr que la política en nuestra amada Patria, en lugar que divida, integre, ya que todos formamos parte alícuota de nuestra pujante y hermosa Patria que reclama solidaridad. Son tiempos de unir nuestras fuerzas para acabar con la corrupcion e impunidad, y solamente se logrará si todos cumplimos la responsabilidad de ser mexicanos bien nacidos.

-.Les deseo sinceramente pasen estos días tan hermosos al lado de sus seres queridos; buscando los equilibrios necesarios para consolidarnos como verdaderos seres humanos dignos de llamarnos hijos de Dios.-