AMLO: 2019, excelente año, ¿utópico?

El Presidente Andrés Manuel López Obrador.

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Por Juan Antonio Llanes

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Hola. Antes de iniciar comentarios, permítanme desearles a todos ustedes un excelente Año Nuevo, 2019.

No sé si lo compartan, su escribidor no lo está tanto, el exuberante optimismo con el que aderezó el Presidente Andrés Manuel López Obrador  su primer mensaje a los mexicanos en este año 2019 que inicia. Comprensibles las razones que lo motivaron para mostrarse audaz, vigoroso y determinado, aun cuando los escenarios futuros se visualicen más complejos y una buena parte de los ciudadanos tengan sus dudas respecto de los mediatos e inmediatos alcances del gobierno que encabeza.

Veamos. Sin entrar en profundos análisis, y reitero como lo hice la colaboración anterior, sus aspiraciones de lograr los objetivos que dio a conocer le darían una fortaleza y confianza no solo a su administración, sino a la tranquilidad de sus gobernados, pero una cosa es lo deseable y otra lo posible.

La realidad está latente y a la vista de todos: la visible e intimidante Inseguridad, el pandillerismo violento, en todo el territorio nacional, desempleo, marchas de protesta, asesinatos, incrementos en los insumos importantes para las familias, como el gas, la electricidad, la gasolina, alza no solo en los productos básicos sino en la gran mayoría de artículos, son los temas diarios del ciudadano común, angustiado porque no le alcanza su presupuesto y donde todavía campea la corrupción y la impunidad.

Puntualizo antes de continuar: Seríamos inconsecuentes el esperar resultados a unas semanas de haber iniciado su gobierno y que sus propuestas de campaña ya estuvieran ejecutadas o plasmadas en proyectos definidos. Lo sensato y justo es que los mexicanos le brindemos el tiempo y el espacio necesarios para observar y constatar de que se trata la llamada “Cuarta Transformación”, pero que también él, debe medir los alcances de sus palabras porque hay en México una gran cantidad de connacionales que  analizan, y juzgan sus intenciones mediáticas.

 Buenas intenciones, pero aún sin conocerse los “comos”, los elementos con los que se apoyará para construir los cimientos de la “transformación”.

AMLO en sus elocuencias se refiere a un crecimiento económico del país sin paralelo en la historia, y que la paz, la tranquilidad, el bienestar, la justicia para todos y los empleos que se requieran, serán logrados en armonía y amor. Bien, bien, eeey, sobre todo con una estrategia cimentada en la simpatía y el afecto hacia aquellos que alimentan y generan actos perjudiciales para los ciudadanos.

Más aún, asevera que tales objetivos se lograrán sin aumentar la deuda pública del país, sin impuestos nuevos, sin incremento en los vigentes y que se tendrán los recursos financieros suficientes para el crecimiento.

Ideal, a poco no. Pensaría el “escribidor” que los rituales decembrinos, incluida la parafernalia escénica y motivacional del fin del 2018 y los eventos de recibimiento del nuevo año, le optimizaron las perspectivas del futuro.

Ahora, al inicio de un año que se vislumbra difícil, a pesar de que el Presidente lo percibe de otra manera, con turbulencias internacionales, recorte de miles de burócratas, el efecto que tendrá en nuestro país el proceso electoral del vecino país y conociendo como se las gasta el “güero” Trump, ha llegado el momento para llamar a la reconciliación nacional, a las alianzas políticas que le ayuden a gobernar, a dejar de lado aquel criticable, por él mismo también, periodo de gobernanza, el “presidencialismo”, donde tal pareciera que regresa para bien o para mal en esta administración, el autoritarismo, el fanatismo.

Ahora que se dice, eeh, se comenta, en los medios nacionales, que el gobierno federal “metió mano”, para la designación del nuevo Presidente de la Suprema Corte de Justicia del País, el Magistrado Arturo Zaldivar, que también presidirá el Consejo de la Judicatura Federal, y  beneficiarse con la mayoría de las dos Cámaras, Senadores y Diputados, cualquiera se debe de preguntar, ¿Dónde quedaron, o donde están los necesarios contrapesos institucionales tan necesarios en cualquier gobierno democrático?

Ojala, y por el bien del país, “el bienintencionado” López Obrador, revise la ruta que sigue su gobierno y repare que alguno de los proyectos en mente, como por ejemplo el tan mentado “Tren Maya”, que si bien cuenta ya con la “aprobación” de la “madre tierra”, y una “ consulta popular” amañada, sea revisada por especialistas, que la “Reforma Educativa” que echó para abajo, la estudien y examinen, expertos en la materia, no los revoltosos compañeros de campaña, los “maestros” del CNTE, y que si bien criticó y desdibujó la intervención de los militares en el combate al narcotráfico y ahora los incorpora a una “Guardia Nacional”, tenga la anuencia de organismos internacionales y especializados en tareas de seguridad y combate a las bandas de delincuentes. Será mucho pedir?

Somos convencidos de que  si le va bien a un gobierno, -como entidad, individualmente como algunos aprovechados funcionarios-, le va bien a los gobernados, pero también convencidos que las autoridades deben ser respetuosas de las pluralidades, de aquellos que tienen filias políticas diferentes y que merecen ser escuchados. Y ya es hora de que nuestro Mandatario entienda que millones votaron por él, pero también otro tanto, votaron por las diferentes opciones electorales que se presentaron, pero no por ello merecen las descalificaciones de quienes detentan ahora el poder.

Nos vamos. Sonrían y sean felices. Va mi correo: juanllanesr@yahoo.com.mx