Aventuras de un pintorGente PV

Entrega 16/ La Píldora Roja

Por Federico León de la Vega
Novela 11 Segundos

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Una tarde solitaria, Íñigo se rindió a sus hormonas y decidió llamar a Jenny. Coincidió con que ella volvería a hacer un viaje a la costa en pocos días.

Quedaron de verse. La encontró espléndidamente atractiva. Esta vez sin amigas, todo fluyó con facilidad. Ella se encantó con el auto “Vintage”. Le sorprendió que algo tan viejo corriera rápido. La chavala resultó lanzada y conocedora de los hombres. No tendría mucho vocabulario, pero su boca sabía brindar mil placeres. Él no tuvo que esforzarse. Fue literalmente seducido.

Por la mañana una luz dorada reveló la silueta de Jenny en el cuarto de hotel. Admiró la tersa piel, ¡cómo brillaba con los rayos del sol colándose entre las cortinas! Flujos de juventud renovada recorrieron su cuerpo. Decidió aprovechar ese vigor del amanecer y despertarla con caricias. Logró la hazaña de hacer una vez más lo que antes hacía todo el tiempo. Agradecido por tanto cariño, aliviado de una añeja carga hormonal, encontró paz en la mirada de Jenny, sin culpa, pero sin esperanza.

En un intento espontáneo de conectar algo más que el sexo, Íñigo tomó un periódico y le leyó a ella. La primera plana hablaba del “cambio climático” y mostraba imágenes de icebergs derritiéndose

–¿Es triste no? dijo ella.

-¿Qué cosa?

-Lo del calentamiento global

-No hay calentamiento global, le aseguró él.

-¡Desde luego que sí hay! ¿no lees los diarios?

-Los diarios te mienten Jenny. No creas todo lo que lees. Sólo tienes que saber quiénes son sus dueños y cuáles sus deseos para ti y para la humanidad.

Íñigo se quedó callado contemplándola un rato. Jenny no intentó rebatirle; le gustaba cómo la miraba. Abrió sinceramente su mente y conectó sus ojos con los de él, inquisitiva. Esto animó a Íñigo a dar un resumen de su opinión sobre la conspiración. Le explicó el verdadero plan de Al Gore y sus secuaces, los mandatarios de Francia, Alemania y demás países firmantes del acuerdo de París: no estaban interesados en salvar al planeta tierra, sino en establecer el primer impuesto global: el preludio para al “Nuevo Orden mundial”

-…pero, lo de reducir emisiones de CO2, ¿no es parte de la Agenda 21 de las Naciones Unidas?

-¡Ay Jenny…! Pues sí. La ONU es parte del problema…es largo de explicar. Son demasiados frentes en esta guerra contra la esclavitud. Por ahora concentrémonos en uno solo: las emisiones de CO2 y el supuesto calentamiento global. Todos los organismos emitimos CO2 y otros gases como el metano. No son sino parte de la naturaleza. Aunque en ciertas enormes ciudades o en zonas industriales sea importante reducir la contaminación, en la suma final no contribuyen significativamente a la temperatura de la tierra.

– Pero dicen que la temperatura del mar está subiendo, que los glaciares se derriten, veo las fotos de ositos polares que no tienen dónde ir.

-¿Quiénes dicen Jenny? Los políticos mienten. Hay tantos científicos negando el calentamiento global como los hay que lo afirman; la lista es muy larga. La gran diferencia es que quienes lo niegan son independientes; los otros tienen intereses oscuros, maman de la ubre de la conspiración en instituciones y fondos gubernamentales. Si te interesa una explicación clara y breve ve el Youtube de John Coleman, fundador del Weather cannel, para profundizar lee “Cold Sun”

Un meditabundo silencio inundó la habitación. Mirando a lo lejos, a Jenny le dieron ganas de desnudar algo más que su cuerpo. Mientras Íñigo, sorprendido de que alguien lo escuchara, se preguntaba por qué a Jenny se le aguaban los ojos.

John L. Casey, Cold Sun, Trafford Publishing, 2011.