No pasa nada

Robo de combustible en México.

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México es la moderna versión de Nunca Jamás ¿lo recuerdan?, aquel lugar donde Peter Pan se enfrentaba al feroz pirata que a su vez le tenía un miedo atroz al cocodrilo gigante. Docenas de aventuras pero nunca pasaba nada. El presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer estadísticas hasta cierto punto aterradoras sobre la forma como el personal de Pemex organizó una infraestructura tan perfecta para desaparecer sesenta mil vehículos cargados cada uno con quince mil litros de gasolina, cargar y descargar en algún lugar sin que nadie se diera cuenta hasta robar en el año sesenta mil millones de pesos.

Lo anterior lo dio a conocer en conferencia de prensa acompañado del secretario de la defensa con otros funcionarios federales quienes presentaron estadísticas de lo que ha pasado en Pemex durante los últimos tres años. Se trata de la corrupción más fantástica que se pueda uno imaginar.

La gasolina es un bien de la nación, para distribuirla se necesitan vehículos oficiales con registro y placa de circulación oficiales. Cada vehículo contiene quince mil litros de los diferentes tipos de gasolina que existen, en el país hay quince mil centros de distribución a las casi un millón de despachadoras al público. Gasolina y diésel tienen un precio oficial controlado por la Secretaría de Hacienda.

¿Cómo logran hacer el negocio quienes se roban el equivalente a sesenta mil millones de pesos cada año?

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La historia no termina.

Se dijo ayer oficialmente que hay tres personas detenidas, que la verdad se va conocer, todo partió cuando en forma casi casual se detectó en las oficinas oficiales que un vehículo entraba y salía por las noches a cargar el producto de los tanques que oficialmente deben tener cerradas las llaves. Alguien dejaba abiertos alguno o varios de los tanques donde se almacena el producto. Esos mismos personajes fantasmas alentaron el robo en la red de Pemex. El llamado “Huachicol” en Puebla, Guanajuato, Estado de México, Jalisco, incluso en Chihuahua, en donde además del robo de gasolina se ha detectado el robo de gas doméstico. ¿Quién factura y cobra?, ¿Cómo se cobra?, ¿Quién deposita en alguna institución bancaria?, ¿Quién administra y a donde van a parar esos sesenta mil millones de pesos?

La sospecha y las interrogantes le llegan a los altos funcionarios de Pemex e incluso a los presidentes de México Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, que posiblemente no sean ajenos a esa conspiración para robar a la nación hasta sesenta mil millones de pesos por año.

La noticia y los detalles serán la nota principal en todos los diarios impresos de México, se van a dar nombres de ex directores de Pemex, del secretario general del sindicato, de funcionarios de hacienda y de gobernantes federales, estatales y municipales, se sospechara de todo mundo, de usted y de mí y hasta de nuestra mamá.

De momento, todos somos sospechosos hasta que se pruebe lo contrario, lo más grave de esto es que como en la tierra de Nunca Jamás, pese a todas las pruebas que se logren reunir, lo peor será que no pase nada.