Aventuras de un pintorGente PV

Entrega 15/ Despertar de nuevo

Novela 11 Segundos

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Entre quienes se atrevieron a hablar en público sobre una conspiración para sojuzgar a la humanidad, estuvieron los presidentes Eisenhower y Kennedy.  El constatar las declaraciones históricas de estos mandatarios alentó a Íñigo a reanudar su empolvada investigación del tema. Años atrás amigos y familiares lo habían juzgado loco por afirmar, vehementemente desde el primer día, que el derrumbe de las Torres Gemelas en Manhattan había sido causado por demolición programada, con explosivos y no por aviones. El modo en que las enormes estructuras se comprimieron verticalmente, estilo telescopio, le pareció inverosímil.

Muchas otras evidencias aparecieron más tarde, poniendo en duda la versión de los grandes diarios; la más descarada fue que la reportera de la BBC, Jane Standley, informase del derrumbe del edificio 7 del WTC veinte minutos antes de que éste sucediera. Pero la gente ya se había acostumbrado a la pérdida de libertad. El control social había avanzado so pretexto de una mayor seguridad.

La indignación de Íñigo no fue producto sólo del 9/11. Resultó de la suma de muchos acontecimientos que, a su modo de ver, eran propiciados para aumentar la opresión gubernamental, tiranía que obedecía a una elite empeñada en someter y esquilmar a la humanidad como ganado. Entre esos acontecimientos estuvieron:

(2004) la inexistencia de armas de destrucción masiva que justificó la guerra contra Irak,

(2005) la pobre respuesta gubernamental al huracán Katrina,

(2009) la insistencia por la inoculación forzosa contra el virus H1N1,

(2009) la construcción de campos de concentración FEMA,

(2010) el robo de donaciones a Haití después del desastroso terremoto,

(2011) el accidente nuclear de Fukushima,

(2014) la desaparición inexplicable del vuelo 370 de Malaysia Airlines,

(2015) el Acuerdo de París, para combatir el calentamiento global,

(2016) La inmigración autorizada de un millón de musulmanes recalcitrantes a Alemania, casi todos hombres solos en edad militar, mientras las familias cristianas más adaptables a las costumbres europeas fueron abandonadas para su matanza,

(2017) la institución del Satanismo como religión común entre políticos,

(2018) los incendios del norte de California y su relación con PG&E,

(2019) la comprobación de estelas químicas esparcidas por aviones durante décadas (bario, aluminio y bacterias nocivas).

Procurando su sanidad mental, Íñigo había dejado de ver diarios y noticieros por considerarlos mentirosos. Sin embargo, se mantuvo atento a la radio, tanto AM y FM como de onda corta. Le alentaba escuchar cómo crecía la controversia por los temas que le inquietaban. A veces pasaba largas horas de la noche escuchando a pensadores de todas partes del mundo comulgar en ideas. Luego, con el advenimiento del internet, le admiró la contundente aparición de los medios alternativos: noticiarios, blogs, youtube, vimeo, twiter, vlogs y redes sociales.

Desde luego que el exceso de información hacía complicado separar la verdad de la mentira, pero al menos facilitaba la comunicación entre divergentes, haciendo posibles las alianzas con mentalidades afines. En el internet Íñigo vio cumplidas las premoniciones de dos de sus intelectuales favoritos: Theilard de Chardin, quien desde principios del siglo 20 había anunciado la aparición de la “infosfera” como una etapa lógica del proceso evolutivo después de la biósfera, y Buckminster Fuller, el diseñador del domo geodésico, gran pensador, que tuvo la visión de una sociedad liberada de la opresión de los poderosos, al hacerse la información disponible para todos.

Al continuar ordenando sus libros en las repisas, Íñigo encontró el teléfono de Jenny anotado en la contraportada de uno de ellos. En cierto modo se alegró de que la pecosa no lo hubiera puesto en una servilleta de papel, pues la hubiera perdido para siempre.